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martes, 4 de marzo de 2008

Si tu ojo te hace pecar...

Me llama la atención que las personas con las que me relaciono últimamente, gente de izquierdas y aparentemente coherentes con sus ideas, caigan, a la hora de juzgar al rival, en uno de los vicios que yo suelo asociar a la derechona.

Quizá sea por el "desclasamiento" de quien, como yo, siempre ha ido ocultando que era un chaval de Jerónimos (hasta que, una vez, después de quedar mal por educado en el Lidl de Lavapiés, decidí dejar de decir eso de "vivo por Atocha"). Quizá por mi odio hacia todo lo pijo. Quizá porque mi padre, casado con una mujer de posibles, nunca dejó de frecuentar a los herreros, los chamarileros, los traperos y todo un grupo de gente que se movía entre el proletariado y el lumpen. Quizá porque he recibido una educación cristiana, en una época en que eso no significa lo que el PP quiere significar por Cristiano (y tampoco lo que muchos socialistas, a excepción quizás de Bono y algún cura rojo, quieren significar con la misma palabra).

El caso es que siempre me ha parecido que la gente de izquierdas no debería valorar a los demás por el aspecto físico. A fin de cuentas, uno de sus iconos es aquel Machado del torpe aliño indumentario a quien yo me parezco sólo en eso, en el descuido indumentario. Y ahora van mis compañeros y critican el color de la corbata de Rajoy, el frenillo de Rajoy (lo que me molesta especialmente a mi, que soy una persona con más frenillo que Jiménez Losantos), el traje demasiado ancho de Rajoy.

Y es que, como les digo yo a mis alumnos, si se tratara sólo de eso, se contrataba a Miss Universo para el cargo y todo resuelto. Pero no: no se trata de tener buena imagen. Un político tiene que ser un buen gestor. Y es cierto que se está volviendo al clientelismo medieval, en que las relaciones interpersonales lo son todo (¡si incluso los periódicos de negocios poner por las nubes a Facebook!) y suben los valores latinos (o por lo menos, carpetovetónicos) como la pillería, las amistades, el machismo, la fuerza) olvidando la inteligencia, los buenos modos, lo que nos distingue de los salvajes.

De ahí al aspectismo, a apedrear a los obesos, a los altos, a los bajos, a los rubios, a los chavales de ojos claros (si a mí me parecen repulsivos, ¿por qué no odiarlos, ya que todos odian al diferente?), a los que visten distinto, a aquellos que dicen no a la moda, a los que usan gafas, a los cojos, a los mancos, a aquellos que los nazis quisieron exterminar, no hay gran distancia.

Y, lamentablemente, la única solución que se me aparece para este problema es la bíblica: si tu ojo te hace pecar, arráncatelo.

domingo, 7 de noviembre de 2004

Visto en las noticias: Aspectismo.

Pongo las noticias (primero TM3, bajo control del PP, y luego TVE, bajo control del partido rival, el PSOE). Junto con los bombardeos Franceses en Costa de Marfil, que he pensado en comentar aquí, aparecen en TVE la inquietante noticia sobre un "bautismo civil", una extraña ceremonia de iniciación (que debería rechazarse en toda sociedad civil, pues la sociedad civil ha de conceder los derechos y exigir los deberes automáticamente, sin necesidad de iniciación previa), y un reportaje sobre el "aspectismo", o discriminación por razón de imagen física.
Inmediatamente busco en Google, que me remite a un antiguo reportaje (2001) de el Magazine de El Mundo. Pero es más probable que los redactores de TVE hayan tomado la idea a partir de la publicación de un artículo en Cosmopolitan España sobre cómo vemos los hombres a las mujeres (nota para los redactores de Cosmopolitan España: Angelina Jolie me resulta horrenda; no sólo por las curvas espectaculares sobre un cuerpo casi anoréxico, o por sus labios evidentemente siliconados: por toda su figura artificial, tanto que fue elegida para representar a una heroina de videojuego. Las mujeres han de ser reales).
¿Aspectismo? Sí, mucho. El tema de la anorexia ha cobrado un enorme interés en España, hasta tal punto que se llegó a celebrar una sesión sobre ella en el Congreso de los Diputados. Pero no es sólo la delgadez o la obesidad.

Los que somos de alguna manera diferentes estamos habituados a que nos pregunten, por ejemplo, "¿por qué no te operas de la vista?". No sólo porque la cirugía modificaría mi cristalino y haría que pudiera llevar lentes más delgadas; pero mi ojo seguiría siendo miope, con todos los problemas que ello conlleva (tensión ocular, desprendimientos de retina, etc.), sino porque NO QUIERO OPERARME.

¿Acaso le preguntarías a un obeso por qué no se somete a una de esas intervenciones de reducción de estómago que HAN MATADO A VARIAS PERSONAS durante los dos últimos años? ¿Acaso le preguntarías a una de esas personas que llevan calzado ortopédico por tener una pierna más larga que la otra por qué no se la alarga utilizando el doloroso método que usan quienes padecen trastornos de crecimiento? ¿Acaso le preguntarías a un individuo al que le falta un brazo por qué no se coloca una prótesis? ¿O le preguntarías a un sordomudo por qué no se hace un implante para tener ese sentido del que siempre ha carecido?

Esta última pregunta está escrita con toda la intención. En EE.UU. hay asociaciones de sordos tan potentes que cuentan con sus propias universidades (en cambio la ONCE española, una de las asociaciones de minusválidos más fuertes del mundo, cuenta con escuelas propias, pero utiliza las universidades del estado). En algunas de ellas hay personas suficientemente comprometidas como para buscar pareja con el mismo "defecto físico" y fecundarse in vitro para elegir un embrión que TAMBIÉN sea sordo. Es la única manera que tienen de asegurarse que sus hijos no caerán en la trampa de la "sociedad bienpensante".

Puede parecer que estoy utilizando planteamientos propios de la película "Acción Mutante" de Álex de la Iglesia. Pero es que, contra el ataque de los medios &emdash;revistas (del corazón, femeninas, masculinas...), periódicos, televisiones, cine; publicidad gráfica y televisiva...&emdash; no puedo hacer otra cosa sino pasar a una actitud radical y belicosa.

ABRIDGED SPANISH VERSION: the Spanish National TV (TVE) has dedicated some minutes of the news to examine a (not-so-new) trend called "Aspectismo" (lookism in English). Lookism is a strong social trend, and it can integrate subtopics as important as anorexia, discrimination of handicapped-people, and much more. We, the DIFFERENT, are used to hear questions as: "Why don't you have an operation for your short-sightedness?". Well, I could answer talking about the differences between sculpting cristaline and solving miopic eye diseases (macular degeneration, and so on). But the main reason is I DON'T WANT TO HAVE AN OPERATION. Would you feel ok if I asked a wonky or one-handed to have an operation? Would you feel ok if I ask a fat man to have one of such stomach operations that KILLED many people the past 2 years in Spain? Would you ask a deaf person to put an implant into his brain to make him hear? --I know most deaf people don't like to have such operation.
There is a Spanish sci-fi film called "Acción Mutante" that speaks of a world ruled by beautiful people, and a terrorist group of disabled or ugly people fighting against them. Well, that's not science-fiction: the future is here.