- Como otros años, os sugiero que escuchéis el Cuento de Navidad de Dickens locutado por Alberto García. Su voz, en lo que a cuentos infantiles se refiere, es una de mis preferidas.
- Por supuesto que también podéis encontrar en páginas de podcast otros relatos más o menos navideños, pero la verdad es que no me suelo molestar en escuchar ni los clásicos infantiles ("El Cascanueves" de Hoffman, "La cerillera" de Andersen...) ni los otros clásicos de fantasmas navideños: ("Maese Pérez el organista" de Bécquer, "Otra vuelta de Tuerca" de Henry James...).
- Respecto de juegos navideños, a mí me suele valer con descargar un paquete de Midis Navideños e instalarlos en el simulador de transportes Simutrans. Creo que el último año cogí los Midi directamente de los dos primeros resultados de Google, que son los que he enlazado. El proceso es simple: hacéis una copia de la carpeta Music, metéis en la carpeta antigua los Midis y después editáis el archivo Music.tab metiendo dentro el nombre de los archivos originales. Os compartiría mi setup, pero, como no tengo garantías de que los Midi que he metido sean realmente libres, no me atrevo.
- Otros años he sugerido jugar a un viejo juego de plataformas para Ms-Dos o Windows XP, en que manejas a San Nicolás: "Sint Nicolaas". No sé si funcionará en ordenadores actuales.
- En cuanto a manualidades, en mi artículo navideño de 2017 tenéis las instrucciones para hacer un árbol de navidad de papiroflexia.
- Otra opción es decorar la casa con "neules", por ejemplo este ratoncito publicado por @minumus en archaeo.social: (enlace directo).
- Si vais a dejar el ordenador encendido para poner villancicos de fondo, quizá queráis ponerle un fondo navideño. Hace años hice una animación de pantalla en que caen regalitos del cielo y otra en que hay una marionete con forma de elfo bajo la nieve, aunque comprendo que son mucho más bonitos esos fondos que son un vídeo de una chimenea.
- Otros de mis proyectos navideños fueron Haikoumatic, Reloj de Péndulo, Caleidoscopio y Copos de Colores para ProgramaLaPlaza (Navidad 2015) (El que más me gustó, sin embargo, no lo encuentro en esa web).
viernes, 19 de diciembre de 2025
Sugerencias navideñas
lunes, 13 de enero de 2020
52 retos de escritura: Día de Reyes
Este relato corresponde a la propuesta «52 retos de escritura para 2020» del blog de Literup.com. Concretamente, este relato desarrolla la propuesta «2. Escribe un relato que ocurra el día de Reyes».
Pienso en un relato sobre el día de Reyes. No quiero contar el típico cuento de un niño que descubre que el amor es el mejor regalo. Es un tópico manido, y todo lo que hay que decir lo dijo ya Oliver Henry a propósito de Jim y Delia. Por esa misma razón, también he de descartar ese recuerdo de mi infancia, revolviendo todos los armarios en la noche del día cinco sin encontrar nada, y ver la bicicleta en el salón al día siguiente. Quizá debiera hablar sobre ese triste día de Reyes en que mis padres salieron corriendo a su ciudad de provincias, cuarenta y ocho horas después de haber venido de allí, al conocer la muerte de mi abuela, dejándonos a cargo de una prima algo mayor que nosotros. Pero sería demasiado personal. Y tampoco es adecuado decir que a menudo he pasado la tarde del día de Reyes metido en cama, pasando el resfriado.
Entonces, ¿de qué puedo hablar? Quizá del caballito aquel que vi un día de Reyes en que paseaba por el rastro.
Ahí estaba, el caballo de papel maché sobre una tabla, con dos ruedas de hojalata para arrastrarlo por el suelo. Conservaba la pintura marrón del pelaje, las líneas oscuras que resaltaban las crines. Solo una línea blanca, cerca de una de sus orejas, delataba un desconchón arreglado. En sus ojos vi el gesto nostálgico del último dueño al vaciar el trastero de su padre y encontrar aquel juguete que creía perdido tras haber pasado tantas horas de su infancia arrastrándolo por el suelo de su casa. Quizá su padre lo había guardado porque pensó que ya era mayor para arrastrar un caballo, el gorro de papel en la cabeza y la cornetilla en la mano; que ya tenía la edad de su primo Juan cuando se lo cedió, reticente pero obligado por su madre, harta de que lo usara para escenificar la guerra de Troya con los soldaditos de plomo. Juan lo había recibido, a su vez, de su hermano Miguel, que lo heredó del primo Felipe. Felipe fue quien lo recibió, emocionado, una mañana de Reyes. Él había recorrido con su madre muchas jugueterías; le enseñaron coches a pilas, soldados de plomo, indios de plástico, juegos de construcción de madera. Pero él se empeñó en que lo que más le gustaba era el caballito de papel maché, que ya en aquella época se veía anticuado. Los Reyes Magos rodearon el caballo con un juego de construcción y unos soldaditos, pero el niño, fiel a su primer impulso, estuvo todo el día jugando con él, y aunque jugó también con el resto de regalos, siempre fue aquel su favorito, hasta que, con doce años, su madre le dijo que había llegado el momento de desprenderse de los juguetes y hacer hueco a cosas de mayores.
