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jueves, 5 de febrero de 2026

Lo de las redes

Siempre me ha parecido una tontería el término 'nativos digitales', no solo por que lo inventara una persona sin aparente autoridad académica y fuera inmediatamente aplicado a toda una generación sin distinción de lugar de nacimiento o clase social, sino porque yo mismo, aunque no nací en una "sociedad digital", tuve mi primer libro sobre ordenadores antes de los siete años, jugué con maquinitas antes de los diez, tuve mi primer ordenador antes de los trece y programé desde ese momento. Cuando estaba en segundo de carrera uno de cada cinco alumnos entregaba trabajos mecanografiados con máquina dactilográfica (es decir, con la Olivetti); el resto usaban ordenador. Mi profesor de ese año me decía que prefería que pusiera cursiva y dibujara las tildes sobre el papel a que usara una tipografía con tildes y sustituyera la cursiva con subrayado. Cuando salí de la universidad, cuatro años después, y me postulé a mi primer trabajo, se esperaba que tuviera Word 6.0 y correo electrónico.

Para llevar tanto tiempo con ordenadores, tardé bastante en tener conexión a internet, y fue cosa más de mis hermanos que mía misma, aunque acabé pagando yo la conexión cuando por fin pasamos, un par de años después, al ADSL para no tener la línea ocupada. Mi primera red social fueron las news, que, como me enseñaron en un curso de internet, eran fundamentalmente para el porno. Tengo que reconocer que navegué los índices de alt.binaries.*, pero no lo de los de esa categoría de alt.binaries.

En las news se insistía mucho en la netiqueta. Quizá fue el primer sitio donde vi el concepto de netiqueta, antes de verlo en los foros. Y también se insistía en la precaución. En es.comp.virus evité, por poco, caer en la ingeniería social del "Gran Oscarín". Después de las news, con la "web 2.0", llegaron los foros (los primeros que visité fueron de ayuda informática y de mascotas) y finalmente, hacia 2004, los blogs.

Y después, de repente, todo el mundo fue migrando de MSN Spaces y myspace a facebook, los periodistas comenzaron a darle a twitter tanta importancia o más que al mundo real, y empezaron a usar Whatsapp los conocidos que antes te mandaban mensajes de móvil (que como parte del estándar GSM también son digitales, aunque a veces haga falta recordarlo).

Y como culmen, las empresas que antes proporcionaban una cuenta de correo electrónico y alojamiento web con la tarifa de conexión dejaron de proporcionarlo a sus clientes, con lo que estos migraron sus correos a gmail y hotmail,y abandonaron sus páginas web o las metieron en google.

Los adolescentes de hoy han crecido en un mundo en que las redes sociales han reemplazado a la web. Si quiere saber cuándo hay un curso gratuito en tu centro juvenil, mira su perfil de instagram. Si quieres saber cuándo son las fiestas de tu pueblo, únete a su grupo de Whatsapp. Si quieres saber lo que dice el presidente del gobierno sobre las redes sociales, hazte una cuenta en X, y verás que X es malo, pero Sánchez no se ha migrado aún a Mastodon ni a Pleroma.

Los adolescentes de hoy no solo se exponen a sí mismos en redes sociales, sino que a menudo han crecido ya expuestos por sus propios padres y por sus colegios. Dedican mucho tiempo a las pantallas, pero es que los adultos también dedicamos mucho tiempo a las pantallas. Es cierto que como adultos somos responsables de nuestros actos, mientras que los menores requieren protección (por eso no se les permite beber alcohol ni fumar). Pero, ¿realmente es posible restringir el uso de redes por los adolescentes?

Se plantean, a mi juicio, dos problemas.

El primero es que las redes sociales tienen como una de sus utilidades permitir la comunicación entre personas conocidas. Mi hermano, por ejemplo, se comunica con su hijo por whatsapp desde que este tuvo su primer móvil, aunque el niño no tenía edad para usar Whatsapp. La cosa hubiera sido diferente, quizá, si los SMS no hubieran sido desde el principio una mierda disfuncional y extremadamente cara (en 1999 valía lo mismo enviar un SMS que una postal; la tecnología MMS solo consiguió encarecerlos aún más). El nuevo protocolo de mensajes telefónicos, si de verdad es gratuito, podría ser una solución en este caso.

El segundo es: ¿qué redes sociales? ¿Todo son redes sociales? Téngase en cuenta que en la época actual el software distribuido físicamente está en vías de desaparición, y casi todas las tiendas de software virtual incluyen una parte "social" dedicada a pedir ayuda, comentar, encontrar amigos con que jugar, etcétera. Además, los propios programas (incluso los educativos) suelen tener características sociales. Del mismo modo que antes de Hotel Habbo estaba Second Life, antes del metaverso estaba Minecraft. La gracia de muchos juegos a los que juegan los adolescentes está en que permite la interacción no solo en forma de acciones del juego, sino también verbal. Y precisamente por eso la vida de muchas profesionales de los e-sports es un infierno. Finalmente, la propia educación usa redes sociales de uno u otro tipo, por ejemplo el Teams escolar de un aula es una red social, aunque sea una red social moderada y segura. O educaMadrid, plataforma educativa de mi comunidad autónoma, que permite el envío de mensajes entre iguales (aunque se pueden bloquear), y donde sabiendo el handle de un alumno se le pueden enviar mensajes a su correo.

Por todo ello, soy poco optimista con las medidas del gobierno. Especialmente porque Sánchez ha demostrado que legisla mucho pero no consigue que su legislación surta efecto (que es lo que debería evaluarse en el ejecutivo). Mientras tanto, espero que la ultraderecha no aproveche la ocasión para azuzar las hordas de adolescentes y veinteañeros cobijados bajo pabellón de OnePiece que en otros lugares del mundo han defendido la libertad de la red y la democracia. Pero me temo que lo harán, porque son capaces de hacerles creer que libertad es lo que venden ellos.

sábado, 19 de octubre de 2024

Carne de cañón

Es un recuerdo
de mi anterior trabajo:
una conversación
en la cafetería.
No recuerdo el nombre
de la profe de historia
que nos hablaba
de sus años en Cuba.
No parecía mayor,
pero había tenido
hijos con edad
de luchar en Angola.
Madres cubanas
de vidas rotas
en aventuras internacionales.
Hoy vuelve el recuerdo
escuchando otra historia:
pioneros coreanos
alistándose prestos
para sostener
a Rusia en Ucrania
¡Madres norcoreanas,
supervivientes del hambre,
las gentes del mundo
lloramos con vosotras!

Publicado originalmente el 19 de octubre de 2024 a las 8:54 en Mastodon (paquita.masto.host). Publicado posteriormente el 9 de noviembre aquí, con la fecha corregida hacia atrás.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Podidos

Antes los publicistas eran auténticos maestros en el arte de seleccionar palabras. Este año me llamó la atención que el PSOE ganase las elecciones con un lema tan absurdo como «haz que pase» —que significa tanto 'haz que suceda' como 'Haz que no me importen vuestros problemas'—, pero más me extrañó que la derecha no hiciera bromas a propósito de este doble sentido no buscado.

