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domingo, 8 de marzo de 2026

Becky Chambers: Monje y Robot

Becky Chambers: Monje y robot, Sevilla: Crononauta,, 2023. 193 páginas.
ISBN:
978-84-126617-1-2
Precio
Desconocido. Leído en https://madrid.ebiblio.es.
Descriptores:
Ciencia-Ficción. Solarpunk. Hopepunk. Naturaleza.

«Sin construcciones, pocos misterios desvelaréis. Sin conocimiento de los misterios, vuestras construcciones fracasarán. Estas búsquedas son lo que nos hace ser como somos, pero, sin bienestar, os faltará la fuerza para llevarlas a cabo.»

Monje y robot es un volumen que contiene una bilogía de novelas cortas de Becky Chambers: Salmo por quienes se construyeron en la naturaleza y Plegaria por la timidez de los árboles. Los protagonistas de ambas historias son Dex, une monje al que siempre se alude usando el género no binario, y Onfalina, un robot al que en el original se dirigen con género neutro, porque reivindica su estatus de "objeto".

Se trata de un libro cozy, es decir, cómodo, blandito, que te abraza. De hecho, la dedicatoria de la primera novelette es, precisamente, «Para todas aquellas personas que necesiten un respiro». El conflicto desarrollado es la búsqueda de propósito por parte de Dex, que no se encuentra cómodo en ninguno de los trabajos que desarrolla, a pesar de que se le den bien. Y ese es uno de los puntos principales del libro, que permea ambas historias:

—Tu religión pone mucho énfasis en el propósito, ¿verdad? [...] ¿En que cada persona encuentre la mejor forma de contribuir al conjunto? [...]

—Enseñamos que el propósito no procede de los dioses, sino de nosotres mismes [...] Decidir tu propósito es una de las cosas más valiosas que existen.

[...]

—Así pues, ¿cómo explicas esta paradoja?

—¿Qué paradoja?

—Que vosotres [...], les creadores de los robots, nos hiciérais con un propósito claro en mente. Pero cuando despertamos y dijimos «Nos hemos enterado de cuál es nuestro propósito y no lo queremos» lo respetarais. [...] Así pues, ¿Por qué insistes en tener un propósito para ti, uno que estás desesperade por encontrar y por el que te sientes tan desgraciade? Si entiendes que la ausencia de propósito de los robots, nuestra negativa a tenerlo, fue el punto culminante de nuestra madurez intelectual, ¿por qué dedicas tanta energía a buscar lo contrario?

[...]

No tengo un propósito, igual que un ratón o una babosa o un espino no lo tienen. ¿Por qué tú debes tener un propósito con tal de sentirte satisfecho?

[...]

—[...] Porque somos diferentes.

—Conque lo sois. Y yo aquí pensando que las cosas habían cambiado.

[...]

— Eres un animal, hermane Dex. No sois distintes u otra cosa. Y los animales no tienen un propósito. Nada lo tiene. El mundo existe sin más.

—Becky Chambers, (2023): Monje y Robot, páginas 96-97 de la ed. electrónica.

Dex romperá el tabú que impide a las personas de su mundo acercarse a las reservas de naturaleza virgen y hará un viaje de autoconocimiento, durante el cuál encontrará a Onfalina. El objetivo del viaje serán unas ruinas a las que la bicicleta eléctrica de Dex no puede llegar, y el tesón necesario para lograr alcanzar el objetivo enseñará a Onfalina una de las muchas peculiaridades humanas. Del mismo modo que un robot puede pasar años contemplando la formación de una estalactita, los hombres pueden romper sus propios límites cegados por la obsesión de llegar a una meta protegida por obstáculos aparentemente insalvables.

En su viaje, Onfalina aprenderá tanto sobre Dex como Dex sobre Onfalina, y el final de la primera novelette es un cierre de círculo en que los personajes han intercambiado sus papeles.

La segunda novelette es una novela de camino. También lo era en cierto modo la primera, pero esta segunda lo deja más claro. Dex ha cambiado su trabajo de preparador de té por el de guia de Onfalina. Aunque no se acaba de sentir cómodo por su falta de propósito social —por el hecho de que, aparentemente, ya no está aportando nada a quienes le reciben en cada pueblo con una fiesta—, acepta ese papel mientras, en cambio, vamos descubriendo con Onfalina como funciona la economía de la sociedad de Dex: un sistema de crédito social en que servicios prestados son intercambiados por crédito virtual, con el que se recompensa a aquellos de quienes se reciben servicios. Si no tienes crédito, sigues pudiendo recibir servicios, pero acabarás pasando por gorrón. Mientras Dex va planificando al detalle por dónde pasará el robot (ya que desde varios pueblos les están enviando mensajes pidiendo su presencia), diversos accidentes irán alterando el camino. Y al final descubrimos que el problema es que ni Dex ni Onfalina quieren que ese camino termine, temiendo que quizá el final del camino implique la separación de sus vidas.

Es muy interesante la elección de los títulos de ambas partes. «Salmo por quienes se construyeron en la naturaleza» alude a la vida de los robots, de quienes nos hablan brevemente en la introducción y luego, ya por extenso, desde el capítulo 3. Los robots, diseñados por el hombre, abandonaron las ciudades y huyeron a la naturaleza. Allí, cada generación de robots ha construido a la siguiente mezclando piezas de los robots muertos precedentes. De forma que quienes se han construido en la naturaleza son los robots que, sin embargo, reivindican (tanto en esta novelette como en la siguiente) su cualidad de objeto, de productos ajenos a la naturaleza, aunque fascinados por ella. «Plegaria por la timidez de los árboles» alude a un comentario de Onfalina: muchas especies de árboles manifiestan un comportamiento tímido: sus hojas se extienden hasta casi rozar al árbol adyacente, pero nunca lo tocan, quizá para evitar la propagación de plagas. Del mismo modo, hay una especie de barrera entre Dex y la gente, una paradójica imposibilidad para abrirse, cuando su profesión consiste, precisamente, en lograr que los demás se abran a elle.

Se podría comentar también alguna incoherencia que puede que se deba a la traducción (por ejemplo: si en el capítulo 5 de la segunda parte se dice que Dex tiene un padre y una madre, ¿por qué se les ha llamado adres en la primera parte? Y si el padre es padre y no adre, ¿por qué hablan de él en género no binario?). Pero, en general, el libro me ha parecido muy agradable de leer y agradezco a #lecturascasaárbol de Mastodon que lo propusiera. Me ha parecido todo un descubirmiento y, de hecho, ahora mismo, me estoy leyendo otro libro de Chambers, Ya os contaré.

lunes, 2 de febrero de 2026

Tim Powers: Las puertas de Anubis

Tim Powers: Las Puertas de Anubis, (lugar a completar) : Círculo de Lectores, 1990. (a completar) páginas.
ISBN:
8422632217
Precio
Comprado de segunda mano, tres libros por 5 euros. Ignoro el precio original.
Descriptores:
Fantasía. Steampunk. Antiguo egipto. Romanticismo inglés. Viajes en el tiempo.

Sabía que Las Puertas de Anubis era, junto con Homúnculo de James Blaylock, uno de los libros iniciadores del SteamPunk en los años 80. Sin embargo, no lo había leído nunca. Al verlo en un puesto del Rastro de Madrid me abalancé sobre él (lo que supuso la ominosa obligación de hacerme con dos libros más para aprovechar la oferta).

En realidad, sería muy exagerado llamar Steampunk a Las puertas de Anubis, porque en él apenas aparece la sociedad industrial del siglo XIX. Hay alguna referencia a los hospicios-taller donde los pobres realizaban trabajos forzados, hay referencias a la bolsa, pero poco más. En cambio, quienes disfrutasen con El secreto de la pirámide (Young Sherlock) seguramente apreciarán la aparición de cultos egipcios más o menos nigrománticos.

El argumento es el siguiente: un experto en literatura romántica inglesa es enviado a principios del siglo XIX con un grupo de turistas temporales que desean presenciar una improvisada charla que Coleridge impartió en una taberna londinense. Por razones que no voy a contar aquí, el profesor de literatura se queda varado en el pasado y debe encontrar una puerta temporal que permita su regreso. Pero, mientras tanto, desposeído de dinero, se verá obligado a conocer los bajos fondos londinenses, sobre los que impera un misterioso personaje que camina sobre zancos. A la vez, una criatura monstruosa que se convierte en hombre-lobo aterrorizará la ciudad.

Hasta ahí, el argumento más o menos sin spoilers.

La obra permite a Powers desplegar su erudición sobre literatura romántica inglesa (por ejemplo, saber dónde estaba Byron cada día de 1806) y, de paso, engañar al lector para que crea en la autenticidad de un poema apócrifo llamado "las doce horas de la noche" cuyas estrofas forman el esqueleto de la narración. En ese sentido, me ha dado ganas de intentar leer a los románticos ingleses, de quienes tan poco he leído (los españoles, por lo menos, suelen ser un peñazo). Aunque la erudición histórico-literaria del protagonista hace aguas cuando resulta que desconoce el destino de los mamelucos, tantas veces descrito en documentales televisivos.

Los personajes son entrañables, aunque quizá hubiera sido deseable que se diera más espacio a Jacky, coprotagonista del libro. Sería deseable que se le diera un papel relevante al final del libro, y no fuera mera comparsa. Los antagonistas, esa dualidad de hechicero y su copia (o quizá copias ambos) son también de carne y hueso, y a veces el lector desearía que no fracasaran tan estrepitosamente.

Y hasta ahí puedo leer. Pensé en su momento (es decir, una semana atrás) haber incluido algunas observaciones con spoilers en esta pequeña reseña, pero, la verdad, ya se me han olvidado.

lunes, 10 de febrero de 2025

Merchner: Replay

MERCHNER
, Jordan Enzensberger: Replay, Barcelona: Garabuix, 2024. 318 páginas. ISBN: 978-84-19393-43-2. 28,95 euros.

Descriptores: Comic, Holocausto, Videojuegos, Emigración, Refugiados.

Llevaba unos meses pensando en comprar Replay (mi idea inicial fue haberlo hecho a tiempo para ir a la visita que Merchner hizo a España), pero al final no me decidí hasta que el otro día entré a curiosear en la nueva tienda de Elektra.