¿Sabéis esa escena de Laberinto en que la protagonista preadolescente (interpretada por una Jennifer Connelly que contaba ya dieciséis años) tiene la casa llena de muñecas y se niega a cedérselas a su hermanito? Algo así debió de sentir Felipe cuando su madre se lo quitó; pero la dignidad le impidió reclamárselo al primo Miguel cuando lo vio arrastrándolo por los largos pasillos de casa de los abuelos. Miguel se cansó pronto del caballito, y no puso objeciones en que Juan se apropiara de él. Incluso le resultó satisfactorio, pues el caballo resultaba un estupendo blanco para el tirachinas que se fabricó con un globo y el cuello de una botella de lejía. ¡Cómo lloraba Juan cuando el caballo recibía los impactos de las bolas de papel! Y eso que eran blandas. Tanto, que solo hicieron un pequeño desconchón en las orejas del caballo. Pero los llantos del niño destrozaban los nervios de sus padres. Así que a los ocho años le convencieron de que era mayor para jugar arrastrando un caballito. De modo que se lo dio a Emilio un día de Reyes. «¿Ves qué alegre está? —le dijo su madre—. Has hecho una buena acción». Juan sonrió un momento, con esa sonrisa triste del niño que sabe que debe sentirse alegre, que debe crecer añadiendo una capa más al pastel de frustraciones que convierten al niño en adulto, y jugó por última vez con él, simulando que lo hacía con Emilio. ¡Qué años tan buenos había pasado haciéndolo correr por el jardín del bulevar, colocando sobre él su muñeco de trapo, dejándolo caer lentamente por una rampa de libros. Pero se hizo mayor, sí, y realmente supo que si no se lo hubiera quitado su padre, hubiera concitado las risas de sus compañeros de colegio. Y, sin embargo, si hubiera sabido que estaba en el trastero, si lo hubiera sabido unos años antes, quizá se lo hubiera dado a Pedro. Ahora su hijo era mayor y vivía con la madre, a cientos de kilómetros, y en realidad, en fin, esas cosas ya no se llevaban. Tenía nostalgia, pero había que vaciar la casa. También Emilio, como su primo, había ido aprendiendo con los años que ser adulto es sustituir lo deseable por lo necesario. Lo llevó con otros trastos a un trapero y se olvidó del asunto.
Toda esta historia me la contaron los ojos del caballo aquel día que lo vi en la ribera de curtidores. Claro es que el caballo estaba tratando de encontrar un hogar, de conseguir un nuevo dueño. Pero entonces vi un crío que arrastraba del brazo a su padre hacia el puesto, y me aparté de su camino
domingo, 7 de enero de 2018
Se acaba la navidad...
Se acaba la navidad y, como todos los años, siento que no he hecho nada de provecho. He avanzado en la lectura del libro de lectura de mis alumnos, pero apenas he subido preguntas al aula virtual (tampoco ellos las han tratado de responder: el que no se consuela, es que no quiere). He logrado superar el artículo más largo de la asignatura de "Indigenismo", pero no he leído ninguno de los demás (me da una pereza inmensa leer en pantalla todo aquello que no sean tonterías). He avanzado un poco más en "Antropología de la Alimentación", pero he llegado a un punto en que el texto es extremadamente incoherente (¡Ay, Julián, esas erratillas...!). Me examino en 20 días; en menos tiempo debería examinar a mis propios alumnos y todo me da una pereza inmensa... Por otro lado han sido unas navidades extrañas, ya que a mi hermana le han ido retrasando un examen de semana en semana desde antes de navidades hasta (esperemos que sea el último cambio) la semana próxima, con el resultado de que se ha quedado sin navidades, y yo sin "compinche" que me obligase a salir de casa o a tratar de quedar con los amigos.