A este respecto, sería interesante fijarse en el nombre de un partido que ha sido prácticamente destrozado en las elecciones. El nombre de Podemos está claramente inspirado en aquel eslogan de Obama, «Yes, we can», pero al elegirlo no se ha tenido en cuenta la homonimia entre podemos presente de indicativo del verbo poder, 'somos capaces, tenemos el poder' y podemos presente de subjuntivo (a menudo con valor imperativo) del verbo podar, 'recortemos, eliminemos lo que es innecesario'.

Y también es, para quienes tengan memoria, un eufemismo. Del mismo modo que yo en mis clases digo «¡miércoles!» para no ofender los oídos de esos muchachos que están todo el día con —la ¡verga!— en la boca, recuerdo haber oído muy de niño el verbo poder sustituyendo a otro que comienza por jota. Y también se lo oí a gente mayor, no tan niño: Herminia, la vieja librera de mi barrio —tendría cien años si siguiera viva—, decía «¡poder esto!, ¡poder lo otro!» cuando se hallaba irritada o sorprendida.

En definitiva, a Podemos lo han podido. Lo han podido sus escisiones, que en buena ley habrían de llamarse efluencias o efluvios en simetría a las confluencias que le dieron el poder. Lo han podido los partidos de ultraderecha, que han sembrado el terror entre la izquierda, llevándola al voto útil para crear una barrera en los ayuntamientos que, sin embargo, la ultraderecha ha saltado. Y lo han podido, finalmente, las políticas reales que han demostrado que (el) poder, corrompe; incluso a Podemos: la corrupción de los ideales, la corrupción de las esperanzas, ha podido mas que la corrupción ética y económica que se perseguía en el adversario. Quizá por eso los curas dicen que poder es pecado...

miércoles, 3 de enero de 2018

Cifras, cifras y más cifras.

A los periodistas les encanta mostrar cifras, quizá porque estamos obsesionados con la objetividad. Pero las cifras solo son comprensibles en contexto.

Los últimos meses ha habido varios ejemplos, pero les he perdido el rastro. Hoy La Razón titulo así su artículo sobre la digitalización del archivo del museo del Prado: "El marco de las 2900 pesetas". Y en efecto, eso costó, según detalla la signatura Caja : 268 / Legajo: 34.12 / Nº Exp: 2 del Archivo del Museo del Prado. Pero este titular oculta un hecho esencial que no nos da la cifra cruda: ¿qué suponía, en 1928, ese desembolso?

Porque, a diferencia de otras unidades de medida, como el gramo o o el kilojulio, las monedas no son estables. Un gramo de ayer pesa (o eso esperamos) lo mismo que un gramo de hoy. Mientras que una peseta de ayer no vale lo mismo que una peseta de ayer, entre otras cosas porque la peseta no existe. Y aunque existiera, la conversión sería engañosa: no podemos decir el marco costó 17,42 euros, porque si hoy no existen pesetas, ayer tampoco existían euros.

¿Cuánto suponía en 1928 el desembolso de 2900 pesetas? Podríamos calcularlo en base al precio del pan o al precio del cubata. Pero la inflación varía de mercancía en mercancía, (y también lo hace el cálculo de la inflación), por lo que creo que la mejor medida para comparar no es la inflación, sino el salario.

Para averiguarlo, nada mejor que bucear entre los propios presupuestos económicos del museo, que también están digitalizados. Mi intención inicial era comparar el salario del director de la época con el de hoy, y a través de ese dato comparar un precio y el otro. Pero, lamentablemente, el último presupuesto que incluye el salario del director antes de 1930 es el de 1916, en que el director cobraba 7500 pesetas (una web indicaba en 2015 que el salario de 2014 había sido de 133.097 euros, aunque en el presupuesto del Museo aparece una cantidad algo inferior destinada a toda la retribución de cargos directivos (y hay al menos dos: el Presidente del Patronato y el Director).

Puesto que no podía calcular los salarios "por arriba", decidí hacerlo "por abajo". Para los años 1916-1919 y para 1935 hay presupuestos, pero para el resto de años solo hay informes de cuentas trimestrales, que indican salarios por días trabajados, no cuadran con los presupuestos (el salario anual del restaurador es diez veces el del ordenanza en los presupuestos, pero es igual en las cuentas, cambiando solo el número de días trabajados) y nunca están completos (casi todos los años faltan el segundo y tercer trimestre). Para 1920 (catalogado en 1919) aparece un proyecto de presupuesto de personal subalterno un poco extraño porque los precios están inflados veinte veces sobre los del año anterior (se prevé que un ordenanza cobre 5000 pesetas en lugar de 240, y lo más chocante es que el restaurador, primer sueldo entre los no directivos, sigue cobrando lo mismo que el año anterior, es decir, menos que el ordenanza). En 1935, el sueldo del ordenanza es de 2200 pesetas. Una interpolación lineal nos llevaría a suponer que en 1925 el salario eran entre 1477 pesetas (interpolando entre 1925 y 1916) y 1392 pesetas (interpolando entre 1925 y 1916). Pero en realidad, en 1935 los sueldos de la administración pública sufrían un recorte (es la razón de que esté guardado ESE presupuesto). Ese recorte consistía en una bajada de un 10% en el salario base y del 50% en los complementos ("gratificaciones"). Por lo que podemos suponer que el sueldo de 1934 era, al menos, 2444 pesetas, lo que modifica nuestra interpolación, llevándola al intervalo entre 1709 y 1617 pesetas. En cualquier caso, tenemos que el marco costó más que el salario anual de un ordenanza.

Teniendo en cuenta que el salario anual de un ordenanza hoy día son 11.035 euros (contando salario base grupo E y complemento destino grupo 10; excluida antigüedad y horas extra; actualmente corresponde al nivel más bajo de la Administración, pero en 1925 el ordenanza del museo tenía por debajo al viceconserje y a todos los celadores), y teniendo en cuenta todas las interpolaciones, podríamos decir que el marco costó entre 1,69 (interpolación más optimista: 1709 pesetas) y 2,08 veces (interpolación más pesimista: 1392 pesetas) el salario de un ordenanza, lo que hoy equivaldría a entre 22900 y 18000 euros. Una bagatela.

sábado, 25 de abril de 2015

Preocupados por la cultura científica... ¿inocentemente?

En los últimos meses, la necesidad de cultura científica ha sido protagonista de varias noticias: un extenso artículo en el National Geographic. La inclusión de una asignatura de cultura científica en el nuevo bachillerato, el borrador de cuyo currículo dedica un bloque a medio ambiente (tratado en otra asignatura de 2º), otro a medicina, otro a genética y otro a informática, en lo que parece un incoherente batiburrillo. La publicación de resultados de una encuesta sobre cultura científica, (1 y 2) en que los españoles quedamos en mal lugar (pero en mejor lugar que antes, todo hay que decirlo).