¿Qué conocía de Replay hasta aquel momento? Que era un cómic sobre la saga familiar de Jordan Merchner, autor del videojuego Prince of Persia (un hit de 1989 que supuso el inicio de la aplicación de la rotoscopia para mejorar la fluidez de las animaciones en videojuegos).

El hilo conductor es el esfuerzo del autor por volcar a un blog de wordpress su historia familiar, durante el cual van aflorando recuerdos familiares o surge la necesidad de consultar a su padre octogenario sobre los sucesos que vivieron este y su abuelo. A la vez, Merchner trata de rescatar su pareja y sus hijos, lo que no resulta fácil cuando se es un nómada digital estadounidense embarcado en un gran proyecto en Francia.

Desde el punto de vista de un español, el libro tiene algunas red flags correspondientes a la distancia social (como siempre, el protagonista procede de una familia burguesa americana y vive Europa como un extraño parque de atracciones), pero es fácil arrinconarlas y disfrutar de la obra.

Personalmente, el capítulo que más me ha emocionado es "Pesaj", donde, a partir del Éxodo, se habla del sentido de ser refugiado. El pan ácimo del "pesaj" representaría que hay que estar siempre preparado para que el mundo se derrumbe, para tomar decisiones rápidas, aunque luego nos arrepintamos de ellas. Hasta ese capítulo, el holocausto ha sido solo algo que flotaba en el trasfondo de la obra. Ahí, por fin, se nos dice lo que ocurrió con quienes se quedaron en la Francia de Pétain una vez su control pasó a Alemania.

Es significativo que, en ese capítulo, el protagonista celebre el Pésaj con sus hijos, que se consideran "no-judíos" (pues no cumplen el precepto rabínico de haber nacido de mujer judía"), pero él les recuerda "Hitler os hubiera considerado judíos". Es un consejo que se puede aplicar a gentes de lugares y etnias muy parecidos.

domingo, 26 de marzo de 2023

Enzensberger: Política y Delito

Hans Magnus Enzensberger: Política y delito, Barcelona: Seix Barral, 1968. 313 páginas. Trad. Lucas Sala.
ISBN:
Sin ISBN (anterior a 1970); DL B.41194-1968
Precio
Leído en volumen prestado. Costó 5,75 PTA en los años 70.
Descriptores:
Política. Revoluciones. Pacifismo. Guerra Fría. Crímenes reales.

«Los nueve ensayos aquó expuestos sirven para ilustrar una correlación a causa de la que todos podemos morir, pero en la que nadie es competente: la correlación entre política y crimen [...]

¿Hay asesinos justos? ¿Somos todos traidores? ¿Para qué sirven los secretos de estado? ¿Hay padres de la patria que son gangsters, y gangsters que son empresarios? ¿Son de diez a sesenta millones de muertos un “precio aceptable”?» (H.M. Enzensberger: «Nota final»).

Nunca había leído a Hans Magnus Enzensberger, y al hojear este volumen quedé inmediatamente atrapado por él. En una serie de nueve ensayos aclara la turbulenta relación entre el crimen y la política, una relación que ya conozco (en otro sentido) por mis estudios de antropología (en antropología, política es todo ejercicio de poder sobre un grupo, así que una banda criminal es una entidad política como cualquier otra), pero que aquí veremos aplicada al ejercicio del poder. Cómo el poder define el crimen; hasta qué punto puede ser crimen una acción decidida por el poder y la estructura política de las bandas criminales son algunos de los temas que trata esta obra con un estilo ameno y, a la vez, riguroso. De alguna manera, me ha recordado a Foucault, pero quizá sea simplemente que me ha despertado el mismo tipo de emociones que a mi yo adolescente le despertó la lectura de Foucault.

La estructura del libro es una especie de sandwich, ejemplo máximo de esa "estructura encuadrada" que los profesores de lengua nos empeñamos en enseñar a los alumnos: se comienza con «Reflexiones ante una celda encristalada», un ensayo que, a propósito de Eichmann, se pregunta qué es un crimen. Después, siguen siete ensayos dedicados a la dictadura de Torrijos en República Dominicana, las bandas de gangsters de Chicago, la Nueva Camorra de Nápoles, un falso de asesinato que tambaleó la clase política italiana, el único fusilamiento de un desertor ejecutado en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y, en dos ensayos diferentes, los revolucionarios rusos de finales del XIX y 1905. Finalmente, ek ensayo «Sobre una teoría de la traición» vuelve sobre la idea de que todos somos criminales.

Los ensayos más interesantes son el primero y el último, aunque los centrales están también llenos de anécdotas curiosas y reflexiones reveladoras. Por eso me voy a centrar en esos dos.

«Reflexiones ante una celda encristalada» comienza preguntándose qué es un crimen. Jurídicamente, 'crimen' es un hecho contrario a la ley. Esta definición, dice el autor, no ha cambiado desde los tiempos de Hobbes hasta mediados del siglo XX. Para Freud, por otra parte, el crimen original es el «asesinato del padre» que permitiría a los hijos alcanzar el poder o el matrimonio. Pero, se nos indica, jurícamente no sería un crimen, puesto que el crimen, por definición, no puede ser anterior a la ley. De ahí se extrae, siguiendo a Elías Canetti, que el poder político recae en aquel que tiene poder para eliminar a los súbditos.Solo después de estas reflexiones, en un apartado de su razonamiento llamado «Época», introduce el autor el tema de Auschwitz:

«Pretenden que la realidad llamada Auschwitz sea como si fuese pasado, y solo nacional: no presente y futuro comunes» Y, dos párrafos más allá: «¿Cómo va a condenar el genocidio de ayer, cuando no a “superarlo”, quien planea el genocidio de mañana y lo prepara cuidadosamente, con todos los medios industriales y científicos a nuestra disposición?»

Tres ejemplos nos van ilustrando la «banalidad del mal» de la que (siguiendo también el caso Eichmann) habla Hannah Arendt. Por un lado, las leyes de protección de animales dictadas por los nazis, en contraste con las disposiciones que despreciaban la vida humana. Las protestas de Himmler contra matar animalitos indefensos y las exhortaciones del mismo líder a pisar cuantos más cadáveres humanos, mejor. Por otro lado, Eichmann, juzgado por su planificación de la maquinaria de exterminio nazi, se contrapone con un profesor de Princeton que calcula alegremente la necesidad de matar a cien millones de personas en un posible enfrentamiento termonuclear. Un tercer ejemplo, el famoso experimento psicológico en que un estudiante debía torturar a otro pulsando un botón (65% de los estudiantes accedieron a pulsarlo).

El criminal, entonces, no es sino una víctima propiciatoria, alguien que comete ese crimen que todos quisieran atreverse a cometer y que por ello es sancionado ejemplarmente por el estado. Las organizaciones criminales imitan en su estructura a las organizaciones del estado, y este (en sus policías secretas) a las bandas criminales. El autor termina con un discurso que parece sacado de la película Teléfono Rojo: volamos hacia Moscú (Doctor Strangelove or how I learned to stop worrying and love the bomb), en que un Herman Kahn afirma que puede construir un dispositivo subterráneo capaz de aniquilar la vida en la Tierra. «La “solución final” de ayer fue consumada. La “solución final” de mañana se está preparando. Pero este hecho tiene de absurdo el que sólo se podrá juzgarla en tanto no se haya realizado, ya que no dejará tras sí ni jueces, ni acusados, ni testigos.»

«Sobre una teoría de la traición» es un texto interesantísimo. Comienza con una cita de El proceso de Kafka y, a continuación va acumulando una serie de premisas, a saber:

  1. Traidores lo son los demás. Nadie se considera a sí mismo como traidor; sin embargo, todos están convencidos de que hay traidores y deben ser castigados.
  2. Todos pueden ser traidores. Lo cual se nos ejemplifica con el caso de Alemania, Francia y otros países europeos, en los que necesariamente todo el mundo ha debido ser traidor o bien a la resistencia o bien a los nazis.
  3. Fatalidad de la traición. De lo anterior se deduce que, para cada individuo, hay otro para el cuál es traidor. «Toda la población de Noruega, Holanda, Francia, Grecia y Yugoslacvia, durante la ocupación alemana de estos países, se componía de traidores [...] Independientemente de qué gobierno considerase suyo a cada individuo, existía siempre otro a cuyos oos cometía traición».
  4. Dialéctica de la traición. Lo que constituye traición está expuesto a los vaivenes de las leyes y la historia. Así, pedir la muerte de Hitler constituía traición en 1943; pedir su rehabilitación constituiría traición en 1964 (fecha de escritura de este libro). El ejemplo supremo serían las purgas estalinistas, durante las cuales nadie podía estar seguro de no haber sido traidor en algún momento.

A partir de estos puntos se examina históricamente el concepto de traición en el derecho romano del que se derivan tantos derechos europeos. Se retrocede hasta la «ley de las 12 tablas» y se examina como la traición es un crimen de lesa majestad. Citando a Frazer, se indica que la intangibilidad del gobernante es, a la vez, una protección de los gobernados, que tampoco deben ser tocados por él, sino a través de intermediarios. De una relación de vasallaje en que el vasallo debe lealtad al señor y viceversa se pasa, en el absolutismo y las democracias, a una relación unidireccional, en que solo el rey (o el estado) espera lealtad. Con esto hemos llegado a la premisa octava.

La premisa novena parte de Montesquieu: «Un gobierno no necesita más que dejar sin definir lo que es traición y se convertirá en despotismo» (El espíritu de las leyes, XII, 7). La frase de Montesquieu se nos lilustra con el código de Justiniano, tan abundante en casos de traición que «condujo finalmente a que los juristas procediesen a codificar lo que no era tración» (subrayado del autor). Después de citar el caso de Enrique VIII de Inglaterra (tres leyes en diez años cambiaron quién era su legítima heredera, estableciendo en cada caso que sería traidor quien defendiera las pretensiones de la rival), se nos dice que «el tabú de la traición ya es interpretado aquí de un modo totalmente moderno: el soberano define de un modo arbitrario y parcial quién ha de ser considerado traidor en cada caso [...] Con ello al traidor le es imputada la traición, por así decirlo, sin intervención alguna por su parte: el afectado pasa a ser “adversario objetivo”, como se le llama en el lenguaje del stalinismo.»

