jueves, 8 de octubre de 2026

Cambio de temporada

Anteanoche, después de haberme despertado el frío durante varios días, sustituí por fin la mantita de sofá y la colcha bouti de algodón, poniendo en su lugar la manta gruesa (de momento, solo una) y el edredón. Por la noche, sudé como un pollo.

Sudé como un pollo anteanoche, pero en cambio anoche no me sobró ni un centímetro de esa manta. Así que por fin viene el otoño, un poco tardío y con una bajada brusca, brusquísima de temperaturas. Ya no hay entretiempo: las máximas de hoy están por debajo de las mínimas de hace dos semanas, y en un par de días nos levantaremos, según Aemet, con sensación térmica de cinco grados.

Llevaba unos pocos días poniéndome camisas de manga larga, las pocas que dejo fuera en verano por si hay que ir elegante o por si vuelven al pueblo las noches gélidas de agosto (hace diez años que no vuelven), así que me he decidido a guardar camisas y camisetas de manga corta para hacer sitio a más prendas de manga larga.

Odio eso de sacar prendas de una bolsa, quitar las prendas de las perchas, doblarlas, meterlas en la bolsa y colgar en las perchas lo que saqué de la bolsa. Odio hacer malabares para vaciar el aire de la bolsa sin usar aspirador (usar el aspirador me da todavía más pereza), meter la bolsa bajo la cama y descubir entonces que olvidé dos prendas que habían quedado tapadas por la propia bolsa. Odio el cambio de temporada, y por eso suelo hacerlo gradualmente.

Pero esta vez lo he hecho prácticamente de una vez, quitando, quizá, que en algún momento tendría que hacer algo para que no me estorben los pantalones largos de verano (suelen dormir todo el año en sus perchas, pero cada vez caben peor).

No tengo pareja. No tengo hijos. Eso simplifica mucho el guardar las cosas. Tengo un ropero entero para mí solo, pero se me queda pequeño porque, con mis subidas y bajadas de peso, nunca me atrevo a tirar ropa que me está pequeña o grande, y por otro lado me da pena tirar camisetas rotas pero con estampados que me gustaban.

También se me queda pequeño porque hasta hace tres años viví a caballo entre dos casas, y eso significaba que tenía dos roperos con ropa no muy buena pero sí abundante.

He tardado solo una hora en hacer mi cambio de temporada. Es cierto que camisas solo he doblado cinco o seis, y que las camisetas ya estaban dobladas. Pero esa hora se me ha hecho eterna. No me imagino el horror que significará este momento para la gente que tenéis hijos.

Feliz otoño.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Bulos electorales, miedo y errores de cálculo.

Comencé este blog la víspera de unas lejanas elecciones y hoy, años después, intentaré retomarlo con la excusa de otras. Podría hablar de lo humano y lo divino, pero el tema que me ocupa hoy es el miedo al pucherazo electoral que se está agitando desde la derecha y la extrema derecha.

No hay mayor necedad que tomar un mensaje ajeno e intentar plantarlo en un contexto diferente. Viene a ser como plantar una diefenbaquia en lo alto de los Pirineos, o un roble en mitad de unas salinas. Pero es cómodo. Es cómodo tomar los mensajes que han funcionado en otra tierra y traerlos aquí. Evita pensar. Viene a ser como pulsar el botón de una inteligencia artificial, o como dejarse rodar cuesta abajo en un coche al que no le queda gasolina, sin pensar que a veces es necesario el motor para tomar las curvas adecuadamente.

Hay que ser un necio para creer que el fraude en el voto por correo es tan fácil. Es cierto que, en las pasadas elecciones, alguien reventó la caja fuerte de una estafeta e hizo volar las papeletas, y aunque parece que lo hizo por dinero, siempre quedará la duda de si quería entorpecer la elección de un edil por parte de censados absentistas. Pero si sabemos que sucedió es porque las garantías funcionaron.

Pero se ha preferido copiar el bulo extendido por Trump para sus propias elecciones. Un bulo que podría funcionar allá, donde la gente lleva generaciones negándose a tener un «pasaporte interno». Le recuerdo a la derecha que, gracias al dictador al que a veces se niegan a despreciar, cada español dispone de una identificación oficial con fotografía, y que esa identificación le es requerida para solicitar el voto por correo, recoger el equipo de voto, y entregar el sobre con la papeleta. ¿Quizá Feijoo nunca votó por correo? ¿Quizá nunca lo hizo ninguno de los diputados y senadores de su grupo? Se me hace extraño.