Cuando en un tiempo tan cercano se concentran la atención del poder y los medios sobre un mismo asunto, suele haber gato encerrado. Y el "gato" podría estar en una cuestión que aparece tanto en el artículo de National Geographic, como en los resultados de la encuesta y en el borrador de currículo: la seguridad de los organismos modificados genéticamente (de aquí en adelante, OMG).

Del mismo modo que el comunismo no es bueno ni malo per se ... los OMG tampoco son buenos ni malos per se

Del mismo modo que el comunismo no es bueno ni malo per se, sino que sólo es malo cuando lo pone en práctica una especie egoísta como la humana, los OMG tampoco son buenos ni malos per se. Son el último paso de una domesticación de las especies vegetales que a lo largo de los siglos ha usado la selección artificial, la hibridación y los esquejes para ir consiguiendo plantas más acordes con sus métodos de recolección y comercialización.

En mi opinión, el principal problema de los OMG se resume en tres puntos:

  • En primer lugar, si creamos una superespecie, corremos el riesgo de que se convierta en especie invasora acabando con la diversidad.
  • Se ha evitado ese problema haciendo que los OMG no se puedan reproducir por sí mismos (es decir, que sean viables como individuos pero no como especie). Sin embargo, esta decisión no ha sido solo producto de una reflexión pausada sobre los riesgos de crear una superespecie, sino (y aquí está el segundo problema) fruto de intereses económicos: si el OMG no se puede reproducir, las empresas vendedoras de semillas de OMG aumentarán sus beneficios vendiendo estos productos. De manera que los OMG, que a menudo se promocionan como una nueva revolución verde que acabará con la carestía de alimentos, solo solucionan la papeleta a los agricultores que tengan poder económico para comprar, un año tras otro, semillas especiales que (dada la constante bajada de precio de las producciones agrícolas) serán cada vez menos rentables.
  • El tercer problema está en las cualidades seleccionadas en la modificación. Del mismo modo que no hay ningún reparo ético que impida al hombre construir aviones, pero sí los hay para que construya bombarderos (y por eso la manera más simple de evitar que ciertos regímenes, como el iraq de Sadam Hussein, bombardeen a su población ha sido prohibir que vuelen sus aviones), modificar una especie no supone ningún peligro mientras no se haga con la intención de producir una especie peligrosa. Y ahí está el problema. Porque las especies modificadas más populares son aquellas que, o bien contienen tóxicos que destruyen a sus depredadores naturales (y en ese caso habría que comprobar que al llevar el tóxico a la planta no se aumente su toxicidad hacia el ser humano o hacia los animales domésticos o ganaderos alimentados con ella), o bien se las hace capaces de resistir mayores cantidades de tóxicos introducidos por el hombre.

El caso más famoso de este tercer punto son las semillas preparadas para soportar altas dosis de un conocido herbicida, herbicida al que en diversos países se ha acusado de producir infertilidad, cáncer o focomelia (una malformación productora de atrofia en las extremidades como aquella que en los años 50 y 60 causó masivamente la talidomida y por la que muchos españoles siguen, medio siglo después, sin percibir indemnización alguna). Evidentemente, las semillas que soportan altas dosis del herbicida serán rociadas más generosamente, y por tanto acabarán siendo más tóxicas —sin que esa toxicidad tenga que ver con su modificación genética, sino con la manera en que el agricultor las gestiona.

El problema de la ciencia es que opera de manera objetiva, dejando aparte la intencionalidad. Y cuando hablamos de seres humanos, individuos a menudo egoístas, debemos tener en cuenta siempre esa intencionalidad. Si quitamos la intencionalidad de los cálculos, es absolutamente natural, por ejemplo, eliminar a los individuos enfermos para preservar a la especie, práctica habitual entre muchas especies animales. Pero si científicamente es natural matar al débil, humanamente es inmoral matarle científicamente, como se ha hecho, y se seguirá haciendo, en los momentos más oscuros de la época contemporánea.

domingo, 22 de febrero de 2015

España, 1936?

Hemos llegado a un momento de gran fanatismo político. Da miedo pensar que la única alternativa a esa derecha que se dice en posesión de la razón pero que solo siembra el miedo sea una izquierda populista que, mientras proclama sus deseos de regeneración democrática, ha ido cayendo en los mismos errores que venía denunciando.

De un lado, dicen que necesitamos estabilidad. Estabilidad no hay mayor que la de la tumba, la del inmovilismo. ¿Nos venden siquiera eso? ¡No! Nos venden una "estabilidad" que está tan llena de reformas drásticas como la de sus enemigos: reformas que limitan la libertad para pensar y opinar mientras amplían la libertad para explotar al hombre y a la naturaleza. Son liberales como aquel que retrató Clarín en «La Regenta».

De otro lado, ofrecen cambio: un cambio arriesgado y temible; pero a la vez mantienen las raíces en la tierra podrida de este país.

A este lado de la raya, un régimen apoyado por Alemania y las agencias de calificación. Al otro, Venezuela y el bolivarismo.

¿Y en medio? En medio, el desierto. Leer «la Razón» es como leer el «Hola». pero leer el país es leer el periódico de ayer. El PSOE se ha retratado con el caso griego y con la ley antiterrorista, una ley de la cobardía y la vergüenza. Es fácil condenar a los terroristas cuando ya no son los de aquí, o cuando los de aquí ya hace tiempo que están convenientemente enjaulados y han dejado de darnos miedo. Es fácil también hacer la vista gorda cuando se indulta a otros asesinos que, al fin y al cabo, son gente respetable. No son de los nuestros: si lo fueran, nos habríamos manifestado ante sus prisiones. UPyD, el otro partido que se dice de centro, y al que en su día apoyé, es una inexplicable mezcla de fanatismo y racionalismo. Por lo menos, tiene cierta valentía.

Tratando de llevarse las migajas de esta ruptura de la vida cívica, de esta crisis de las democracias parecida a la que entre 1917 y 1939 sacudió el mundo, hay partidos que dicen estar a la derecha del PP (es decir, que pretenden no traicionar al pequeño empresario o al pequeñoburgués democristiano), como VOX; también ha nacido una coalición de partidos de izquierda que, sin embargo, ha cometido el error de permitir que en su seno se integre el cáncer de Izquierda Unida, un partido que ha demostrado sus corruptelas internas y su falta de previsión económica en diversos escándalos de los últimos años.

Así las cosas, solo veo dos soluciones, a cada cual peor: la guerra civil o la tercera guerra mundial. Gracias a la proverbial cobardía europea y a la inusual prudencia norteamericana, la segunda está lejos: al menos, no he oído que se haya enviado una flota a bloquear el Bósforo y proteger las aguas turcas y griegas ante la crisis de Ucrania. La primera, sin embargo, está cada día más cerca.