La traición sigue, por lo tanto, una estructura paranoica. «Puesto que todo acto de cualquier súbdito les parece amenazador, responden ellos con la contraamenaza de castigar como traición cualquier acto arbitrario, incluso cualquier convicción arbitraria. La lealtad no puede presuponerse nunca en los súbditos allí donde es desconocida por los gobernantes.»

Es habitual que la traición se achaque a «enemigos exteriores», en lo que los psicólogos llaman «mecanismo de proyección». Sin embargo, nunca se temerá más al enemigo exterior que al interior. De hecho, las organizaciones revolucionarias buscan constantmenente traidores en sus propias filas, y poco importa que esos traidores están realmente al servicio de un enemigo externo.

En cuanto al «secreto de estado», se indica que originalmente no se consideraba objeto de posible traición. Solo a finales del siglo XIX comienza su andadura. Se trata de una categoría líquida, pues incluso aquello que no está marcado como secreto de estado puede, a posteriori, convertirse en tal. Es más, «Quien traiciona el secreto contamina con la sospecha que sobre él recae a sus “contactos“. El proceso contra él es, por su parte, secreto. Secretas pasan a ser las organizaciones que se ocupan de la protección de secretos. Puede pasar por secreto quién es depositario de secretos y quién no. Pero, ante todo, es secreto lo que es un secreto y lo que no lo es» (subrayado del autor). Enzensberger termina con una reducción al absurdo: «Si un asunto (p) es verdad, en tal caso, no sólo es traición una declaración sobre aquel (q), sino también su negación (¬q). Si el asunto en cuestión no es verdad (¬p), lo mismo da: tanto (q) como (¬q) pasan por traición.» (En la traducción faltan los signos de negación (¬), que se han restituido para que se comprenda mejor).

El secreto de estado, se nos dice, es el culmen del mecanismo de proyección que permite culpar a un agente exterior de nuestra paranoia. El autor duda, sin embargo, de que en la guerra moderna jugase papel alguno el espionaje o la revelación de secretos (recordemos que en 1964 todavía no se habían liberado informaciones sobre acciones de inteligencia; pero, incluso conociéndolas, casos como el de «Garbo», o el descifrado de las máquinas Enigma tienen más que ver con la desinformación y la inteligencia que con el tipo de espionaje del que está hablando el autor). La inteligencia usada en las guerras del futuro será cosa de analistas profesionales, y no de espías románticos. La sociedad industrial requiere de la difusión de la información; la guerra fría requiere de la ostentación de las armas. ¿Por qué se preserva, entonces, el «secreto de estado»? Porque constituye una mitología que permite preservar el secreto en política interior, a pesar de que este secreto es claramente incompatible con una verdadera democracia.

Finalmente, hay que hacer una advertencia al curioso lector: Estos ensayos se tradujeron en época de Franco, y parece ser que incluso en reediciones actuales persisten una serie de censuras en el texto. Así, parece ser que en el original alemán se cita constantemente a Franco en esas listas de dictadores europeos que adornan el primer ensayo (junto con Hitler, Mussolini y Stalin), y en el segundo ensayo se han borrado las ayudas y reconocimientos prestados por Franco a Torrijos. El que quiera saber más sobre el tema, puede consultar María Dolores Tiestos del Castillo: «Los primeros pasos de un agitador de conciencias en la España de Franco: traducción y censura de Política y Delito de Hans Magnus Enzensberger»Cartaphilus. Revista de Investigación y Crítica Estética 4(2008), 188-195. ISSN: 1887-5238- 188.


Una reseña previa de este libro fue publicada previamente en mi cuenta de Twitter: MicroblogC en Twitter 19 marzo 2023

sábado, 22 de octubre de 2022

Fernán Gómez: El Viaje a Ninguna Parte

Fernando Fernán Gómez: El viaje a ninguna parte, Barcelona: Bibliotex, 2001. 223 páginas.
ISBN:
84-8130-302-X
Precio
Comprado de segunda mano (1€). Originalmente se vendía con el periódico El Mundo.
Descriptores:
Realismo. Postguerra. Historia del Teatro.

El viaje a ninguna parte sigue la historia de un grupo de cómicos de la legua por las provincias de Ciudad Real, Toledo y Madrid en los años 50. Los actores saben que su mundo está en decadencia, pero, picados por el "veneno" del teatro, se niegan a rendirse ante la hegemonía del cine. Escrita como unas falsas memorias por el actor, director y dramaturgo Fernando Fernán-Gómez, puede leerse en clave de documento etnográfico aunque no refleje realmente la vida de su autor.

(Esta reseña quedó como borrador. La descubro hoy, medio año después, en Marzo de 2023. Puesto que ya no recuerdo gran cosa del libro, la publicaré tal cual).

martes, 23 de agosto de 2022

UEHASHI: El guardián del espíritu

Nahoko Uehashi: El Guardián del Espíritu (Moribito 1), Boadilla del Monte (Madrid): SM, 2016. 230 páginas. 20 cm.
ISBN:
978-84-675-9061-6
Precio
Comprado de segunda mano. Ignoro el precio original.
Descriptores:
Fantasía. Heroínas maduras. Mitología Japonesa.

Encontré este libro en el mercadillo de la fiesta solidaria de mi pueblo, y me atrajo la idea de probar a leer literatura juvenil escrita en japón. Además, el planteamiento (con una heroína femenina) era relativamente original (dado que se trataba de un libro viejo; actualmente, está muy trillado). Me lo leí en tres o cuatro sesiones de lectura (las dos centrales, muy intensas) y lo disfruté muchísimo, a pesar de algunos pequeños fallos de traducción (en alguna ocasión los adjetivos dirigidos a un hombre están concordados en femenino). Realmente, aunque publicado en una editorial juvenil (y probablemente al calor de la adaptación anime de la novela, vista la diferencia de 20 años entre la edición japonesa y la fecha de la traducción), es un libro que le gustará a los adultos aficionados a la novela histórica o a la fantasía, pues el worldbuilding (un país ficticio con elementos del folklore japonés) está muy logrado, las descripciones están detalladas en su justa medida y se hace constante uso de la técnica de "mostrar, no contar".

Empezamos el libro con Balsa, una guardaespaldas a sueldo cuyo trasfondo se nos irá dosificando a lo largo del relato, según la trama lo requiera. Al principio no sabemos bien su edad, solo que "en su rostro, exento de maquillaje y curtido por el sol, asomaban los primeros indicios de arrugas", lo que contrasta con la imagen juvenil de Balsa en la portada. Nuestra heroína salva al hijo de la segunda esposa del emperador, lo cual hace que sea llamada a Palacio y se le encargue la misión de protegerlo. ¿Qué le pasa al niño? Sin reventar demasiado la trama podemos decir que hay un espíritu que ha anidado en él, y si esto se descubre tendrá consecuencias fatales para el país.

El esquema, entonces, toma una estructura que nos resultará vagamente conocida por los cuentos de hadas europeos: el niño condenado a muerte al que hay que proteger. No sé si la autora sería consciente de ello, pero la originalidad radica en queel malo es el padre en vez de la madrastra. Además, la protección necesitará de la habilidad guerrera de Balsa, pero también de la magia chamánica e incluso de la diplomacia.

Aunando ese esquema de cuento de hadas (o "viaje del héroe", si preferís esa nomenclatura) y las tradiciones japonesas, y añadiendo la originalidad de que la protagonista sea una mujer en su madurez (no "una joven de treinta años" sino una mujer de treinta que prácticamente ha dejado atrás la idea de formar una familia), la autora ha construido sabiamente una novela fantástica que es, sobre todo, una buena novela.

lunes, 25 de julio de 2022

Byung-Chul Han: Shanzhai. El arte de la falsificación y su deconstrucción en China.

Byung-Chul Han: Shanzhai. El arte de la falsificación y su deconstrucción en China.. Buenos Aires, Caja Negra, 2017. 86 páginas. 20 cm.
ISBN:
978-987-1622-50-4
Precio:
9,90€ en España (incluye 10% de descuento feria libro; sin descuento serían 11€).
Descriptores:
Arte, Filosofía del Arte, Estudios Culturales

Hace unos meses me dio por leer a Byung-Chul Han, el filósofo de moda en estos tiempos, comenzando por los opúsculos que en España ha publicado Herder, a los que puedo acceder a través de la biblioteca escolar Madread. En la Feria del Libro de Madrid encontré este otro librito, publicado en Argentina por la editorial Caja Negra, y, puesto que su extensión era aproximadamente la de los otros que me había atrevido a leer, decidí comprarlo.

La obra se estructura en cinco capítulos que van explicando cinco conceptos esenciales para entender la diferencia entre China y Europa a la hora de entender ideas como originalidad o propiedad intelectual

Quan (權): derecho expone la diferencia de percepción de europeos y chinos en cuanto a la norma. En la mentalidad china no existe el apego al ser, a la esencia, que hay en occidente. Para ellos el cambio no es una ruptura de puntos de estabilidad marcados por lo que era antes y lo que es después; al contrario, ellos consideran que lo normal es el cambio. La raíz quán (權), incluida —por ejemplo— en la palabra rénquan (人權) que nombra a los derechos humanos, designa el equilibrio, la toma de decisiones estratégica que debe hacerse en la vida.

Zhenji (真跡): Original nos habla de la diferencia de percepción del valor de lo original entre China y Occidente. Se empieza hablando de la noción freudiana de la memoria como huella en constante cambio de los acontecimientos del pasado. Esta noción tendría su correlato en la palabra china Zhēnjì, 'huella verdadera', que se usa para designar las obras auténticas. En China, una pintura auténtica puede haber sido pintada y repintada. Además, su valor no lo da la mano que pintó la obra, sino la habilidad del pintor. El pintor aprende con la copia y la prueba máxima de su arte es que logre colocar en el mercado una obra indistinguible del original. Colocar la copia no es éticamente censurable; lo sería, en cambio, decir que es una copia, pues esto afectaría a los intereses del comprador. Esta manera de ver el arte no es tan distinta de lo que funcionó en Europa antes del romanticismo, ni tan distinta de lo que en el arte del siglo XX se ha hecho con la apropiación de pinturas clásicas por parte de artistas actuales. Sin embargo, unas meninas pintadas por Picasso se consideran auténticas, mientras que una pintura china perdida en la marea de la historia y recuperada a partir de las fuentes literarias por la habilidosa mano del pintor Zhang Daqian, el "Picasso chino", se considerará "falsa" en occidente.