También es extraño que ni Feijoo ni los miembros de su equipo conozcan el funcionamiento de las mesas electorales. ¿Quizá nunca han sido miembros de una mesa? ¿Tampoco han colaborado con el partido actuando como interventores? ¿Es que nunca han leído el manual de las mesas electorales, donde especifican que los votos por correo llegan en un paquete lacrado a la mesa, que los cuenta al final de la votación?

Dicen que a menudo atribuimos a la maldad humana lo que es mera necedad. Pero en este caso, no pueden ser tan necios. Es mera maldad.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Problemas con Palm y las tarjetas SD

A la vuelta del verano, después de instalarme todo lo necesario para sincronizar Windows 10 con una vieja agenda Palm y otra vieja agenda Ipaq, decidí encargar unas tarjetas SD de baja capacidad para esos aparatos, que normalmente no admiten las más modernas.

Entre tarjetas de 512 megas por 10 euros o dos tarjetas de 2 gigas por 15, me decidí por la segunda opción, pues había visto que una tarjeta de 2Gb procedente de un marco de fotos que ya no funcionaba (pero que iba a reemplazar) iba relativamente bien en la Palm (el más viejo de los dos aparatos).

Llegó la tarjeta SD, llegó un lector para poder leerla con el ordenador viejo (un sobremesa sin lector de tarjetas y con Windows XP, el ecosistema más apropiado para una Palm o un Ipaq) y me dispuse a formatear las tarjetas desde Linux.  

Fracaso absoluto. 

  • Si formateaba la tarjeta con mkfs.msdos, no funcionaba.
  • Si formateaba la tarjeta con mkfs.fat32, no funcionaba.
  • Si formateaba la tarjeta con mkfs.vfat, no funcionaba.
  • Si añadía a vfat o msdos (que usan en realidad el mismo formateador) la opción de crear una partición, tampoco funcionaba.

En todos los casos, la Palm me decía que la tarjeta estaba sin formato, y al formatearla se producía un error y ya no se reconocía ni como formateada ni como sin formatear.

Hoy la he formateado de nuevo desde Windows 10 y... ¡tachan! Ha funcionado. Tampoco tengo muy claro si la magia la habrá hecho Windows 10 o que esta vez he conseguido que la tarjeta (que es una microSD) funcionara en el lector de tarjetas externo, en lugar de metarla en el lector de mi ordenador usando un adaptador.

En cualquier caso, dejo aquí los datos de geometría que funcionan, según los refleja el FDisk de Windows: 

  • Sistema de archivos FAT  (entiendo que FAT16)
  • 2.012.971.008 bytes de espacio total en disco.
  • 32.768 bytes en cada unidad de asignación.
  • 61.431 unidades de asignación en disco en total
  • (De los datos anteriores debería ser capaz de sacar el tamaño de las dos copias de la FAT, pero me da pereza, porque saber cuántos bytes son 2Gb de una tarjeta no es trivial, dado que a menudo se mezclan gigabytes y gibibytes: 2 * 109? 2*10243? 2*1000*10242?

miércoles, 2 de septiembre de 2026

La tilde y otras rumiaciones

Una de las cosas que desde mis comienzos como profesor me llama la atención es la incapacidad de los alumnos para ver la tilde. No digo para ponerla, no: para ver la tilde. El libro dice medicó o medico y leen médico; dice tácita y leen tacita, y así todo.

Recuerdo que desde los primeros cursos de primaria me enseñaron para qué servían las tildes, aunque tardasen años (debió de ser en cuarto o quinto) en enseñarme a colocarlas. Pero no solo los alumnos adultos mal escolarizados en su día con que brego ahora tienen ese problema. Lo he visto en alumnos de institutos buenos, malos y regulares; en alumnos de compensatoria y de sección bilingüe, en alumnos de primer ciclo de ESO y en alumnos de Bachillerato. 

Durante un tiempo lo atribuí a que a los alumnos se les enseñaba a leer con el método ideográfico que se usa en inglés. Esto es, si la escritura de una palabra no permite predecir su pronunciación, mejor enseñar a detectar las palabras comunes (gato, perro, coca-cola1... ) antes que a pronunciar sílabas. Pero, una vez ese sistema cayó en desuso2, he seguido recibiendo alumnos que ignoraban las tildes al leer.