Una solución intermedia sería declarar al país colonia alemana o británica, y muerto el perro se acabó la rabia. La segunda opción parece más factible: no requiere sino ampliar las fronteras gibraltareñas. Pero, al igual que le pasó a Estados Unidos con Cuba en 1898, a España no la quiere nadie ni de colonia.

lunes, 24 de octubre de 2011

Paradoja

Si es cierto, como afirma repetidamente la derecha, que sólo cuando las reformas las hacen sus gobiernos producen conflictividad los sindicatos, entonces el votante de derechas debería apoyar al PSOE, y al PP el de izquierdas, para que en el primer caso el liberalismo económico se presente como un mal necesario contra el que no puede oponerse la fuerza de las siglas y, en el segundo, como una hidra de siete cabezas que sólo una huelga salvaje puede cortar y cauterizar a tiempo.
Otra cosa es que se quiera un cambio de caras y de nombres. Sin embargo, por lo que han dado a conocer los que ya tocan la victoria con sus dedos, también ellos premiarán a malos gestores con carisma y dejarán de lado a hombres grises que han sabido evitar la catástrofe económica en sus ciudades y regiones. Es el sino de la política en democracia: no valorar la política, sino la cara.

miércoles, 6 de julio de 2011

Condenan a cascos azules por actuación en Srebrenica

Leo con profunda emoción que el ejército de los Países Bajos ha sido condenado por la retirada de protección a los Bosnios de Srebrenica en Julio de 1995 [La Razón Europa Press La Gaceta (ar)]. Parece ser que la demanda fue inspirada por un traductor al servicio de las tropas de Países bajos cuya familia fue obligada a abandonar la base y desapareció a manos de los serbios. En instancias anteriores, la justicia holandesa había fallado a favor del ejército, diciendo que su actuación bajo órdenes de la ONU trasladaba a dicha organización la responsabilidad. Pero finalmente se ha reconocido que la decisión fue tomada por holandeses, y es a éstos a quien se debería culpar.

El caso no deja de tener cierta complicación, pues las tropas holandesas habían sido enviadas con medios insuficientes y no contaban con apoyo aéreo, motivo que ya causó en 2002 la dimisión del gobierno de Wim Kok cuando los hechos fueron sacados a la luz por el Instituto Holandés de Documentación Bélica. Pero no por ello puede decirse que la decisión tomada por los oficiales quede fuera de la definición de delito de genocidio:

(Artículo I) Las Partes contratantes confirman que el genocidio, ya sea cometido en tiempo de paz o en tiempo de guerra, es un delito de derecho internacional que ellas se comprometen a prevenir y a sancionar

(Artículo II) En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpretados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:

a) Matanza de miembros del grupo;

b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo [...]

(Artículo III) Serán castigados los actos siguientes: [...]

e) La complicidad en el genocidio.

(Artículo IV) Las personas que hayan cometido genocidio o cualquiera de los otros actos enumerados en el artículo III, serán castigadas, ya se trate de gobernantes, funcionarios o particulares.


Por otra parte, el hecho de que hayan salido a la luz principalmente casos relacionados con los Países Bajos no quiere decir que los holandeses se tomen a la ligera los derechos humanos, sino simplemente que en sus tribunales de justicia salen a la luz hechos que aquí obviaríamos. Recuérdese cómo en su película La vida secreta de las palabras Isabel Coixet insistía en un tema tan a menudo olvidado: el disfrute por parte de fuerzas de la ONU y la OTAN de prostíbulos surtidos de carne bosnia y regentados por serbios, en una violación masiva (delito calificable también como genocidio) que nunca ha sido condenada, a pesar de que se repitiera, seguidamente, en otros escenarios bélicos como Somalia.

La guerra humanitaria no es nada limpia. A mi mente vienen situaciones como la descrita en la película Lágrimas del Sol o la que está sucediendo ahora mismo en Libia.

Nadie quiere a los refugiados en su país. La actuación de fuerzas de la OTAN, Italianos, Franceses, Daneses (y, si no viviéramos esta espantosa crisis, supongo que también nosotros, los españoles), impidiendo a los refugiados llegar a las costas o distribuirse por los países de la Unión, no deja de ser una violación del derecho de asilo, y, aún diría más, un genocidio, pues somete a poblaciones, en función de su nacionalidad, a condiciones de existencia que han de acarrear su destrucción física, total o parcial.

sábado, 28 de mayo de 2011

Uno no cambia el sistema fumando marihuana

«Nos sobran los filósofos de borrachera. Los que saben cambiar al mundo pero ignoran que forman parte de una maquinaria voraz porque proponer podemos hacerlo todos, pero la diferencia se hace en las calles, en la vida diaria, con acciones concretas, no con saliva gastada y efímera. La rebeldía no se encuentra fumando Marlboro, ni bebiendo Corona. Uno no lucha contra el sistema fumando marihuana. La juventud desde hace mucho tiempo repite el vicio del mundo, el ciclo capitalista, el ciclo de depravación. Y yo digo que seamos radicales por primera vez en la historia. Al gobierno le conviene que estemos en los bares y las discotecas, ya que es la forma más fácil de controlar a las masas, de adormecer al sector de la sociedad que unida no podrá ser detenida jamás.»

Es una cita del blog de Davo Valdés, hablando de México, donde las cosas están mucho más crudas, en abril de este año. Pero nos podríamos aplicar el cuento.

Durante mucho tiempo nos hemos rebelado con palabras, sólo palabras, y hemos canalizado esa rebeldía por los cauces que nos indicaba la publicidad. Beber ciertas cosas, fumar ciertas cosas, vestir ciertas cosas, hacer ciertos deportes eran la forma de expresar el radicalismo y la rebeldía, pasando por caja, por supuesto.

Espero que la nueva juventud conduzca su rabia hacia el cambio real. Pero algo se ensombrece en mi al pensar que dicho cambio se haga a fuerza de caros teléfonos de última generación.

viernes, 27 de mayo de 2011

Si hay algo que demuestre que la Unión Europea está aún muy lejos de ser una auténtica unión, es esa mezcla de pánico, chauvinismo e ignorancia con que se afrontan las crisis sanitarias.

Hace unos meses fue España la que cerró las fronteras a la carne alemana, con motivo de unos análisis que mostraban trazas de dioxinas en ganado alimentado con piensos contaminados. Nada se hizo por asegurarse de que sólo se bloqueaba la carne de ganado alimentado con esos piensos, ni para asegurarse de que en España no se habían vendido piensos similares (fabricados en Alemania, en España o en un tercer país). Simplemente, se optó por cerrar las fronteras, guardar la cabeza como el avestruz y decir «lo de aquí es sano».

Pues bien, ahora ha llegado la revancha. Un lote de verduras concretas de una explotación concreta de España ha presentado contaminación de una variedad concreta de Escherichia coli. Antes de llegar la alerta a las autoridades españolas, el caso ha saltado a la prensa centroeuropea, y después a la de aquí. Antes incluso de ver si la contaminación se debía al cultivador (es posible que sea así: se trata de un cultivo ecológico, lo que sugiere el uso de estiércol, lo que concuerda con la contaminación fecal sugerida por la presencia de E. coli) o al intermediario, se ha actuado sobre todo tipo de verduras procedentes de todo tipo de explotaciones españolas. Por las malas prácticas de un productor (o del intermediario, que todo puede ser), pagarán todos los del mismo país. ¿Podemos quejarnos? No, porque nosotros hemos hecho lo mismo antes, en innumerables ocasiones.