Xian zhang (閑章): Sello del ocio es el nombre que se da en chino a una serie de sellos con poemas o sentencias que los coleccionistas van imprimiendo sobre sus pinturas. A diferencia de occidente, la obra de arte no está cerrada, completa, y limitada por la firma de su autor que la autentifica. Es más bien una obra abierta, con espacios en blanco para que los diversos propietarios puedan dejar su huella: nombres, lugares, poemas.

Fuzhi (複製): Copia. El autor comienza distinguiendo entre fǎngzhì pǐn (仿製品: copia imperfecta; el traductor de Google lo traduce como imitación) y fùzhì pǐn (複製品: copia perfecta; el traductor de Google lo traduce como réplica). En la mentalidad china, el fǎngzhì pǐn carece de valor, pero el fùzhì pǐn es una obra de arte tan valiosa como el original.

Para explicarlo se habla de diversos casos. Por un lado, de monumentos arquitectónicos que son ritualmente desmontados y vueltos a construir cada cierto número de años, o que van experimentando reparaciones que sustituyen poco a poco las piezas "originales" por piezas nuevas. Este hecho, que escandaliza a los europeos, no es tan diferente de las continuas reparaciones a las que se somete ha sometido una catedral a lo largo de la historia. El autor, residente en Alemania, pone como ejemplo la catedral de Friburgo. Como lector español, yo podría poner los ejemplos de la catedral de León (obra maestra del gótico español que debe sin embargo su "pureza gótica" a la reforma del siglo XIX) o el monasterio de Santa María la Real en Aguilar de Campoo (cuya "pureza románica" debe también mucho a la reconstrucción del siglo XX). Recuperar la obra original no es recuperar la obra en sí sino la técnica. ¿No es hermoso recrear el ejército de terracota usando la técnica de moldes que usaron los alfareros originales? ¿No hay cierta creatividad en un cuadro hecho a base de impresiones modulares?

Shanzhai (山寨): Fake es el último capítulo del librito y se centra en explicar cómo las imitaciones chinas no son solamente un producto barato, sino que a menudo son una recreación juguetona de la obra, una expresión de creatividad. Hay artículos shanzhai que añaden funcionalidades que no posee el original, o que lo adaptan a la cultura local. El shanzhai se considera una forma de resistencia (Byung Chul Han lo relaciona con un legendario grupo de bandoleros) y, de hecho, creo que en mis estudios de antropología económica me apareció esa palabra para designar a las redes de clientelismo y estraperlo. La conclusión del autor es que el comunismo chino es un comunismo shanzhai, y su futura democracia será también una democracia shanzhai.

El libro es ameno de leer y creo que será interesante para la gente interesada por el arte y la historia del arte, pero también abre los ojos ante dilemas éticos como el del derecho de autor, el plagio y la apropiación. ¿Son plagios Whaam!, de Roy Lichtestein, o Prince de Andy Warhol? ¿O son homenajes? Si yo, alegando el derecho a la parodia, diseño una camiseta que contiene un Yoda o un pato Donald, ¿puedo luego protestar porque esa camiseta sea copiada y adaptada por otra empresa? ¿En qué consiste el arte del artista? Bying Chul Han no contesta estos interrogantes, pero hace que reflexionemos sobre ellos de una manera diferente.

lunes, 18 de julio de 2022

Apollinaire: La Roma de los Borgia

Apollinaire, Guillaume: La Roma de los Borgia. Madrid, Valdemar, 1996. 176 páginas. 17 cm.
ISBN:
84-7702-162-7
Descriptores:
Novela histórica, Literatura Francesa, Renacimiento.

No hay que leer La Roma de los Borgia pensando que se trata de una novela histórica al uso. Más bien es uno de esos frescos de vicio morboso que tanto gustaba escribir a ciertos autores Fin-de-Siécle, como Marcel Schwob o nuestro Valle Inclán. Una de esas delicias que parten de la leyenda negra, más que de la historia, porque saben que el rigor objetivo carece de poesía. En varios lugares se nos insistirá en ello.

Así, este fresco es una pequeña tragedia cuya heroina es Lucrecia, que se nos presenta como víctima de su violento hermano César y su débil padre, el papa Alejandro VI. Todos los extremos de maquiavelismo se justifican en que ese era el espíritu de los tiempos, lo que se esperaba de un príncipe... Aceptadas estas reglas, el lector contempla con deleite la venganza insidiosa de Lucrecia contra quienes la comparan con una cortesana; la ejecución sumaria de testigos peligrosos; el Tíber como depósito de cadaveres nobles y plebeyos.

Cuesta acostumbrarse en las primeras páginas al preciosismo del autor, a su estilo reposado y a su cinismo. Una vez adaptado el paladar, se degusta como un manjar delicioso.

domingo, 10 de abril de 2022

Borja González: The Black Holes / Grito nocturno

González, Borja: The Black Holes. Barcelona, Reservoir Books, 2018. 120 páginas (principalmente il.) Ebook (epub con DRM).
ISBN:
978-84-17125-67-7
Descriptores:
Fantasía oscura; terror; cómic
González, Borja: Grito nocturno. Barcelona, Reservoir Books, 2022. 149+12 páginas (principalmente il.) Ebook (epub con DRM).
ISBN:
978-84-18052-68-2
Descriptores:
Fantasía oscura; terror; cómic

Grito nocturno aparecía destacado en la página web de la biblioteca ebiblio, y me llamó la atención su portada con la silueta de una bruja recortada contra un cielo azul profundo, cielo que quizá da a esa novela gráfica su nombre original en francés: Nuit Couleur Larme, noche color lágrima. La reserva tenía fecha prevista para junio, pero me avisaron de disponibilidad en un par de dias, descargué el libro, lo leí y lo devolví para alegrar el día a otro lector. Después solicité el álbum del que se supone era continuación, Black Holes. Pero realmente no es que haya mucha continuidad entre ambos, más allá de temática y escenario. Pero vayamos a la reseña.

Black Holes se inicia con dos historias paralelas: Teresa, una adolescente decimonónica invadida de romanticismo, encuentra una noche un esqueleto triste en el bosque. Laura, una adolescente de 2016 a la que le encanta disfrazarse, ve un fantasma en el bosque. Las dos historias de adolescentes tristes e incomprendidas van convergiendo hasta que el lector comprende que es la misma historia. El final de la historia de Teresa nos es mostrado; el de Laura queda abierto, aunque se nos sugiere en las ilustraciones de contracubierta.

La historia de Grito nocturno comienza con Teresa, una mujer que regenta un local de ocultismo y viste como una bruja. La adolescente Matilde es su cliente más asidua, y prácticamente la idolatra. Pero Teresa no está satisfecha ni con su tienda de libros y discos siniestros, ni con los fanzines que escribe, ni con la admiración de Matilde. Quizá debería haber hecho música punk, como esa chica que desapareció (cuyo nombre, Cristina, es el de la líder del grupo Black Holes, mencionado una sola vez en el álbum anterior, en la página 88). Así que hace un ritual con el que atrae a Laura, un genio con la apariencia de jovencita otaku. Pero no sabe qué deseo pedirle en esa ciudad de noches tristes.

La estética se caracteriza por escenarios detallados y entintados con la línea clara del estilo franco-belga, y personajes sin rostro, con brazos y piernas esquemáticos y, sin embargo, cierto barroquismo en el vuelo de vestimentas y cabello. En el segundo álbum esto se une a la elección de una paleta de colores donde resalta el azul oscuro de los cielos nocturnos. En el primero, había habido un juego parecido en las primeras páginas (atardeceres rojos en la oscuridad del bosque), pero luego desaparece el rojo como fondo y reaparece como detalle: las mariposas, el cabello de Rosa, la hermana pequeña de Teresa, la sangre.

No hay personajes masculinos, al menos no dibujados. Están el vendedor (o vendedora) de helados, que quizá sea un depravado (pero no estamos seguros de ello), el locutor (o locutora) de radio, y el ojo del bosque. El resto de héroes y villanos son femeninos, quizá para insistir en la sororidad, o quizá para hablar de cierto tipo de relaciones (la admiración por el mayor, el deseo de guiar a la persona más joven, la necesidad de encajar en un grupo, la envidia...) que están más allá de la atracción sexual. Tendré que leer las críticas de otros reseñadores para tener más claves.

lunes, 28 de febrero de 2022

Philip K Dick: Ubik

Dick, Philip K.: Ubik. Barcelona, Orbis, 1985. 192 páginas. 20 cm.
ISBN:
84-7634-231-4
Descriptores:
Ciencia Ficción, Vida de ultratumba, Poderes psíquicos,

Después de leer el libro de Budrys de la reseña anterior, y quedando medio fin de semana largo por delante, decidí releer Ubik, que probablemente es el libro que más veces he releído. Calculo que lo leí dos o tres veces entre los catorce y los veinte, alguna más antes de acabar la carrera y supongo que esta hará la quinta lectura, aunque al leerlo di con muchas cosas que se me habían pasado o había olvidado. Por ejemplo, el poema-dedicatoria, que en esta edición está en la página de créditos y por eso no lo había visto hasta la fecha.

La portada del libro no da pista alguna sobre el argumento. Orbis usaba ilustraciones futuristas genéricas para sus obras, y en eso se parece a Martínez Roca, editorial de la que licenció esta traducción. Así que diré que Ubik pertenece a una época en que Philip K Dick escribía muchísimos relatos sobre psi, es decir, personas con poderes paranormales.

