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viernes, 23 de febrero de 2018

Medicinas

Es unas décadas más joven;
con suave voz pregunta
y sirve las medicinas
fingiendo fragilidad en su mirada.
El otro día le compré cicuta:
Sonreía al dármela.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Rosa triste

Bajo desde mi barrio hacia el río. Elijo como siempre el lado del cementerio. Al otro lado de la carretera, la acera del parque, barrida diariamente por los barrenderos o quizá cuidada por los viandantes. A este lado, tierra y gravilla sembrada de bolsas de plástico, botellas de agua, latas de cerveza y octavillas. Animalillos que no llego a ver corren bajo la hojarasca ocultándose de mí, sabandijas temerosas del depredador más peligroso. De repente ante mis pies aparece una rosa amarillenta marchita y fúnebre caída de algún ramo o traída por el aire desde un jardín silencioso y definitivo.

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Perdon por  las posibles faltas, escribo desde un móvil...

martes, 8 de marzo de 2016

Aluchinaciones

Después de un febrerillo loco
voy por el paseo,
entre los árboles en flor,
en este marzo
que no se sabe si mayea
o marcea,
o hace ambas cosas
en periodos alternos.
Voy tomándome un helado
por el paseo,
frente a las palmeras del Hospital Militar,
y me pregunto
qué estampa tan absurda he de tener
con mi bufanda al cuello,
mi abrigo bien cerrado,
tomándome un helado bajo el sol
entre los arbolillos en flor
de la calle.


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Perdon por  las posibles faltas, escribo desde un móvil...

lunes, 26 de abril de 2010

Mira Nero de Tarpeya...

Creo que ya lo cité en otro artículo: "Mira Nero de Tarpeya / la Roma cómo se ardía / gritos dan niños y viejos / y él de nada se dolía."

Camino al Hipercor (creía necesitar cartuchos para la impresora y además recordé que allí venden Ambar Export, casi tan buena como la Voll Damm pero más barata y con menos alcohol) me cruzo con una multitud. ¿Qué miran? Un par de camiones de bomberos maniobrando junto a un Lidl del que sale un chorro de humo.

(Curiosamente, sobre la tienda había un cartel anunciando su inminente cierre. No me gusta aventurar hipótesis maliciosas, pero eso es bastante sospechoso...)

miércoles, 23 de abril de 2008

Si no es para mí, no es para nadie.

No lo había visto antes de mudarme a este barrio, aunque conocía comportamientos similares. Por ejemplo el de los traperillos del Rastro, que rompen lo que no han podido vender si no merece la pena cargar con ello para casa. Pero nunca había visto un barrio en que la gente normal se comportara de esta manera.

El caso es que, por segunda vez, veo un aparato electrónico encima del contenedor de basura (no en el punto limpio, y hoy no es día de recogida de voluminosos), y cuando me acerco a mirar de qué aparato se trata (el síndrome de Diógenes acabará conmigo un día de estos) me encuentro con que tiene el cable de alimentación cortado.

¿Será por fastidiar al prójimo? ¿O será simplemente por señalar "no te preocupes, que ya lo hemos probado y no funciona? El hecho de que el reproductor de DVD que he visto hoy tuviera su carcasa abierta parece señalar en esa dirección, pero, en ese caso, ¿por qué no lo entregaron al comprar uno nuevo, para que el vendedor ejecute su obligación de recogerlo?