Mientras el miedo a las enfermedades introducidas por la mala praxis en otros países europeos siga agitándose como una bandera para defender los productos nacionales de cada país, la UE seguirá siendo la desunión europea que siempre ha sido. Menos amedrentar a la población con lo que pasa en los otros países, y más controlar que no haya pasado también en este. Recordemos que, por ejemplo, en el caso de las vacas locas, muchas de las vacas españolas enfermas no estuvieron nunca en el Reino Unido: simplemente, se las alimentó con los mismos piensos de origen animal que allí habían estado produciendo lentamente la misma enfermedad.

Si seguimos sembrando dudas sobre lo que se hace en otros países de la unión y no lo tomamos como excusa para controlar lo que se hace en el nuestro, estaremos, cada uno de los socios, cavando nuestra propia tumba.

viernes, 20 de mayo de 2011

¿Democracia real?

Siempre pensé que España acabaría estallando políticamente como consecuencia de una crisis económica, y esa hipótesis es la que barajaba en un esbozo de novela que escribí en los años 90, antes de que en Albania la quiebra masiva de bancos azuzara una revuelta que ya había prendido en los países vecinos.

Sin embargo, después de la pasividad general con que se enfrentó el pueblo a la reforma laboral primero, y a la subida de la edad de jubilación después, cambié este abril mi idea: el pueblo sólo se soliviantaría como consecuencia de la prohibición de la emisión de fútbol en abierto.

No llegué a terminar el guión de Scriptfrenzy en que se había convertido aquella novela, pero ahora me vino a las mientes como consecuencia de la protesta del movimiento que unos llaman "Democracia Real", otros "15 de mayo" y otros "primavera española".

Es cierto que hemos estado comulgando con ruedas de molino y tragando carros y carretas (¡cuántas expresiones tiene el español para aquello de tener más paciencia que el santo Job, a pesar del tópico de la furia latina!). Ruedas de molino como que no había inflación (véase este cartel que yo traduzco en una tabla de excel con la inflación real), como que a pesar de la ley D'Hont había democracia ("tantos años de cambio y aquí no cambia nada", decían los Piperrak hace mucho), como que los sindicatos ayudaban a los trabajadores (en los 90 James Petras denunciaba cómo se vendió a toda una generación de jóvenes para que sus padres pudieran tener doradas jubilaciones anticipadas), o como que la corrupción estaba siempre, siempre, en el otro partido.

Y hasta aquí hemos llegado.

Desde los primeros artículos de mi blog vengo pidiendo que se respete la jornada de reflexión. Creo que ha sido un error retrasar tanto las protestas. Creo que se debería haber movilizado España desde septiembre, o quizá desde mayo del año pasado. Es cierto que ahora es un buen momento, y que las protestas se van a oír por toda Europa.

Pero si hubiéramos protestado antes, quizá no hubiéramos acabado doblando la cerviz e hincando la rodilla. Y no habríamos ayudado a perpetuar el entimema. Pues aunque muchos antisistema son y han sido violentos, no es violento todo aquel que está en contra del sistema. Algunos sólo quieren que sus representantes se pongan manos a la obra y lo cambien, como prometieron en el 2004.

domingo, 30 de enero de 2011

Mayo en enero

Ojalá este «Enero del 2011» que está produciéndose en los países islámicos llegue a alcanzar el éxito que no consiguió en Europa y las Américas el «Mayo del 68». Nada lo hace prever, pues, excepto en el caso de Túnez, que de manera misteriosa ha perdido el apoyo tradicionalmente recibido de Estados Unidos y Francia, parece que los tiros van por otra parte.

En Marruecos, por ejemplo, la crisis se resolvió ya en otoño con la complicidad de las potencias occidentales. Ni los Saharauis ni España tienen nada que aportar a la discusión: ni petróleo, ni ayuda militar, ni contratos millonarios, que en estas discusiones propias de la democracia son los únicos argumentos que las partes están dispuestas a escuchar. Que se haya cometido un pequeño genocidio, tipificado en el artículo 2c de una vieja convención de la ONU, es algo sin importancia.

En Túnez la solución parece también lejana, pues no todo el mundo está tan necesitado de democracia como para aceptar un gobierno de transición cuyos miembros hayan apoyado previamente a una dictadura. Los españoles lo hicimos, y así nos pinta.

En Egipto el país, democrático o no, evita la propagación de cierto tipo de extremismo religioso. Si en verano de 2009 se le dio cuerda autorizando la matanza de todos los cerdos criados por los koptos, este otoño volvió a las andadas con los brutales atentados que son su marca de la casa. Egipto da siempre una de cal y otra de arena, evitando la propagación hacia el oeste de un fundamentalismo, que, no lo olvidemos, en realidad hace ya mucho tiempo que se extendió a la Libia de Gadaffi. Pero sirve para mantener una apariencia de sandwich alrededor de los territorios palestinos, apoyando en lo público a Israel. Por eso es lógico que las grandes potencias occidentales apoyen a un régimen cuya cara más brutal estamos viendo estos días.

Respecto de Yemen poco sabemos. El país ha sido continuamente presa de agitaciones, y tras la desaparición del comunismo ha oscilado hacia el fundamentalismo religioso. Al igual que Egipto, se sitúa en un área crítica para la navegación occidental; sin embargo, no conozco el grado de vinculación entre los Estados Unidos y este país.


Por último Argelia, el país donde se refugian los saharauis. Poco ha trascendido de unas revueltas que, creo recordar, vienen produciéndose cíclicamente.

¿Cuál es el origen de todas estas revueltas? Desde un punto de vista etic, parece que lo que se rechaza es la corrupción de los gobiernos por largo tiempo asentados en sus poltronas, pero en realidad, un análisis emic nos muestra que la causa está en la crisis económica, y más especialmente en uno de sus fantasmas, el hambre.

Solemos olvidar que la crisis se originó en una escalada mundial de hambre por las malas cosechas de arroz y soja; malas cosechas producidas por fenómenos climatológicos que seguramente podemos achacar al "cambio climático", pero también producidas por el sistema capitalista-periférico de monocultivo y liberalismo salvaje. Este verano, otra catástrofe ambiental achacable al cambio climático ha producido el cierre de las exportaciones de grano rusas, que a su vez ha desencadenado en los mercados de futuros una escalada inflacionista del precio de los alimentos. Los especuladores ganan, el pueblo pierde.