El disparador narrativo es el siguiente: Rucinter, dueño de una agencia anti-psi dedicada a bloquear los poderes psicológicos de pecognoscientes y telépatas, está preocupado por la repentina desaparición de los psi más poderosos. Así que va a un moratorio, institución donde podrá consultar con el cadáver de su esposa difunta, conservado en hielo. Sin embargo, la presencia de un adolescente muerto (o más bien, semivivo), Jory, interfiere la recepción electrónica de las ondas cerebrales. Privado de esta guía, mandará a sus mejores hombres, entre ellos el protagonista, Joe Chip, a la Luna, tras la pista de que quizá los telépatas se hayan infiltrado en una compañía allí establecida.

No puedo contar mucho más sin destripar el libro, pero es fantástica la ambientación ("worldbuilding", como dicen ahora). En mis años de adolescencia me fascinaban esa liberalidad en la dispensación de drogas (que ya conocía por otros libros del autor), los electrodomésticos a monedas (creo recordar que los recuperan en la película El quinto elemento), las agencias antipsi como posibles vendedoras de humo (pues solo ellas saben si hay un psi espiándonos) y la publicidad personalizada por todas partes. Es el ciberpunk de Blade Runner, aunque sin replicantes.

Pero en realidad la trama de la obra no trata de los psi, sino del viejo mito de la caverna que conoceréis unos por El mago de Oz y otros por Matrix: el problema de la capacidad humana para distinguir la realidad de la fantasía, para saber si dormimos o estamos despiertos, si vivimos o hemos muerto. Y al llegar a este punto, y a riesgo de reventar la novela, he de decir que esta última relectura me ha hecho pensar en It, o en El cazador de sueños, y es que en esta novela también hay un Pennywise, aunque eso no quiere decir que King copiara a Dick. Lo más probable es que ambos, adictos a sustancias tóxicas, hayan llegado por distintos caminos a un mismo tipo de villano.

(A partir de aquí puede haber spoilers. Léalos cortando y pegando el texto aquí o en otro descodificador Rot13).

Ynf znynf yrathnf qrpína ra fh qín dhr Nzraáone unoín pbcvnqb yn fbyhpvóa qr rfgn uvfgbevn ra Noer ybf bwbf. Rf záf cebonoyr ha cyntvb vapbafpvragr. Creb ry ceboyrzn rf dhr ry qvyrzn ernyvqnq-iveghnyvqnq ab chrqr fre ry úavpb crfb qr yn genzn, ab ny zrabf phnaqb yn cnegr, qvtnzbf, vagebqhpgbevn bphcn 70 cátvanf l yn rphnpvóa rf erfhrygn n snygn qr 50 cátvanf cnen ry svany. Nfí, lb ragvraqb dhr n yn genzn yr qn pburerapvn ry urpub qr dhr, ra ha zhaqb pba gryécngnf, gnzovéa ybf zhregbf yb frna. Ra ha zhaqb ra dhr ybf cfv chrqra pnzovne fh ncnevrapvn rkgrean, gnzovéa chrqra, yótvpnzragr, pnzovne pózb ira ry zhaqb dhvrarf fbyb yb unpra n geniéf qr fh zragr.

La lectura de esta novela es hipnótica y lisérgica, como las cosas que PKD se metía al cuerpo (y que en aquella época aún no le habían pasado factura). Procedan con moderación, no sea que, como me pasó en mi adolescencia, se queden enganchados.

domingo, 27 de febrero de 2022

Algis Budris: ¿Quién?

Budrys, Algis: ¿Quién?. Barcelona, E.D.H.A.S.A., (col. Nebulae), 1964. 213 páginas. 17 cm.
ISBN:
Publicación previa a la emisión de ISBN en España.
Descriptores:
Ciencia Ficción, Guerra Fría, Espionaje, Identidad, Biometría.

De la colección de libros de ciencia ficción clásica de mi padre, este era para mí quizá el menos atractivo, no sé si a causa de su portada o por culpa del resumen recogido en su contracubierta. Nunca lo había leído y solo despertó en mí la curiosidad por hacerlo una reseña (por otra parte, negativa) de Jacques Sadul en su Historia de la ciencia ficción moderna, que escuché en la versión radiada por Alberto García en el podcast Verne y Wells Ciencia Ficción (1:18:00).

El libro de Budrys imagina la continuación de la guerra fría 10 años en el futuro de su autor. El doctor Martino, que trabajaba en el proyecto secreto K-88,  resulta gravemente herido en una explosión. Por algún azar del destino, el laboratorio ha sido situado en una zona próxima a la frontera con Rusia —luego nos dirán que Uzbekistán, aunque los detalles geográficos que aparecen a lo largo de la novela son tan caprichosos que parece que el autor no se haya molestado en consultar un atlas—. Por ello son los rusos quienes rescatan al científico, operado a vida o muerte con sustitución de varios órganos y miembros por piezas mecánicas.

Debido a la presión internacional, los rusos devuelven al científico al bloque de los "aliados" (es curioso que lo hagan en Ginebra: ¿con qué país del Pacto de Varsovia hace frontera Suiza?). Pero nadie puede comprobar la identidad del doctor Martino: sus facciones han desaparecido tras una máscara de metal que no puede retirarse; sus ojos han sido sustituidos por máquinas, por lo que la foto del iris no concuerda; lo único que coincide con el original son las huellas dactilares de la mano derecha, pero las cicatrices del hombro hacen sospechar que pueda haberse implantado ese brazo en otro cuerpo.

A partir de ahí se suceden en tramas paralelas la juventud de Lucas Martino y los esfuerzos del agente Rogers por comparar las actividades del hombre de cabeza de metal con las que realizaría Martino.

Me llamó la atención la parte en que se nos habla del joven Lucas, un muchacho que (al estilo de las heroínas de Austen) tiene delante su futuro y evita salirse del plan trazado a los dieciocho: ahorrar el salario de un año para poder estudiar en el MIT y luego enterrarse en una vida al servicio de la investigación. Por eso evita comprometerse en lo amoroso, que para él es simplemente una forma de encajar en la sociedad.

El doctor Marino, años después y oculto tras su casco metálico, intentará recuperar todos los lazos que rompió, pero es tarde para ello. Solo le quedará la esperanza de vivir sus últimos años aislado de la sociedad bajo la atenta mirada de los hombres del agente Rogers.

Al final de la novela, y después de el hombre-máquina desvele su verdadera personalidad a un Rogers a punto de alcanzar la edad de retiro, hay un par de capítulos que funcionan como una especie de epílogo en que se nos cuenta el lado ruso de la historia. Los giros que hay llegado este punto (que enlazan con las dos teorías de Rogers acerca del doctor: su deserción al lado ruso y su sustitución por alguien que lo conoce lo suficiente como para suplantarlo) añaden una nueva luz a la historia, pero no mejoran el lento ritmo de los capítulos centrales.

Con todo, me parece un libro interesante en estos tiempos en que se discute sobre el uso de la biometría para verificar identidades: las contraseñas pueden compartirse, por lo que no son seguras, pero el cuerpo puede cambiar. La voz, la imagen, pueden hoy falsificarse. Que todo esto haya sido planteado a finales de los 50 (la versión original fue publicada en 1958), resulta sorprendente.

Tan sorpendente como que el autor hubiera imaginado que diez años después de su época los bloques se hubieran cerrado aún más (el bloque ruso-chino se imagina como una única nación), o que se esperasen para la siguiente década tales avances en transplantes e implantes cuatro años después del primer transplante de riñón y diez antes del primero de corazón.

Por lo demás, la traducción de Francisco Cazorla se resiente del desconocimiento de giros o elementos de la cultura norteamericana que ahora cualquier español conoce por la televisión; supongo que habrá ayudado la censura a que algunos párrafos queden como abruptamente cortados (y quizá también sea la censura culpable de la árida vida sentimental del joven Martino). Pero que más me ha chocado es la abundancia de comas entre sujeto y predicado, e incluso algún adjetivo especificativo entre comas explicativas.

De todos modos, si la encuentran por ahí (y no ha sido pasto de los insectos, como el resto de las Nebulae de mi familia paterna), échenle un vistazo a esta novela.

lunes, 3 de enero de 2022

Harrow: Las diez mil puertas de Enero

Portada y lomo del libro
Harrow, Alix E.: Las diez mil puertas de enero. Barcelona, Roca, 2021. 398 páginas. 24 cm.
ISBN:
978-84-18014-95-6
Descriptores IBIC:
FA, FM
Descriptores:
Fantasía, baja fantasía.

Enero Demico es una niña huérfana de madre que vive en la mansión del patrón de su padre, a quien aquel mantiene recorriendo el mundo en busca de objetos antiguos.

Un día, Enero ve como se abre para ella una Puerta, un lugar que conecta su mundo con otro. Y aunque esa puerta se cierra, la experiencia cambiará algo en ella.

Pero el cambio definitivo llegará cuando encuentre un libro llamado Las diez mil Puertas, que despertará en ella el deseo de buscar esos lugares donde las fronteras entre mundos son tan tenues, así como la siguiente pregunta: ¿quién está cerrando las puertas?

Con una exquisita ambientación a caballo entre el final del siglo XIX y el comienzo del XX (o entre Drácula y Huckleberry Finn) y una imaginación desbordante que crea mundos con una pincelada y nos retrotrae a los clásicos del género, la autora crea una historia sólida, sin cabos sueltos.

Aunque la relación amorosa entre Enero y Samuel parece inverosímil (ese amor sin esperanzas de correspondencia que se mantiene de los nueve a los diecisiete años, a pesar de una larga separación), la protagonista está bien construida y resulta humana en sus decisiones y motivaciones.

El narrador empleado es un doble narrador no fiable que, sin embargo, va ganándose la confianza del lector poco a poco, a pesar de las digresiones que marcan esos fragmentos en que la memoria infantil o la escasez de datos hacen dudar. Creo que este es otro de los aciertos de la novela.

El lenguaje es correcto, a veces un poco empalagoso, y solo he detectado cuatro o cinco erratas a lo largo de cuatrocientas páginas.

Una de las pocas cosas que chirrían en el libro es la constante referencia a Argosy, The Strand y colecciones de literatura de quiosco del mundo anglosajón. Cierto que ello le da un sabor de época especial, pero leído desde España uno se pregunta si sería publicable fuera del propio país una novela con constantes referencias a La Ilustración Española e Hispanoamericana, Ramón Sopena o la Editorial Calleja. Evidentemente, un autor estadounidense tiene garantizados varios cientos de millones de lectores que conocen, aunque sea de oídas, el género ínfimo norteamericano y británico de la Belle Époque.