Jesús Arribas, mi profesor de didáctica de la lengua en el FIPS de la Universidad Autónoma de Madrid, me dijo una vez que las reglas de la tilde eran la única regla ortográfica sin excepciones, y que quizá deberían, por eso, enseñarse a los niños chiquitos. El problema, añadía, era que los niños chiquitos no percibían el rasgo fonético del acento, pues posee un carácter suprasegmental (afecta a un grupo de sonidos, y no a un sonido aislado).

Y es cierto. El acento se enseña en el nivel A1 de español para extranjeros. Yo suelo tratarlo muy de refilón, pero, a menudo, mis alumnos de español me dicen "¡falta el acento!"... Qué pena que no hagan lo mismo mis alumnos de lengua de secundaria.

Pero hay otro problema añadido. La resistencia del español a aceptar ciertos acentos. Ya se sabe, la resistencia a las palabras esdrújulas en las variedades del castellano habladas en el mundo rural (especialmente en Aragón, pero también en otras regiones: gárrulo se pronuncia /garrulo/); la tendencia culta del siglo XVIII a convertir las palabras llanas en agudas por infuencia del francés (que nos dio papá y mamá, sustituyendo a los ahora vulgares o rurales papa y mama); la tendencia actual a pronunciar como llana cualquier palabra que nos parezca anglosajona, aunque no lo sea, que ha convertido en /Nóbel/ el premio instituido por Alfred Nobel (/Nobél/) o a usar cártel para designar una asociación monopolística de empresas (etimológicamente Kartell, /cartél/, en alemán)2. O, al revés, atribuir valor de intensidad a diacríticos que en otras lenguas indican la apertura vocálica, lo que nos ha dado élite /élite/ y Astérix /astérix/ donde debería haber elite /elíte/ o /elít/ y Asterix /asteríx/.

No sé, la cosa es compleja. ¿Os costó a vosotros colocar tildes? ¿Las descartáis al leer, o las tenéis en cuenta? ¿Y la gente de vuestro entorno? Podéis responder abajo o en mi cuenta de mastodon.


1. Un libro para enseñar a leer a niños de un año sugería enseñarles mediante carteles publicitarios, ya que es lo que más ven. Pensé en usar el método para enseñar a leer a peque, pero luego consideré que si con un año no sabía hablar, mejor no intentar enseñarle a leer. ¿De verdad los niños americanos hablan con solo 12 meses de edad, o me estaban vendiendo a niños de 23 meses como "niños de un año"?

2. Sigue en uso en esos cuentos "para enseñar a leer" traducidos del inglés que contienen listas de "palabras fáciles" y "difíciles", donde al final "tigre", "elefante" o "pingüino" acaban teniendo la consideración de palabras fáciles, por virtud de su uso habitual en juguetes y cuentos, a pesar de la combinación de consonantes o diacríticos complicada de pronunciar y descifrar. De hecho, pingüino lleva diéresis y durante años he lidiado con todo tipo de funcionarios que no sabían colocar diéresis en mi apellido.

3. Ojo, que estos cambios de acentuación a menudo tienen una funcionalidad dentro de la lengua. Por ejemplo, distinguir si hablamos del premio o de un novato, o diferenciar entre la organización empresarial y el mensaje pegado en la pared.

miércoles, 8 de julio de 2026

Textos rescatados de es.humanidades.literatura

El otro día descubrí en una copia de seguridad un poema que había escrito en el grupo de usenet es.humanidades.literatura y que, por alguna razón, había grabado también en un fichero en mi disco duro. A partir de ahí decidí buscar otros textos escritos en ese grupo de Usenet... y comprobé que Google Groups tenía el grupo bloqueado, lo que suponía que no solo no se podía acceder a mensajes nuevos del grupo, sino tampoco al archivo histórico de DejaNews que compró en su día Google.

Afortunadamente, he podido rescatar algunos de esos textos desde mis copias de seguridad de outlook de 2000-2001.

Aquí van.