He pasado el tiempo leyendo cómics, comprado "tontás" en internet y tratando de hacer más "tontás" en processing. Lo único útil que he hecho ha sido conseguir hacer una copia a blu-ray de todos los discos de fotos anteriores a 2012 (menos uno que encontré demasiado tarde), pero tampoco es que sea algo extremadamente útil...
Ni escribir ficción, ni hacer esquemas o resúmenes... Así que esta tarde tocará darse el atracón, como tantas veces sucede...
Y vosotros, ¿habéis aprovechado el tiempo estas vacaciones?
jueves, 7 de diciembre de 2017
Sugerencias navideñas...
Al ver el enlace de Google a su pueblo navideño, que ya se ha convertido en un clásico de estas fechas, he decidido publicar aquí unas cuantas sugerencias navideñas. Es una costumbre que mantuve durante varios años, pero que ya había abandonado...
Recetas:
En primer lugar, os mencionaré unas cuantas recetas. Preparar vuestros propios turrones no es tan complicado, aunque mi propia receta de turrón sabe más bien a mazapán. Si usáis almendra ya molida el resultado será una crema de mazapán suave; para que se parezca más al turrón blando hay que picar la almendra en la batidora a alta velocidad para que se desprenda aceite (por supuesto, los puristas usarían miel, que yo por razones dietéticas he evitado). El cuanto al nougat, este año no encontré nueces peladas y lo hice de avellana, con gran éxito. Algún día prepararé mi propia Nocilla®.
Una receta de mazapán más clásica, la de los mazapanes de Soto, es también fácil de preparar. Mi madre me dice que, contra lo que afirma el enlace anterior, el auténtico mazapán de Soto no lleva patata. Sin embargo, el puré aparece como elemento de amalgama en el recetario secreto familiar que algún día publicaré (¡cuando os dignéis a participar en mi proyecto de etnografía sobre los recetarios!). Tened en cuenta que el azúcar y la humedad de estos mazapanes caseros son un caldo de cultivo para toda clase de seres vivos, así que no los preparéis con más de una semana de antelación o se florecerán...
Proyectos de manualidades
Supongo que a estas alturas estaréis hartos de ver en Pinterest miles y miles de proyectos de decoración navideña. Os dejo con algo muy facilito, un árbol de navidad en papiroflexia que me enseñaron a hacer en las actividades de navidad de un instituto, hace unos años
Para el ordenador
Otros años he publicado enlaces a juegos navideños que quizá ya no funcionen (la principal diferencia de los PC entre la década de los 90 y las dos décadas del siglo presente es que ya no le preocupa a nadie la retrocompatiblidad). Así que os enlazo a dos proyectos míos un poco tontos, pero que quizá os hagan gracia:
- Elfo saltarín:
- Es una marioneta con forma de ayudante de Papá Noel que responde (más o menos) a los clics sobre la pantalla.
- Tormenta de regalos:
- Es una animación de regalos cayendo sobre la pantalla, arrastrados por el viento. Se puede utilizar como "salvapantallas" mediante cualquier herramienta de salvapantallas web (por ejemplo, Web page screensaver en github).
martes, 20 de diciembre de 2011
Tormenta de Regalos
Estoy seguro de que si usáis explorer 9 con el sistema operativo adecuado podéis convertirlo en un escritorio animado.
Si os interesa este tipo de cosas, quizá os guste Elfo Saltarín.
- Enlace directo: Tormenta de Regalos
- Enlace a la página principal de aplicaciones: Tormenta de regalos y Elfo Saltarín
domingo, 13 de noviembre de 2011
Una aplicación navideña tonta: Elfo Saltarín

En los últimos tiempos he descubierto Scirra Construct, una utilidad de creación de juegos que incluye plugins de física. Mi intención inicial fue utilizar la física para hacer un pinball o algo parecido al "Incredible Machine", pero después de ver su tutorial sobre cómo hacer muñecos articulados decidí crear uno. Y, puesto que un momento bueno para que la gente se descargue mi creación serán las navidades, he decidido darle un tema navideño.
Podéis ver el "juguete" aquí, y espero que pronto esté disponible también en la tienda de Chrome.
De momento, su funcionamiento es muy básico:
- Un clic en la cabeza hace que el muñeco mueva la cabeza.
- Un clic en un brazo hace que al muñeco le salga una "cuerda" (de la que sólo se ve su extremo superior). Arrastrando el extremo superior de la "cuerda" podemos mover el brazo.