Ese pueblo no siempre se queda de manos cruzadas, y ataca a quien encuentra a su alcance. Sin embargo, la globalización ha beneficiado a los agiotistas: los acaparadores de antaño podían ver sus almacenes destruidos, sus campos arrasados, sus viviendas destruidas, sus vidas y las de sus familias truncadas. Los de hoy viven a muchos kilómetros y se refugian tras oscuras sociedades de capital riesgo, a las que nada importa que se derroque al presidente de turno. El que venga detrás también tendrá un precio.

domingo, 16 de enero de 2011

Contradicciones de los partidos de la derecha

Que los partidos de la izquierda cometen numerosas contradicciones en el conflicto realidad/ideales, es algo que todo el mundo conoce, y que se utiliza a menudo como arma arrojadiza contra quienes se denominan a sí mismos progresistas.

Lo que a veces no se comenta, quizá porque la coherencia es un valor de izquierdas, es que tampoco los partidos de derecha son capaces de mantener sus ideales.

Dos ejemplos "de cajón" en los dos últimos meses, en el PP de Madrid.




1) Autorización de la venta nocturna de alcohol. Aprobada por consenso de PP y PSOE.

No es que me vaya a quejar porque se autorice la venta nocturna de alcohol, pues ello me permitirá volver a improvisar alguna que otra fiesta nocturna. Pero realmente se trata de una traición a un ideal de la derecha. La venta nocturna de alcohol representa un ataque a los valores familiares, pero se ha debido autorizar por las presiones de los empresarios (lo que, al fin y al cabo, no choca demasiado contra los valores de la derecha, que acepta cualquier tipo de libertad siempre y cuando sea meramente económica) en un contexto en que Comunidad y Ayuntamientos necesitan mejorar sus fuentes de financiación —y las licencias de venta nocturna de alcohol son una evidente fuente de financiación de los ayuntamientos—.

Resulta curioso pero esclarecedor que esta medida se haya tomado a la vez que la Comunidad pasaba el marrón de las sanciones del botellón a los ayuntamientos Por supuesto, para la Comunidad no era un marrón, sino una simplificación de trámites... ¡ya que ahora todos los trámites los tendría que hacer la entidad local, en el caso de ciertos ayuntamientos falta de personal y recursos, y demasiado cercana al ciudadano como atreverse a sancionarle!

La justificación ética: que sólo las grandes cadenas venderán alcohol y que sólo lo harán en las zonas libres de botellón. A la primera premisa opondré que mi primer botellón, a los 18, fue con mercancía comprada en un Seven-eleven, es decir, en una gran cadena con licencia para la venta de alcohol. A la segunda, que los parlamentarios madrileños olvidan que el botellón puede "moverse" buscando las zonas donde se venda alcohol. Intencionada o intencionadamente, el partido que se define como adalid de la familia está traicionando con esta medida sus ideales familiares; pero no importa, pues su cómplice en esta medida, el partido "de los obreros", está defendiendo a la vez al gran capital (grandes empresarios frente a pequeños empresarios) y a lo que históricamente vio como una lacra de los obreros, el alcohol.




2) Eliminación del metrobús.

El metrobús de Madrid es un billete combinado que permite hacer hasta 10 viajes en metro (incluyendo transbordos) o en autobús (sin transbordos). Hasta el año 2009, un metrobús costaba lo mismo que 6 billetes de un solo viaje de metro o autobús, lo que lo hacía muy ventajoso.

Además, a diferencia de otros billetes, el metrobús permitía su uso colectivo (es decir, servía para 10 viajes de un viajero, o para un viaje de 10 viajeros). Es decir, era un billete muy apropiado para viajes en grupo (excursiones escolares donde no todos los niños tuvieran abono, grupos de turistas en Madrid, etc.)

En enero de 2010, en un contexto de inflación-cero, el precio del metrobús se elevó a la vez que se mantenía el precio del billete sencillo, de forma que un metrobús valía lo mismo que nueve viajes. Es decir, la proporción rentabilid/riesgo se redujo, pues aumentó el "riesgo" (no tener que hacer 9 viajes sino menos, y que por lo tanto el metrobús no fuera rentable para el usuario).

En enero de 2011, el precio del metrobús se ha vuelto a elevar, manteniéndose de nuevo el precio del billete sencillo, con lo que el "riesgo" ha subido: si el usuario no hace por lo menos 10 viajes, no le sale rentable comprar el metrobús.

En conversaciones informales, personas relacionadas con la gestión de los transportes me han confirmado que el objetivo es eliminar el metrobús, y sustituirlo por el abono transportes o por "tarjetas inteligentes" prepago, como en otros países.

El problema es que, al tomar esta medida, el Partido Popular que gobierna en Madrid (tanto en la Comunidad, propietaria del Metro, como en el Ayuntamiento, propietario de los autobuses) está eliminando el único billete familiar que permitía a un padre, una madre y sus hijos compartir un único pasaje durante una visita a Madrid. Ahora, para lo mismo, tendrían que comprar billetes individuales, o bien comprar tarjetas turísticas de transporte de un solo día, una opción mucho más cara.

Donde antes una familia de 4 miembros que desease hacer un trayecto de ida y vuelta podía gastar sólo el equivalente a 6 billetes, ahora tiene que pagar al menos el equivalente a 8 billetes: si intentan ahorrar con un bono, pagarán más. Por tanto, el PP está de nuevo traicionando su ideal de respeto a la familia al tomar esta medida.




Quizá un análisis etic-emic mostrara que desde el punto de vista "emic" el PP cree estar defendiendo la tradición y ayudando a las familias, del mismo modo que el PSOE cree auxiliar a los obreros y avanzar hacia el progreso. Pero desde el punto de vista consecuencialista, el resultado de la política del PP es, a menudo, una amplia destrucción de las relaciones familiares y de las tradiciones que el partido de derechas dice defender.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Estado de alerta

El estado de alarma será declarado por el Gobierno mediante decreto acordado en Consejo de Ministros por un plazo máximo de quince días, dando cuenta al Congreso de los Diputados, reunido inmediatamente al efecto y sin cuya autorización no podrá ser prorrogado dicho plazo. El decreto determinará el ámbito territorial a que se extienden los efectos de la declaración.


Constitución Española, artículo 116.2


El Gobierno, en uso de las facultades que le otorga el artículo 116.2 de la Constitución podrá declarar el Estado de Alarma, en todo o parte del territorio nacional, cuando se produzca alguna de las siguientes alteraciones graves de la normalidad:

  1. Catástrofes, calamidades o desgracias públicas, tales como terremotos, inundaciones, incendios urbanos y forestales o accidentes de gran magnitud.
  2. Crisis sanitarias, tales como epidemias y situaciones de contaminación graves.
  3. Paralización de servicios públicos esenciales para la comunidad, cuando no se garantice lo dispuesto en los artículos 28.2 y 37.2 de la Constitución, y concurra alguna de las demás circunstancias o situaciones contenidas en este artículo.
  4. Situaciones de desabastecimiento de productos de primera necesidad.

Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de los Estados de Alarma, Excepción y Sitio, artículo 4



Resulta curioso que para solucionar la Crisis de los controladores se haya recurrido al estado de alerta. Se supone que la movilidad es un derecho, sí, pero el cierre de aeropuertos no dificulta el uso de transportes alternativos en la misma medida que las huelgas de camioneros y taxistas (que normalmente se dedican a congestionar calles), ni amenazan con el desabastecimiento.

