lunes, 17 de marzo de 2014

El ocultamiento de lo humano

Nussbaum, Martha C.: El Ocultamiento de lo humano. Repugnancia, vergüenza y Ley. Buenos Aires, Katz, 2006.
ISBN: 84-609-8354-4 (tapa dura), 987-1283-01-6 (rústica).
Precio: 30 euros (Feria del Libro).


Paseando por la feria del libro encontré en un puesto varios ensayos de Martha Nussbaum y elegí este al azar. La autora es una de las filósofas más influyentes del momento, y aunque conocí su obra inicialmente durante el FIPS, no me había interesado por leer completamente un libro suyo hasta que mis estudios de antropología me hicieron leer textos sobre ética.

El ocultamiento de lo humano analiza la influencia de los sentimientos sobre la legislación penal norteamericana, tanto como agravantes o atenuantes de los delitos, y también el uso educativo o punitivo de los sentimientos. Así, la repugnancia sentida por quien comete un delito se ha venido equiparando a la ira como atenuante del mismo (se cita, como ejemplo, el caso de un mendigo que alegó la repugnancia que le causaba la homosexualidad de dos mujeres para rebajar el delito de homicidio a homicidio culposo). También la repugnancia que siente la sociedad ante las acciones del acusado ha venido utilizándose como agravante (por ejemplo, para castigar con más dureza ciertos delitos sexuales cuando eran cometidos por homosexuales). ¿Es lícito utilizar sentimientos dentro de una democracia liberal, como parte de un sistema de derecho que se dice racional?

Marta Nussbaum estudia diversos casos entresacados de la jurisprudencia norteamericana, analizando la evolución histórica del uso de la "repugnancia" en el derecho y los cambios de postura de los magistrados al respecto. Posteriormente, extrapola de este análisis una serie de conclusiones sobre cómo debería ser el respeto a las minorías en una la sociedad liberal.

Entre estas afirmaciones, llama la atención que una autora celebradamente liberal insista en la necesidad de que el estado tutele [aunque no en lo económico] los derechos de los minusválidos, enfermos y ancianos (por ejemplo el derecho de los minusválidos a recibir una educación junto al resto de niños, sin que la "repugnancia" que estos sienten permita su segregación). Frente a otros liberales que culpabilizan a los enfermos por sus enfermedades y a los ancianos por haber llegado a viejos, Nussbaum cree en la necesidad de que el estado elimine las barreras que cotidianamente encuentran las "minorías", y que muchas veces se basan en una visión del mundo hecha a la medida de la mayoría [por ejemplo, los rebajes en las aceras no benefician solo a los minusválidos, sino que pueden beneficiar a otras personas que transporten objetos con ruedas].

(Este post data de 2011 pero hasta hoy no vi que yacía, inconcluso, entre los borradores)