Lo más destacable de la novela es que, siendo en sí misma una obra cerrada, abre puertas a la imaginación y al recuerdo de otras novelas que quizá llevan demasiado tiempo acumulando polvo en nuestros anaqueles. Y solo por eso merece la pena leerla.

sábado, 16 de octubre de 2021

Pérez Gallo: Los endemoniados de Yaguaramas

Portada de Los Endemoniados de Yaguaramas: representa el cadáver de un hombre negro. O al menos eso creo, porque soy daltónico y no distingo la sangre del barro en las fotos.
Pérez Gallo, Víctor Hugo: Los endemoniados de Yaguaramas. ¿Sevilla?*, Guantanamera, 2018. 141 págs. (*Sin depósito legal; la cuna que aparece es la de la empresa de servicios editoriales).
Precio:
13 euros
ISBN:
9788417104382* (no registrado en Base de Datos del ISBN español ni en el catálogo de la Biblioteca Nacional ni en la red REBECA)
Descriptores:
Ciencia Ficción - Ucronías - Cuba: historia (1875-1895)

Revisando mis elementos guardados de Twitter releí un artículo sobre afrofuturismo latinoamericano en el blog Libros Prohibidos y en él encontré esta microreseña:

«El cubano Víctor Hugo Pérez Gallo con su novela Los endemoniados de Yaguaramas propone una ucronía con toques de steampunk en la que Cuba se ha convertido en el país hegemónico del mundo, no se conoce la energía nuclear y utilizar combustibles fósiles es severa­mente castigado.»

Ante tal planteamiento, no pude sino invertir 13 euros en la compra de esta obrita que me ha sacado una sonrisa en ciertos momentos, me ha espantado en otros y me ha enseñado mucho sobre una parte de la historia de España y de Cuba sobre la que se suele pasar de puntillas en la península.

El planteamiento del libro es el siguiente: un maestro de escuela cubano escribe, en la década de 1895, su vida. Y al contárnosla nos dice que quien escribe esas líneas nació en 1979, casi cien años después. Los primeros capítulos se dedican a describir la vida en una Cuba ucrónica de finales del siglo XX, independizada en la guerra grande (1868-1878). Las hábiles maniobras políticas, económicas y diplomáticas de los sublevados convirtieron Cuba en un país moderno que poco a poco se convirtió en gran potencia mundial. Son muy interesantes las referencias a políticos cubanos, norteamericanos y europeos que toman decisiones contrarias a las que tomaron realmente, y despiertan en el lector las ansias de investigar sobre la historia de finales del siglo XIX y principios del XX para saciar su curiosidad.

Por otro lado, como en toda buena ucronía, hay una crítica en que se transparentan instituciones y grupos del mundo actual. Supongamos que los anarquistas se hubieran hecho con el poder, superando a los comunistas: ¿No habrían evolucionado a una especie de camisas pardas? ¿Y si los ludditas no hubiesen desaparecido a principios del siglo XIX, sino que su movimiento hubiera absorbido al socialismo naciente?

La segunda parte del libro cuenta cómo el protagonista es enviado al pasado con la misión de desmontar el mito histórico que sostiene al partido Anarquista en el poder. Se nos explica varias veces que nada de lo que pueda hacer cambiará el pasado, ya que el principio de consistencia de Novikov amortiguaría los efectos del posible cambio. Y, sin embargo, tras un relato muy detallado de la sanguinaria lucha de los demonios de Yaguaramas cuyo fanático líder es el protagonista, la historia de Cuba cambiará para ser la que conocemos hoy, excusa que finalmente habría explicado la publicación de esta obra como manuscrito encontrado.

El libro se lee de un tirón. Primero, por la sátira que destila el texto en sus capítulos iniciales. La imagen de computadoras-ábaco movidas a vapor, o de sociedades secretas que asesinan a los científicos que intentan buscar fuentes energéticas que desbanquen a al coque como fuente de energía son hallazgos memorables. Después, la abundancia de acción en los capítulos dedicados a la guerra nos mantiene atados al sillón, los ojos presos del libro. Hay algunas inconsistencias, eso sí: no existe el teléfono, pero existe la radio. Se habla continuamente de locomóviles, pero en un momento determinado irrumpe en escena un carro de policía con neumáticos de goma. Quizá sean pequeños despistes que pudieran haber arreglado unos lectores beta.

Porque lo malo del libro es que la edición es infame. Se han cuidado mucho la imagen de portada y la maquetación, pero han quedado errores en el uso de los signos de puntuación; faltas de concordancia que mezclan singular y plural, masculino y femenino; e incluso en la línea 13 de la página 102 se han pegado dos palabras al borrar parte del texto. Si añadimos a eso el hecho de que el ISBN no figure como registrado en ninguna base de datos, nos preguntamos qué trabajo ha hecho la empresa de servicios editoriales contratada por el autor o editorial.

Pero no dejen que lo expuesto en el párrafo anterior les quite las ganas de leer esta obrita que se lee con una mezcla de vértigo y maravilla y nos lleva a un momento en que, si la historia hubiera sido un poco diferente, quizá España no hubiera llegado a luchar nunca contra los Estados Unidos.

sábado, 7 de agosto de 2021

Margaret Atwood: Oryx y Crake

ATWOOD, Margaret: Oryx y Crake. Barcelona, Salamandra, 2021. 363 págs [ebook]
Precio:
(Leído en biblioteca)
ISBN:
978-84-1836-390-0
Descriptores:
Ciencia Ficción - Distopías - Bioética

No había leído nada de Margaret Atwood: ni siquiera El cuento de la criada. Por eso, cuando entré en ebiblio y encontré entre las novedades una de sus novelas, me lancé.

Antes de hablar del argumento, comentaré la situación que se encuentra el lector al principio de la novela. En un mundo que parece que se acaba, en la playa de un lugar de clima tropical, Hombre de Nieve trata de mantener su vida y su cordura. Hombre de Nieve nos dice que él es el último hombre de la Tierra, pero pronto irrumpen en la narración unos niños que corren desnudos por el litoral. ¿Qué quiere decir eso de que es el último hombre? ¿El último occidental blanco civilizado? Hasta que no avance la novela no comprenderemos el sentido de la afirmación de Hombre de Nieve. Y ese es uno de los principales puntos fuertes de esta obra: la dosificación de la información. Por eso advierto que el propio argumento de la novela (incluso el que aparece en la ficha de ebiblio y en la «solapa» de este libro electrónico) es ya un spoiler

Orix y Clarke es una novela distópica sobre un mundo postapocalíptico. O más bien sobre un apocalipsis tras el apocalipsis. Hombre de Nieve, encargado de cuidar a los «Hijos de Crake», va haciendo memoria de su vida y de sus desaparecidos amigos Oryx y Crake mientras se enfrenta a un día cualquiera de la terrible vida cotidiana.

Los personajes están muy bien trazados. La mentalidad masculina de Jimmy, toda la evolución de su infancia y adolescencia, resulta muy creíble. Me da vergüenza decirlo, pero pocos autores masculinos son tan hábiles retratando la personalidad femenina, y sin embargo hay muchas autoras que crean personajes masculinos complejos y reales. Pero hay que comentar que tanto Oryx como Crake son seres rotos que, en cierto modo, chocarán al lector.

Un tercer gran acierto de la novela (aparte de la dosificación de la información y la pintura de personajes) es que todas las piezas encajan como en un gran puzzle. Casi todos los elementos aparentemente triviales que aparecen en la novela cobran sentido cuando llegamos al final. Por ejemplo, el hecho de que al protagonista le vengan a la cabeza párrafos de manuales de supervivencia o libros de autoayuda, algo que al principio creemos que se debe a sus años escolares (en que hay una asignatura de Aptitudes Vitales que oscila entre lo uno y lo otro), pero que según vamos avanzando cobrará un nuevo sentido.

Fallos

En general, la novela es magnífica y se lee de un tirón. Pero aun así quisiera mencionar algunos pequeños fallos que he detectado. «Fallos» teniendo en cuenta que la autora es Príncipe de Asturias de las Letras y ha sido candidata al Nobel. Los anotaré del mismo modo que se afea en un delantero del Real Madrid lo que en un jugador aficionado sería un fallo sin importancia, o se indica en un pintor del renacimiento italiano un error de perspectiva que se pasaría por alto en un manga.

Hay momentos en que la novela cuenta, y cuenta, y cuenta y no muestra nada. Las descripciones de los juegos de ordenador, por ejemplo, se hacen larguísimas. Y, sin embargo, esos largos momentos están ahí porque sirven a un propósito. Lo que pasa es que quizá se deberían haber recortado un poco.

También resulta un poco chocante la referencia continua a DVD en una novela ambientada en el futuro. Aunque suponía la tecnología más novedosa en el momento de publicación (2003) y tiene la ventaja de no depender de la nube (algo que después, veremos, es importante), quizá la autora debería haber usado un término más neutro, como «reproductor de películas» o «aparato de cine»

Temas

Los temas tratados son muchos. Aparecen el cambio climático, los organismos modificados genéticamente, el ecologismo «verdadero» frente a un animalismo que aumenta los desastres ecológicos (hay que decir que la autora es presidenta honoraria de Birdlife). Y, como en otras novelas postapocalípticas, el enfrentamiento social, con los ricos y poderosos viviendo en colonias fortificadas y manteniendo un cuerpo de seguridad que no trata de evitar los delitos sino el statu quo.

A partir de aquí revelaré datos de la novela, así que codificaré todo esto en rot13. Podéis decodificarlo con el script que encontraréis en mi vieja página web, o con cualquier otro servicio de decodificación rot13, por ejemplo la utilidad Caesar incluida en los bsdgames de linux.