From: "José G Moya" <JGMOYAYnospam@teleline.es>
Newsgroups: es.humanidades.literatura
Subject: Poema cabreado
Date: Sat, 27 May 2000 10:14:50 +0200
Organization: Telefonica Transmision de Datos
Lines: 24
Message-ID: <8go17d$h1m$10@talia.mad.ttd.net>
NNTP-Posting-Host: 193.153.110.245
X-Priority: 3
X-MSMail-Priority: Normal
X-Newsreader: Microsoft Outlook Express 5.00.2615.200
X-MimeOLE: Produced By Microsoft MimeOLE V5.00.2615.200
Xref: news.mad.ttd.net es.humanidades.literatura:1062082

Tengo tal cabreo que desearía
darle un par de hostias al que inventö los miércoles
y zurrarle bien la badana
a quien se olvidara de castrar al abuelo
Adán, porque tiene la culpa
de que esté yo aquí, solo, odiando a los hombres
no menos de lo que odio a las mujeres,
no menos de lo que odio a los animales,
o a las plantas que fingimos insensibles,
o a las rocas.

Tengo tal cabreo que desearía
no haberme levantado de la cama,
pero soy tan idiota que, resfriado y todo
he tomado el autobús, me he dirigido al trabajo.

Tengo tal cabreo, pues comprendo
que han sido inútiles mis gritos,
que he frustrado todo intento de silencio,
que es inútil
cualquier grito
si nadie quiere oírlo.



From: "Jos<E9> G Moya" <JGMOYAYnospam@teleline.es> Newsgroups: es.humanidades.literatura Subject: Haiku? Date: Sat, 27 May 2000 10:31:36 +0200 Organization: Telefonica Transmision de Datos Lines: 5 Message-ID: <8go17h$h1m$12@talia.mad.ttd.net> NNTP-Posting-Host: 193.153.110.245 X-Priority: 3 X-MSMail-Priority: Normal X-Newsreader: Microsoft Outlook Express 5.00.2615.200 X-MimeOLE: Produced By Microsoft MimeOLE V5.00.2615.200 Xref: news.mad.ttd.net es.humanidades.literatura:1062084 Las aves lujuriosas revuelan por el parque mientras trabajo 

From: "José G Moya" <JGMOYAYnospam@teleline.es> Newsgroups: es.humanidades.literatura Subject: RE: Haiku? Date: Sun, 28 May 2000 21:00:25 +0200 Organization: Telefonica Transmision de Datos Lines: 25 Message-ID: <8grq47$gnk$1@talia.mad.ttd.net> References: <8go17h$h1m$12@talia.mad.ttd.net> <8gpivd$pj0$1@news.hccnet.nl> NNTP-Posting-Host: 193.153.111.101 X-Priority: 3 X-MSMail-Priority: Normal X-Newsreader: Microsoft Outlook Express 5.00.2615.200 X-MimeOLE: Produced By Microsoft MimeOLE V5.00.2615.200 Xref: news.mad.ttd.net es.humanidades.literatura:1062123 Lentamente oscurece sobre los árboles en la ciudad. --- Los jardines botánicos apresan la úlltima vida --- Álzase el cedro pero hunde sus raíces sobre estiércol. --- Sueñaa un hombre paisajes de abiertos campos desde la calle Huertas  

Path: news.ya.com!yacom!not-for-mail From: "jgmoyay" <jgmoyayQUITAESTO@ya.com> Newsgroups: es.humanidades.literatura Subject: Pasó el odio... Date: Tue, 9 Dec 2003 20:15:01 +0100 Organization: ya.com internet factory Lines: 24 Message-ID: <br56ve$432$1@news.ya.com> NNTP-Posting-Host: 80-28-129-90.adsl.ya.com X-Trace: news.ya.com 1070997294 4194 80.28.129.90 (9 Dec 2003 19:14:54 GMT) X-Complaints-To: newsmaster@ya.com NNTP-Posting-Date: Tue, 9 Dec 2003 19:14:54 +0000 (UTC) X-Priority: 3 X-MSMail-Priority: Normal X-Newsreader: Microsoft Outlook Express 6.00.2800.1158 X-MimeOLE: Produced By Microsoft MimeOLE V6.00.2800.1165 Xref: news.ya.com es.humanidades.literatura:21346 Pasó el odio. Es inexplicable, pero pasó el odio. Y se llevó tras de sí toda la furia de la ira y apenas queda ya el rescoldo de ese rencor que se enfría lentamente. Pasó el odio, hermano. La tormenta se alejó, y no quedan ni las gotas h ú m e d a s que el bochorno seca en el verano. Sólo algunas cenizas recuerdan que aquí golpeó el rayo. JGMY 2003 