Además, el transporte no es tan esencial como para no estar gravado con tasas aeroportuarias, impuestos especiales y un IVA de tipo general.

Por otro lado, y aunque ya se sabe que las comparaciones son odiosas y no tienen validez jurídica ninguna, las condiciones necesarias para invocar el estado de alarma se han cumplido más claramente en otros casos de conflictividad natural o social:
  1. Desastres naturales, como las cíclicas inundaciones, sequías e incendios forestales. Accidentes graves, como la catástrofe del Prestige (2002) o la rotura de la balsa de Boliden en Aznalcóllar en 1996 (accidente que volvió a nuestra memoria después de los trágicos sucesos de Hungría en octubre de este año).

  2. Crisis sanitarias como la crisis del síndrome tóxico (ocurrida meses antes de la aprobación de la ley orgánica 4/1981) o las crisis sanitarias con riesgo de contaminación a gran escala producidas por diversas huelgas de recogida de basuras en verano.

  3. Respecto de la paralización de servicios públicos esenciales, mi lectura es que sólo se puede invocar cuando no se respete el derecho a la huelga (28.2 de la constitución), o no se respeten los servicios mínimos regulados por ley (37.2 de la constitución), y además de todo lo anterior se den las circunstancias previstas en las letras a, b y c, es decir, que el no respeto de los servicios mínimos no basta: han de estar unidos a riesgos sanitarios o catástrofes. Es decir, es muy difícil que concurran todas las circunstancias y de hecho no concurren en este caso. Sin embargo, podríamos pensar que concurrirían durante una huelga sanitaria (circunstancia que sí se ha dado en varias ocasiones, sin suscitar la activación del estado de alarma).

  4. Respecto del riesgo de desabastecimiento, último punto que aparece en las condiciones, sí se ha dado en varias ocasiones, y nunca se ha activado el estado de alarma.


Personalmente, creo que:
(1) El estado ha obrado ilegalmente al invocar el estado de alarma, pues la redacción del artículo cuatro letra (c) de la ley orgánica 4/1981 establece que la imposibilidad de garantizar lo establecido en los artículos 28.2 y 37.2 de la constitución no es condición suficiente para la invocación del estado de alarma, siendo necesaria la concurrencia de otra de las circunstancias contenidas en el artículo 4 de la L.O. 4/81, esto es, situación de catástrofe, riesgo sanitario o desabastecimiento.
(2) El estado ha obrado ilegalmente al no convocar un pleno del congreso el mismo día 7, que era día hábil, pues el artículo 116.2 de la constitución dice que el gobierno deberá convocar un pleno inmediatamente después de invocar el estado de alarma, y la L.O. 4/81 no niega este hecho, sólo infoma del mecanismo para convocar otro pleno en que se prorrogue este estado.

Por último, una pequeña crítica lingüística. Ayer, en una emisora de televisión, una locutora habló del "estado de alarma" como de un derecho. Irónico, ¿verdad? Se trata de un nuevo caso de doblehablar (doublespeak), o incluso de doblepensar. Es cierto que el gobierno está (o cree estar) en su derecho a invocar el estado de alarma. Pero cuando hablamos de derechos, hablamos de derechos de las personas, no de los individuos. Si no, habría que hablar del "derecho al encarcelamiento" y similares.

lunes, 26 de abril de 2010

Mira Nero de Tarpeya...

Creo que ya lo cité en otro artículo: "Mira Nero de Tarpeya / la Roma cómo se ardía / gritos dan niños y viejos / y él de nada se dolía."

Camino al Hipercor (creía necesitar cartuchos para la impresora y además recordé que allí venden Ambar Export, casi tan buena como la Voll Damm pero más barata y con menos alcohol) me cruzo con una multitud. ¿Qué miran? Un par de camiones de bomberos maniobrando junto a un Lidl del que sale un chorro de humo.

(Curiosamente, sobre la tienda había un cartel anunciando su inminente cierre. No me gusta aventurar hipótesis maliciosas, pero eso es bastante sospechoso...)

martes, 23 de marzo de 2010

Sanidades...

Mientras nuestro presidente negociaba con las comunidades autónomas un recorte en el gasto sanitario, allende los mares se tomaba el camino contrario: ofrecer a los ciudadanos estadounidenses el disfrute efectivo del derecho 25 de la Declaración Universal suscrita por un organismo que, curiosamente, tiene su sede en Nueva York. Y es que sorprende una mentalidad tan cerrada que, del mismo modo que premia al empresario exitoso por su esfuerzo (del que, evidentemente, "tiene la culpa"), culpabiliza sin embargo al enfermo de su propia enfermedad, incluso en los casos en que ésta se debe a causas evidentemente ambientales y ajenas a los propios enfermos (el caso de los héroes del 11-S, con el cuerpo intoxicado por las dioxinas, es estremecedor). Tanto que ha sido necesario reducir el plan del presidente Obama a un seguro privado obligatorio parecido al de los automovilistas, algo que en Europa nos parecería una concesión impensable al liberalismo, y que, sin embargo, allá huele a marxismo.
Esperemos que con el incremento de los clientes de seguros, el astronómico precio de éstos se vea reducido. Esperemos también que éstos paguen cada vez una mayor cuota del precio de hospitalización (que el seguro privado pague el hospital y un extra para gastos, como aquí, supongo que les sonará a chino). Y esperemos que el americano medio comprenda, por fin, que a veces ser solidario no es una concesión sino un buen negocio: incluso una inversión.

"No somos una nación que haga lo fácil: somos una nación que se enfrenta a lo difícil"

Bravo, Obama. Muchos ciudadanos no lo saben todavía, pero te lo agradecerán en el futuro.

jueves, 28 de enero de 2010

De trabajos, jubilaciones y otros

Pertenezco a un gremio en que existe una reducción de jornada a partir de los 55 años que se extingue a los 60. Y es que aunque nuestro "contrato" nos permite jubilarnos a los 70, casi todo el personal se prejubila anticipadamente (y en condiciones ventajosas) a los 60. Podríamos pensar que se debe a que trabajo para la administración pública, pero condiciones semejantes no son extrañas en el sector privado, donde un trabajador de 60 (¿qué digo 60?: ¡55!) años es indeseable. Indeseable porque no conoce las nuevas tecnologías ni quiere adaptarse a ellas (ah, Toffler, qué mal hiciste con tu Shock del Futuro!), o eso es lo que se supone, aunque trabaje en Xerox y nada más ser despedido monte una empresa de venta de ordenadores. Indeseable porque lleva muchos años en la misma empresa, y eso le ha hecho merecedor de unos derechos consolidados que son demasiado caros. Indeseable porque, como el gobierno tiene barra libre en estos casos, resulta mucho más barata una prejubilación que un contrato de relevo.