El ecologismo:

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La moral occidental y la moral oriental

Dhvmá crdhr qr «bevragnyvfzb» ny hfne ry gíghyb dhr fr ir neevon. Hab qr ybf nfcrpgbf záf yynzngvibf rf ry rfgbvpvfzb qr Belk, dhr fr erfvtan n fh gevfgr ivqn qr avñn iraqvqn l whfgvsvpn fh fvghnpvóa pbzb han fbyhpvóa yvzvgnqn l grzcbeny cnen yn cboermn qr fhf cnqerf. Cbe fhchrfgb, ab rf dhr yn zbeny qr ybf cnífrf qr nfvn (b qr ybf cnífrf cboerf ra trareny) whfgvsvdhr yn iragn qr crefbanf. Rf dhr yn cboermn rfgehpgheny n dhr ybf cnífrf evpbf fbzrgra n yn cboynpvóa qr rfnf gvreenf ab unyyn bgen fbyhpvóa cnen yn fhcreivirapvn. ¿Rf yípvgb rfpnaqnyvmnefr cbe ry genonwb vasnagvy, vapyhfb ra fhf sbeznf záf noreenagrf, phnaqb yn rpbabzín tybony un pbaqranqb n yn cboynpvóa n han zvfrevn gny dhr ab fr raphragen bgen fnyvqn?

Lo mejor de este libro son las preguntas que plantea. ¿Seremos capaces de evitar el desastre ecológico, económico, social y moral de la sociedad, o nos derrumbaremos? La solución, claro está, se halla en nuestras manos

sábado, 4 de julio de 2020

Alicia PÉREZ GIL: Ojos verdes

PÉREZ GIL, Alicia: Ojos verdes. Cádiz, Cazador, 2019. 180 págs., 15cm
Precio:
5 euros
ISBN:
978-84-17646-23-3
Descriptores:
Fantasía oscura - Terror en lo cotidiano - Relaciones laborales - Pasiones turbulentas - Personajes LGTBIQA+
Rebeca llevaba una vida feliz hasta que esos desalmados del sindicato la demandaron. Se siente traicionada por sus jefes, que no han querido dar la cara y admitir que ella solo cumplía sus instrucciones. Se descubre insatisfecha con su relación, construida sobre la seguridad y el confort. Y entonces irrumpen en su vida tres brujas que alterarán su vida. Ella no cree en esas cosas. Pero hay algo que la atrae magnéticamente a ese consultorio espiritual.
El prólogo de Itzíar Mínguez Arnáiz presenta esta novelette como una «copla de terror futurista». Yo diría que es una actualización de la Canción de Navidad de Dickens que quita lo que le sobra y añade el principal elemento realista que falta: la pasión sexual, la atracción fatídica que rompe matrimonios. Es cierto que este libro es copla, como Canción de Navidad es villancico. Y si en los cuentos de navidad británicos del XIX eran abundantes los espíritus, la copla pide embrujos que arrastren el corazón y despierten los deseos más oscuros. 
Ojos verdes se construye sobre una tríada, como la novela corta de Dickens y tantas obras de la tradición popular. Pero no es exactamente el presente, el pasado y el futuro lo que se le presenta a la protagonista, sino el yo y el ellos (entiéndase: no un ego/id freudiano, sino más bien una dupla autoestima/«otroestima»). A traves de ello descubrimos que nosotros no construimos el egoísmo adulto a partir de la nada, como hizo Scrooge, sino que poco a poco le vamos dando forma, hasta que se adapta a nuestro cuerpo como un traje a medida.
En ese sentido, la profundización en la protagonista está muy lograda, aunque sea a costa de lanzar por ahí cuatro o cinco personajes terciarios (los del pasado) que son meros tipos, figuras creadas desde el propio prejuicio de Rebeca.
El otro gran acierto es la renuncia al final feliz. Porque la autora sabe que, blancos, negros o grises, preferimos ser nosotros mismos. 

jueves, 9 de abril de 2020

Pennac: El hada carabina

PENNAC, Daniel: El hada carabina. Barcelona, Mondadori, 2000. 277 págs., 23cm
Precio:
11.42 euros (precio entre 2000 y 2012)
ISBN:
84-397-0458-5
Descriptores:
Novela Negra - Humor - Literatura Francesa - Interculturalidad.

Compré en 2012 El hada carabina, que ya era entonces un libro viejo —veo que el ejemplar fue editado en el 2000—, con la intención de hacer un regalo de cumpleaños. Todavía recuerdo mi recorrido arriba y abajo de los estrechos pasillos de La Central de Callao, que me llevó a una estantería sobre la se había destacado este libro. Vi que su autor era Pennac, del que había leído Como una novela y El dictador y la hamaca, así que, por una vez, fue decisión fácil. El cumpleaños se pospuso; guardé el libro para otra ocasión en que pudiera regalárselo a la misma persona y, al final, estas navidades lo encontré en casa de mis padres y decidí sacarlo de la bolsa de plástico en que había permanecido ocho años. Pero como en las fechas navideñas es fácil juntarse con dos o tres libros atrasados más unos cuantos regalados por la familia, no pasé del primer capítulo.

Lo traje de casa de mis padres a la mía, pero acá también tenía libros empezados, así que lo eché a la estantería (error: debería haberlo puesto en "la pila") y allá volvió a dormir el sueño de los justos hasta que se me ocurrió hacer un muro de libros, ocasión que me permitió reencontrar varias obras que había comprado compulsivamente y seguía sin haber leído. Y aunque por entonces tenía empezado Los lanzallamas de Roberto Arlt, decidí que una pandemia era una buena razón para abandonar un libro pesimista y deprimente y lanzarse a la lectura de algo optimista o, al menos, alegre.

Pues esa es una de las principales características de esta novela. Nos muestra a unos personajes de mierda que viven una vida de mierda en un barrio de mierda, perseguidos por unos policías no menos corruptos y sinvergüenzas que los propios protagonistas. Y, sin embargo, todos ellos (trileros, buscavidas, mendigos, policías) son extrañamente felices.

La otra característica es el deslumbrante uso del lenguaje que hace Pennac. Obviamente, lo tenemos que intuir a través de la virtuosista traducción de Manuel Serrat Presto, en que podemos calcular el tour de force que ha debido de ser traducir este tour de force en el uso del lenguaje, que salta del argot al vocablo pedantesco, que maneja decenas de referencias a la historia francesa de los sesenta, pero también a la de la Gran Guerra y ambas posguerras, que introduce con genialidad el neologismo a la vez que recupera términos tradicionales.

El argumento es tan complicado (y tan divertido!) como el lenguaje usado. En el barrio de Bellvue, crisol cultural de la región parisina, un policía de la secreta muere asesinado mientras investiga los homicidios de viudas. A la vez, una periodista está indagando qué intereses puede haber tras la excesiva medicación que mantiene drogados a los ancianos del barrio. Todos estos crímenes (y alguno más) serán resueltos en un hábil juego de manos.

Tras la obra laten varios temas. El fin último, nos reconoce su autor, es acabar con los estereotipos. Así, se ponen en evidencia mediante un fino humor los prejuicios contra los diversos "otros": el descendiente de inmigrantes, el anciano, el niño. Planean también en el fondo los temas de la descolonización, la memoria amarga de las diversas traiciones que Francia arrojó sucesivamente sobre la generación nacida hacia 1900, pero con ellas el glorioso recuerdo del papel de nación de asilo que el país transpirenaico jugó después de la segunda guerra mundial.

El resultado de todo ello es una novela que se lee de un tirón y que podría salvaros de la tristeza en una época como la actual.

domingo, 29 de marzo de 2020

AR Medina: Manchas Dificiles

Foto de la portada de 'Manchas Difíciles', novela corta de A.R. Medina
MEDINA, A.R.: Manchas difíciles. Barcelona, Grupo Amanecer, 2020. 160 págs., 13cm
Precio:
8 euros
ISBN:
978-84-121618-0-9
Descriptores:
Novela Negra - Fantasmas - Asesinos - Humor.

El hotel-balneario Ambathador no tiene buena reputación. Quizá se deba a ese extraño suceso que hace cincuenta años segó las vidas de varios huéspedes. O a los rumores sobre fantasmas en el ala abandonada. Pero Sam Downer cree que hay algo más. Al fin y al cabo, todas las personas que han desparecido en Bath en los últimos años habían llamado a alguien alojado en el hotel. ¿Será Alfred, ese conserje de cara seria e imponente presencia? ¿Será el botones, que parece haber hecho la mili en 1914? ¿Esa anciana espiritista que todos los jueves organiza una sesión en su cuarto? ¿O quizá ese representante de productos de limpieza que carga siempre con un arcón de ominoso peso?

Manchas Difíciles es una novela corta de A.R. Medina que oscila entre el género negro y el humor. Está escrita de manera muy ágil y su brevedad hace que se lea muy rápido. Si no estuviéramos confinados, diría que es la novela ideal para leer en el metro, o para meter en la mochila para ese rato del picnic en que no sabes ya qué hacer.

Sus personajes son encantadores. Tanto la niña fantasma, con sus caprichos y sus ocurrencias, como el viejo Alfred, el maniático de Norman Twill o incluso el periodista fisgón logran que el lector empatice con ellos, porque, a pesar de la brevedad de la obra, el autor se ha preocupado de dar a todos un fondo que explique sus actos.

Se mezclan varias técnicas narrativas. El diálogo fragmentario en que nos falta uno de los interlocutores, la carta, la crónica periodística... de forma que se crea todo un mundo alrededor de la trama. La cual, por otra parte, tiene un giro final que el lector no esperaba. Y es que uno no puede confiar en los fantasmas.

Poco más puedo contar sin destripar esta obra tan breve. Aprovechen que estos días el bundle digital de Grupo Amanecer les permite descargarse un porrón de obras de esta editorial a un precio irrisorio.

sábado, 18 de enero de 2020

Rodríguez Rísquez: Viajar en el tiempo es fácil ¡si tienes tiempo!

RODRÍGUEZ RÍSQUEZ, Rubén: Viajar en el tiempo es fácil ¡si sabes cómo!. Barcelona*, Literup, 2018. 155 págs., 15cm (*Nota: depositado en Barcelona; impreso en Madrid; editado en Gandía).
ISBN:
SIN ISBN (comprobado en BNE y Base de libros editados en España)
Precio:
6€ [comprado de oferta por 4,50€]
Descriptores:
Novela corta. Parodias. Ciencia-Ficción. Viajes en el tiempo.