domingo, 8 de marzo de 2026

Becky Chambers: Monje y Robot

Becky Chambers: Monje y robot, Sevilla: Crononauta,, 2023. 193 páginas.
ISBN:
978-84-126617-1-2
Precio
Desconocido. Leído en https://madrid.ebiblio.es.
Descriptores:
Ciencia-Ficción. Solarpunk. Hopepunk. Naturaleza.

«Sin construcciones, pocos misterios desvelaréis. Sin conocimiento de los misterios, vuestras construcciones fracasarán. Estas búsquedas son lo que nos hace ser como somos, pero, sin bienestar, os faltará la fuerza para llevarlas a cabo.»

Monje y robot es un volumen que contiene una bilogía de novelas cortas de Becky Chambers: Salmo por quienes se construyeron en la naturaleza y Plegaria por la timidez de los árboles. Los protagonistas de ambas historias son Dex, une monje al que siempre se alude usando el género no binario, y Onfalina, un robot al que en el original se dirigen con género neutro, porque reivindica su estatus de "objeto".

Se trata de un libro cozy, es decir, cómodo, blandito, que te abraza. De hecho, la dedicatoria de la primera novelette es, precisamente, «Para todas aquellas personas que necesiten un respiro». El conflicto desarrollado es la búsqueda de propósito por parte de Dex, que no se encuentra cómodo en ninguno de los trabajos que desarrolla, a pesar de que se le den bien. Y ese es uno de los puntos principales del libro, que permea ambas historias:

—Tu religión pone mucho énfasis en el propósito, ¿verdad? [...] ¿En que cada persona encuentre la mejor forma de contribuir al conjunto? [...]

—Enseñamos que el propósito no procede de los dioses, sino de nosotres mismes [...] Decidir tu propósito es una de las cosas más valiosas que existen.

[...]

—Así pues, ¿cómo explicas esta paradoja?

—¿Qué paradoja?

—Que vosotres [...], les creadores de los robots, nos hiciérais con un propósito claro en mente. Pero cuando despertamos y dijimos «Nos hemos enterado de cuál es nuestro propósito y no lo queremos» lo respetarais. [...] Así pues, ¿Por qué insistes en tener un propósito para ti, uno que estás desesperade por encontrar y por el que te sientes tan desgraciade? Si entiendes que la ausencia de propósito de los robots, nuestra negativa a tenerlo, fue el punto culminante de nuestra madurez intelectual, ¿por qué dedicas tanta energía a buscar lo contrario?

[...]

No tengo un propósito, igual que un ratón o una babosa o un espino no lo tienen. ¿Por qué tú debes tener un propósito con tal de sentirte satisfecho?

[...]

—[...] Porque somos diferentes.

—Conque lo sois. Y yo aquí pensando que las cosas habían cambiado.

[...]

— Eres un animal, hermane Dex. No sois distintes u otra cosa. Y los animales no tienen un propósito. Nada lo tiene. El mundo existe sin más.

—Becky Chambers, (2023): Monje y Robot, páginas 96-97 de la ed. electrónica.

Dex romperá el tabú que impide a las personas de su mundo acercarse a las reservas de naturaleza virgen y hará un viaje de autoconocimiento, durante el cuál encontrará a Onfalina. El objetivo del viaje serán unas ruinas a las que la bicicleta eléctrica de Dex no puede llegar, y el tesón necesario para lograr alcanzar el objetivo enseñará a Onfalina una de las muchas peculiaridades humanas. Del mismo modo que un robot puede pasar años contemplando la formación de una estalactita, los hombres pueden romper sus propios límites cegados por la obsesión de llegar a una meta protegida por obstáculos aparentemente insalvables.

En su viaje, Onfalina aprenderá tanto sobre Dex como Dex sobre Onfalina, y el final de la primera novelette es un cierre de círculo en que los personajes han intercambiado sus papeles.