En los últimos 630 días nos hemos acostumbrado a escuchar la palabra ERE, y asociada a ésta la palabra "prejubilación". Hemos oído también algún aviso (vaya usted a saber si del Banco de España o de alguna institución poco informada) que nos prevenía contra el abuso de las prejubilaciones, pero, a fin de cuentas, las mismas fuentes nos decían que estallaría la burbuja inmobiliaria, y ¿qué quiere usted? al final estalló, pero no me salpicó a mi, sino a mis vecinos. Así que, con la conciencia tranquila, hemos mandado a jugar al dominó a cientos de sexagenarios, que recibirán una exigua paga de nuestra empresa complementada por papá estado.

Es una política evidentemente lógica en un momento en que la Administración, que quizá no supo ahorrar en tiempos del superávit, ve menguados sus ingresos y ampliados sus gastos. Una política evidentmente lógica cuando se ha ido ampliando la percepción de quienes no cotizaron, pagando esta percepción con un alargamiento del período mínimo de cotización, aun a sabiendas de que las nuevas generaciones se han incorporado de forma tardía a trabajos con "salarios mínimos por debajo del umbral de pobreza" (Petras dixit), o como becarios sin cotización social.

Una política evidentemente lógica para, después de jubilar a miles de personas a los sesenta, anunciar una subida de la edad de jubilación.

En un libro suyo que reseñé en cierta ocasión, Gilbraith se mofaba de los empresarios que aseguraban que podía trabajarse perfectamente tras los sesenta y cinco años. Se puede, sí, si te has levantado todos los días a las nueve de la mañana (o a las siete para satisfacer tu vicio de ir a la misa matinal) y te traslada un chófer al trabajo. Se puede, si no tienes que realizar ninguna tarea física, y si todas las tareas mentales puedes realizarlas sin sentir la presión fiscalizadora de un superior. Se puede, sí, si sabes que la remuneración que vas a recibir a cambio merece la pena. Pero como dice Gilbraith, muchos de los que alaban el trabajo no han pasado nunca una cinta de montaje, ni, podríamos añadir nosotros, han montado en el metro a hora punta. Se puede seguir trabajando cuando el trabajo tiene un incentivo que no es solamente el económico, del mismo modo que se puede hablar en favor de los fondos de pensiones cuando uno les transfiere 500 euros al mes, en lugar de los cincuenta que puede tratar de ahorrar un trabajador.

Pero mientras hablaban de alargar la edad de jubilación y de fomentar las pensiones privadas, los empresarios, incluso los informados banqueros, seguían prejubilando y ofreciendo planes de jubilación ruinosos. En fin, que tendré que agradecer a Zapatero que me jubile a los 67, en lugar de los 70 que me sospechaba.




(... En realidad, lo ideal, incluso para el empresario, es un mundo de no-trabajo. La vida nos lo muestra día a día: se perdieron los ascensoristas y los telefonistas, se olvidaron el lechero y el portero, se están eliminando incluso nuevos oficios como el de teleoperador. Cualquier día (la justicia poética nos hace desear que pronto), el consejo de administración será sustituido ventajosamente por una computadora. El problema es: ¿cómo dividir la riqueza en un mundo de ociosos? ...)



Para más información:
  • Petras, J.: Padres-Hijos: Dos generaciones de trabajadores españoles (comúnmente conocido como «Informe Petras»)
  • Gilbraith, J. K.: La economía del fraude inocente.

jueves, 21 de enero de 2010

Aquí y allí

Cabizbajo, con gesto compungido, el presidente de una aerolínea pide perdón a los accionistas ante la inminente bancarrota. No es Díaz Ferrán, claro está. Tampoco sucede la escena en España, sino en Japón, donde llorar parece que sí es cosa de hombres. Por estos lares, donde incluso los columnistas de la oposición reconocen que hay que ser tonto (es decir, honrado) para dimitir, es otra pose la que se lleva.
No sólo entre la derecha. Vean a nuestro presidente, galleando en Europa, cuando arrecian las críticas a su gestión. Unamuno erró su afirmación: el pecado nacional no es la envidia, sino el orgullo. Que se disculpen ellos.

martes, 22 de diciembre de 2009

Ataque de pánico

Recién me entero, a través de la Legión del Espacio, de la existencia de un interesante cortometraje de ciencia ficción creado por un director uruguayo llamado Federico Álvarez.

Para que os hagáis una idea, el video consiguió tal cantidad de visitas en los dos primeros días, que al director le han llovido ofertas de Hollywood...

Tan interesante como el corto son los anuncios rodados por el director o la adaptación de secuencias del corto como video musical por el grupo Snake.



  1. Corto Ataque de Pánico, por Federico Álvarez

  2. Web de la productora aparato.tv. Merece la pena ver los anuncios, o por lo menos la cinta (reel) de demostración.

  3. Blog de la otra productora, Murdoc films.
  4. Merece la pena leerlo y ver los comerciales de los distintos directores.
  5. Entrevista a Federico Álvarez, que contiene un pequeño "Cómo se hizo".

  6. Videoclip Ataque de Pánico, por Snake. Sospecho que pronto lo veremos en España.

  7. Sitio oficial del grupo Snake.

domingo, 27 de septiembre de 2009

La droga como excusa

Q. Mr. Brenneke, are you saying that the CIA was in the business of bringing drugs into the United States?

A. Yes, sir. That's exactly what I'm saying.

Richard Brenneke declarando ante el fiscal general de Arkansas.



Uno de los temas secundarios más interesantes de El miedo a la democracia (ver artículo anterior) es la relación de la CIA con el tráfico de la droga. Del tráfico de armas y del entrenamiento de escuadrones de la muerte se había oído hablar, y mucho, por estas latitudes (así que pocos de los crímenes que recoge Chomsky nos pillan desprevenidos). La droga ha sido siempre, al parecer, una buena moneda de cambio para contratar matones: desde la Mafia con que coqueteó Kennedy, a los muyaidines afganos de los ochenta.
La cita que abre este artículo se relaciona con el tráfico de cocaína a través de Centroamérica, intensificado precisamente en la época en que Reagan declaraba la "guerra a la droga" e intensificaba las operaciones de la DEA en el extranjero.

Pero esta "guerra", al parecer, era meramente cosmética. Dejando aparte el tráfico de la CIA con "hombres de paja" como el general Noriega (dictador de Panamá después arrestado en medio de una operación militar: Roma no paga traidores), se citan numerosos casos en que la "guerra a la droga" era, simplemente, una excusa para enmascarar las operaciones de contrainsurgencia. Chomsky alude, por ejemplo, a la construcción de radares destinados aparentemente a controlar el tráfico aéreo de los narcos hacia EEUU, pero situados completamente fuera de la ruta de los narcos... en una isla situada junto a la costa nicaragüense.

Y esto me llama la atención, porque últimamente, he leído la noticia de la construcción de nuevos radares de la DEA en Colombia. Y, después de leer la noticia, me pregunto si querrán controlar a los cárteles, a las FARC... o a Bolivia y Venezuela.