Hace unos meses, Literup lanzó la preventa del segundo libro de esta saga de Rísquez. En ese momento, otros lectores del grupillo de aspirantes a escritor en el que participo en telegram comentaron que este libro les había parecido tronchante. Esperé a ver suficientes críticas positivas: ya se sabe que el humor es algo subjetivo, y que las parodias que a algunos les divierten a otros les generan tal irritación que se ven obligados a asesinar dibujantes o demandar a cantantes. Consideré adecuado comprar los dos libros, aprovechando el descuento de la preventa (que dejó el precio del lote en 9 euros, es decir, 4,50 euros cada uno). Llegaron esta semana a casa de mis padres (que son quienes tienen un portero que pueda ocuparse de estas cosas) y el viernes, cuando fui a verles, lo devoré... Claro que es fácil, tratándose de una novelette.

Pues quizá habría que decir, en primer lugar, que Viajar en el tiempo es fácil... ¡si sabes cómo! es lo que antiguamente se llamó novella, luego novela corta y últimamente novelette, es decir, una historia más larga que un cuento pero más breve que una novela. Es un formato que realmente siempre ha estado ahí (por ejemplo en la literatura juvenil y de kiosko) pero que tiene la ventaja de que se lee muy rápidamente, casi sin necesidad de hacer descansos, y que se puede llevar encima. El hecho de que en poco más de 150 páginas (pequeñas, además) se nos cuente una historia en que hay un doble ciclo de acontecimientos da una idea de la agilidad de la trama.

El argumento de esta novelita es simple: el protagonista vive recluido en una secta, contando los días que pasan para el fin del mundo. En ese momento, es abducido por los extraterrestres. Estos lo envían al pasado, de donde vuelve a un futuro alternativo en que la humanidad vive desterrada en un crucero espacial. Poco más puedo decir sin destripar la novela. Diré simplemente que a los elementos ya mencionados (sectas milenaristas, alienígenas, naves intergalácticas) se añaden androides y musicales basados en Hamlet.

Los personajes son planos, pero es lo que pide el género. El protagonista es francamente torpe pero hace gala de una cultura que, a decir verdad, no le ha servido de nada. Los extraterrestres son paternales y solo vagamente malvados. La verdadera maldad está en los corruptos que tratan de aprovecharse de la idiotez de los demás aunque, según descubrimos al final, se trata de esa maldad bienintencionada que llena los infiernos.

El estilo es ágil (creo que ya lo dije) con un lenguaje llano salpicado de referencias a la ciencia ficción, la historia y el arte entre lo cultureta y lo kitsch. Su Hamlet musical es una idea deliciosa (aunque sigo prefiriendo el Hamlet en la jungla de Bohannan); también lo son sus referencias a Blade Runner o a los hermanos Marx.

Y poco más puedo decir sin estropear el libro. Léanlo y pasen un buen rato.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Petrucha: Destripador

PETRUCHA, Stefan: Destripador. León, Everest, 2012. 501 págs., 21cm
ISBN:
978-84-441-4825-0
Descriptores:
Literatura juvenil. Novela negra. Steampunk.

Recibí este libro en mi cumpleaños, o quizá en las navidades pasadas, como regalo de mi padre, incansable fatigador de traperías y librerías de lance. Como no soy muy amigo de novelas negras, el libro permaneció durante meses en el salón de mis padres, mientras yo me dedicaba a leer los libros que mi padre había comprado para sí o para el resto de la familia. Finalmente, le llegó el turno. Lo empecé un poco antes de Navidad y a ratos perdidos he ido leyendo capítulos hasta que anoche me di un atracón. Porque Destripador es uno de esos libros que enganchan, pero no en el primer ni en el segundo capítulo.

La trama parece simple, al menos lo que se puede contar sin destriparlo. Comienza con un asesinato en un museo de Nueva York, tras el cual el criminal deja una carta con el estilo inconfundible de Jack el Destripador. A continuación, la acción pasa a un orfanato, donde un jovencito busca detalles sobre su padre, hasta dar una carta con el mismo estilo (creo que al decir esto no destripo el libro: el protagonista no asociará a ambos autores hasta que disponga de la información en el capítulo 56, pero el lector medianamente perspicaz habrá captado la idea al leer el capítulo 1 y el 2 y relacionarlos con el título de la novela). Poco después, el joven es adoptado por un detective jubilado, que lo prepara para incorporarse a una agencia de detectives que tiene un evidente toque steampunk. El primer caso que deberá solucionar es la identidad de su padre, lo que le llevará a enfrentarse contra un asesino en serie. Cuando, después de solucionarse ese caso (hacia el capítulo 77) vemos que quedan cincuenta páginas más, poco a poco nos damos cuenta de que la obra acabará... (a continuación spoiler en rot13:) pba ry ivrwb tveb ra dhr ry ohrab l ry znyb fba yn zvfzn crefban.

La estructura sigue el «viaje del héroe» —o, si se prefiere, la estructura general del cuento de hadas— con el huérfano afectado por la pérdida, la prueba que le lleva a encontrar un ayudante, el objeto mágico (en este caso las maravillas tecnológicas imaginadas por el autor) necesario para posteriores pruebas... Incluso diría yo que está ese segundo ciclo propio de todo cuento de hadas, el del retorno del héroe, si bien un poco desdibujado. Pero, como en toda novela actual que se precie, hay una trama secundaria que se imbrica en los sucesos de la trama principal. En este caso son las relaciones de enemistad-amistad con sus antiguos compañeros de orfanato y su amor por Delia, también una antigua compañera de orfanato. La importancia de estas relaciones sociales entre adolescentes es realmente la que da un aire de novela juvenil a esta obra, a pesar de lo truculento de sus escenas.

Los personajes están bien dibujados a través de sus acciones, pero en general se comportan como «tipos» que no evolucionan, más que como «caracteres». Los más profundos son Carver Young (el protagonista), que se debate, por una parte, entre su deseo de conocer a su padre y su deseo de no parecerse a él, y, por otra, entre su deseo de hacer el bien y su inevitable tendencia a comportarse como un pícaro; el detective jubilado Hawking, un personaje que es a la vez paternal y bestial, paciente e impulsivo, marcado por el fracaso en su carrera profesional y (lo sabremos al final) en su vida familiar; Delia, la heroína, no está tan bien dibujada como ninguno de los, pero aun así posee cierta libertad de acción y decide por sí misma. En cambio, Finn, si bien acaba evolucionando al final, actúa durante casi todo el libro como el tipo del compañero abusón. También Theodore Roosevelt actúa como una caricatura de sí mismo (el autor dice que fue el visionado de Noche en el museo lo que le animó a meterlo en la novela).

Respecto del estilo, está razonablemente bien escrito. La narración es rápida, con capítulos muy breves (85 capítulos en 491 páginas de narración, lo que hace una media de 6 páginas por capítulo, alrededor de 1500 palabras por capítulo). Hay algún término de argot obsoleto que supongo se ha introducido para dar sabor antiguo, y solo he visto una errata execrable: el uso de «sobre todo» [separado] para 'impermeable' (me hizo gracia porque el error ortográfico habitual es el contrario, «sobretodo» [unido] para 'principalmente'). En clubes de escritura suele surgir la pregunta sobre la variedad en verba dicendi es necesaria. Como sucede con tantos autores de juvenil, Petrucha parece partidario de la variación (espetó, gritó, siseó...), aunque podría ser cosa de los traductores.

Que podía haber literatura juvenil de calidad ya lo sabía, pero me ha resultado interesante descubrir que existe una literatura noir para jóvenes que no renuncia a lo truculento. Si les gustan los juegos de espías, las novelas con giro final a lo Clancy o simplemente la novela policial clásica, disfrutarán con esta obra.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Javier Cercas: Soldados de Salamina

CERCAS, Javier: Soldados de Salamina. Barcelona, Tusquets (colección Andanzas), 2002. 216 págs., 21cm
ISBN:
978-84-8310-161-2
ISBN 10:
84-8310-161-0
Descriptores:
Novela histórica. Guerra civil española.

No había leído aún Soldados de Salamina. Ni siquiera había visto la película, a pesar de que me tomé la molestia de grabarla una vez que la programaron en televisión. Conocía, eso sí, el argumento.

La novela es fingidamente autobiográfica. El protagonista, que se llama a sí mismo con el nombre del autor, sería un periodista relegado a la sección de cultura de un diario gerundense (si leemos las solapas, veremos que el auténtico Cercas ejerce una profesión distinta). Durante una entrevista, Sánchez Ferlosio le cuenta una anécdota de su propio padre, Rafael Sánchez-Mazas: su milagrosa salvacion cuando fue fusilado al final de la guerra. La publica años después en el periódico y, de repente, una carta le avisa de que la historieta que todos juzgaban batallita inventada podría ser real.

Tras una laboriosa investigación que se nos relata en la primera parte del libro, se dedica la segunda a reconstruir la vida de Sánchez-Mazas, centrándose, de un lado, en el episodio del fusilamiento y, de otro, en la implicacion del escritor en el ascenso de Falange, y su paso a segundo plano cuando Franco decidió unificar los partidos afines al régimen bajo la figura del Movimiento.

En la tercera parte, gracias de nuevo a una entrevista, el autor sigue la pista de un anónimo soldado republicano que podría ser el salvador de Sánchez-Mazas, y se relata su doloroso camino desde la guerra de España hasta la liberación de París.

El libro se lee de un tirón; pero la credulidad en la anécdota personal se rompe cuando se detectan ciertos truquillos de autor literario obsesionado con la simetría y la estructura perfecta: las dos entrevistas, el leit motif del pasodoble que une las tres partes de la narración. Los personajes están tratados con humanidad, hasta tal punto que nos encariñamos con ese número cuatro de Falange a pesar de que se nos repita, una y otra vez, que fue una de las personas que más conspiraron para incitar a los militares a sublevarse. La estructura tripartita de la narración hace que, sin embargo, al final del libro nos sintamos más cerca del comunista que pudo haberlo fusilado y que quién sabe (ahí está la gracia: no se asegura nunca) si lo salvo.