La segunda novelette es una novela de camino. También lo era en cierto modo la primera, pero esta segunda lo deja más claro. Dex ha cambiado su trabajo de preparador de té por el de guia de Onfalina. Aunque no se acaba de sentir cómodo por su falta de propósito social —por el hecho de que, aparentemente, ya no está aportando nada a quienes le reciben en cada pueblo con una fiesta—, acepta ese papel mientras, en cambio, vamos descubriendo con Onfalina como funciona la economía de la sociedad de Dex: un sistema de crédito social en que servicios prestados son intercambiados por crédito virtual, con el que se recompensa a aquellos de quienes se reciben servicios. Si no tienes crédito, sigues pudiendo recibir servicios, pero acabarás pasando por gorrón. Mientras Dex va planificando al detalle por dónde pasará el robot (ya que desde varios pueblos les están enviando mensajes pidiendo su presencia), diversos accidentes irán alterando el camino. Y al final descubrimos que el problema es que ni Dex ni Onfalina quieren que ese camino termine, temiendo que quizá el final del camino implique la separación de sus vidas.

Es muy interesante la elección de los títulos de ambas partes. «Salmo por quienes se construyeron en la naturaleza» alude a la vida de los robots, de quienes nos hablan brevemente en la introducción y luego, ya por extenso, desde el capítulo 3. Los robots, diseñados por el hombre, abandonaron las ciudades y huyeron a la naturaleza. Allí, cada generación de robots ha construido a la siguiente mezclando piezas de los robots muertos precedentes. De forma que quienes se han construido en la naturaleza son los robots que, sin embargo, reivindican (tanto en esta novelette como en la siguiente) su cualidad de objeto, de productos ajenos a la naturaleza, aunque fascinados por ella. «Plegaria por la timidez de los árboles» alude a un comentario de Onfalina: muchas especies de árboles manifiestan un comportamiento tímido: sus hojas se extienden hasta casi rozar al árbol adyacente, pero nunca lo tocan, quizá para evitar la propagación de plagas. Del mismo modo, hay una especie de barrera entre Dex y la gente, una paradójica imposibilidad para abrirse, cuando su profesión consiste, precisamente, en lograr que los demás se abran a elle.

Se podría comentar también alguna incoherencia que puede que se deba a la traducción (por ejemplo: si en el capítulo 5 de la segunda parte se dice que Dex tiene un padre y una madre, ¿por qué se les ha llamado adres en la primera parte? Y si el padre es padre y no adre, ¿por qué hablan de él en género no binario?). Pero, en general, el libro me ha parecido muy agradable de leer y agradezco a #lecturascasaárbol de Mastodon que lo propusiera. Me ha parecido todo un descubirmiento y, de hecho, ahora mismo, me estoy leyendo otro libro de Chambers, Ya os contaré.

jueves, 5 de febrero de 2026

Lo de las redes

Siempre me ha parecido una tontería el término 'nativos digitales', no solo por que lo inventara una persona sin aparente autoridad académica y fuera inmediatamente aplicado a toda una generación sin distinción de lugar de nacimiento o clase social, sino porque yo mismo, aunque no nací en una "sociedad digital", tuve mi primer libro sobre ordenadores antes de los siete años, jugué con maquinitas antes de los diez, tuve mi primer ordenador antes de los trece y programé desde ese momento. Cuando estaba en segundo de carrera uno de cada cinco alumnos entregaba trabajos mecanografiados con máquina dactilográfica (es decir, con la Olivetti); el resto usaban ordenador. Mi profesor de ese año me decía que prefería que pusiera cursiva y dibujara las tildes sobre el papel a que usara una tipografía con tildes y sustituyera la cursiva con subrayado. Cuando salí de la universidad, cuatro años después, y me postulé a mi primer trabajo, se esperaba que tuviera Word 6.0 y correo electrónico.

Para llevar tanto tiempo con ordenadores, tardé bastante en tener conexión a internet, y fue cosa más de mis hermanos que mía misma, aunque acabé pagando yo la conexión cuando por fin pasamos, un par de años después, al ADSL para no tener la línea ocupada. Mi primera red social fueron las news, que, como me enseñaron en un curso de internet, eran fundamentalmente para el porno. Tengo que reconocer que navegué los índices de alt.binaries.*, pero no lo de los de esa categoría de alt.binaries.

En las news se insistía mucho en la netiqueta. Quizá fue el primer sitio donde vi el concepto de netiqueta, antes de verlo en los foros. Y también se insistía en la precaución. En es.comp.virus evité, por poco, caer en la ingeniería social del "Gran Oscarín". Después de las news, con la "web 2.0", llegaron los foros (los primeros que visité fueron de ayuda informática y de mascotas) y finalmente, hacia 2004, los blogs.

Y después, de repente, todo el mundo fue migrando de MSN Spaces y myspace a facebook, los periodistas comenzaron a darle a twitter tanta importancia o más que al mundo real, y empezaron a usar Whatsapp los conocidos que antes te mandaban mensajes de móvil (que como parte del estándar GSM también son digitales, aunque a veces haga falta recordarlo).

Y como culmen, las empresas que antes proporcionaban una cuenta de correo electrónico y alojamiento web con la tarifa de conexión dejaron de proporcionarlo a sus clientes, con lo que estos migraron sus correos a gmail y hotmail,y abandonaron sus páginas web o las metieron en google.

Los adolescentes de hoy han crecido en un mundo en que las redes sociales han reemplazado a la web. Si quiere saber cuándo hay un curso gratuito en tu centro juvenil, mira su perfil de instagram. Si quieres saber cuándo son las fiestas de tu pueblo, únete a su grupo de Whatsapp. Si quieres saber lo que dice el presidente del gobierno sobre las redes sociales, hazte una cuenta en X, y verás que X es malo, pero Sánchez no se ha migrado aún a Mastodon ni a Pleroma.

Los adolescentes de hoy no solo se exponen a sí mismos en redes sociales, sino que a menudo han crecido ya expuestos por sus propios padres y por sus colegios. Dedican mucho tiempo a las pantallas, pero es que los adultos también dedicamos mucho tiempo a las pantallas. Es cierto que como adultos somos responsables de nuestros actos, mientras que los menores requieren protección (por eso no se les permite beber alcohol ni fumar). Pero, ¿realmente es posible restringir el uso de redes por los adolescentes?

Se plantean, a mi juicio, dos problemas.

El primero es que las redes sociales tienen como una de sus utilidades permitir la comunicación entre personas conocidas. Mi hermano, por ejemplo, se comunica con su hijo por whatsapp desde que este tuvo su primer móvil, aunque el niño no tenía edad para usar Whatsapp. La cosa hubiera sido diferente, quizá, si los SMS no hubieran sido desde el principio una mierda disfuncional y extremadamente cara (en 1999 valía lo mismo enviar un SMS que una postal; la tecnología MMS solo consiguió encarecerlos aún más). El nuevo protocolo de mensajes telefónicos, si de verdad es gratuito, podría ser una solución en este caso.

El segundo es: ¿qué redes sociales? ¿Todo son redes sociales? Téngase en cuenta que en la época actual el software distribuido físicamente está en vías de desaparición, y casi todas las tiendas de software virtual incluyen una parte "social" dedicada a pedir ayuda, comentar, encontrar amigos con que jugar, etcétera. Además, los propios programas (incluso los educativos) suelen tener características sociales. Del mismo modo que antes de Hotel Habbo estaba Second Life, antes del metaverso estaba Minecraft. La gracia de muchos juegos a los que juegan los adolescentes está en que permite la interacción no solo en forma de acciones del juego, sino también verbal. Y precisamente por eso la vida de muchas profesionales de los e-sports es un infierno. Finalmente, la propia educación usa redes sociales de uno u otro tipo, por ejemplo el Teams escolar de un aula es una red social, aunque sea una red social moderada y segura. O educaMadrid, plataforma educativa de mi comunidad autónoma, que permite el envío de mensajes entre iguales (aunque se pueden bloquear), y donde sabiendo el handle de un alumno se le pueden enviar mensajes a su correo.

Por todo ello, soy poco optimista con las medidas del gobierno. Especialmente porque Sánchez ha demostrado que legisla mucho pero no consigue que su legislación surta efecto (que es lo que debería evaluarse en el ejecutivo). Mientras tanto, espero que la ultraderecha no aproveche la ocasión para azuzar las hordas de adolescentes y veinteañeros cobijados bajo pabellón de OnePiece que en otros lugares del mundo han defendido la libertad de la red y la democracia. Pero me temo que lo harán, porque son capaces de hacerles creer que libertad es lo que venden ellos.