- Un clic en la cuerda de la cabeza hace que la cuerda se rompa y el muñeco se caiga al suelo.
martes, 8 de febrero de 2011
Sin embargo, hasta 2009 no había vuelto a intentar actualizar los datos (el dato de la diéresis al menos, aunque sí me había tenido que reinscribir en el censo como consecuencia de un cambio de domicilio). En 2009, como veréis en un artículo anterior de mi srie sobre la diéresis, traté de actualizar mis datos, pero no pedí hora para el padrón; sólo para el censo electoral, y resultó que el censo electoral sólo se cambiaba con los datos del padrón, aunque éstos estuvieran mal (bureaucracy rules!!).
Estas navidades lo intenté de nuevo. Como no me apetecía pedir hora, se me ocurrió enviar la solicitud por escrito, ya que mi ayuntamiento permite hacerlo si no hay cambio de domicilio de por medio. Y eso ha sido una ventaja, puesto que, aunque me ha llegado la respuesta con cierto retraso, lo ha hecho por escrito.
Este es el contenido del documento que he recibido, con registro de salida 2011/4491 de 17/01/2011:
En contestación a su solicitud de fecha 10.12.2010 recibida de la Oficina de Atención al Ciudadano de Carabanchel y con entrada en esta Dirección General de Estadística el 11.01.2011, se le informa que en el actual modelo de datos que figura en el Padrón Municipal de Habitantes del que están excluidos los acentos, apóstrofes, diéresis y otros signos ortográficos es consecuencia de la normativa dictada al respecto por la Administración General del Estado (Instituto Nacional de Estadística y Dirección General de Cooperación Local), a quien le corresponde aprobar a propuesta del Consejo de Empadronamiento las normas a los Ayuntamientos sobre la formación, actualización, revisión y custodia del Padrón Municipal.
La jefa del departamento de datos censales,
M*** F*** L*** de L***
Edit 1/3/2011: Descubro que, por error, esta entrada se publicó en el blog Random Signature en lugar de aparecer aquí. Lo traslado manteniendo fecha y hora (Original: 8/2/11 20:51).
sábado, 18 de diciembre de 2010
Preparando las navidades... más recortables.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Ideas de navidad: Para entretener a los niños...
Otra idea recortable la mencionamos en el artículo de ayer sobre tipos de letra navideños: recortar siluetas navideñas para pegarlas en las ventanas. Realmente creo que es ya demasiado tarde para explotar esa idea, pero si os interesa podéis instalaros la tipografía SL Christmas Silhouettes, usar un tamaño de letra muy grande (72 o superior) para hacer las figuras y recortarlas y pegarlas (¡o incluso colgarlas del árbol!). Si sois hábiles, podríais recortar la forma en un CD estropeado (¿quién no tiene una plétora de ellos en su casa?) para obtener un bonito adorno navideño. Pero esa es ya una tarea para los padres, y estábamos buscando ideas para los niños.
Otro sitio donde encontrar recortables es Cubeecraft, un sitio dedicado a la construcción de muñecos recortables, con el pequeño inconveniente de que los muñecos son muy cuadradotes. También son muy cuadradotes los camiones de Big taco Trucks.
Si os gusta la ciencia ficción, hay modelos de Starwars en la página de Shunichi Makino, aunque me parecen bastante complicados.
Hasta aquí, las páginas que he encontrado por casualidad. Buscando en google aparecen colecciones de páginas de recortables, como el artículo 100 exceptional free paper models and toys en Creative Closeup, o el sitio Nice Paper Toys, donde he encontrado un vínculo a esta simpática colección de recortables navideños.
Feliz navidad recortadora!!
martes, 22 de diciembre de 2009
Tipografías navideñas...
Y... ¿a que no sabéis qué he encontrado? Que una de las categorías es Navidad.
De todos los ejemplos, la que más me ha gustado como letra de rotulación es Knightthings Christmas (también aquí), que, lamentablemente, carece de acentos: la política de su autor es hacer una versión gratuita sin acentos y otra de pago con acentos.
Afortunadamente, Dafont permite limitar la búsqueda para que sólo aparezcan tipografías con acentos, pero hay muy pocas entre las navideñas. Quizá os guste Kringle. Ginga (o angelic war, muy parecida) y Ithornët, dos tipos de letra que no están clasificados como "navideño" y que he encontrado buscando entre las adiciones recientes, son otra buena opción.
En cuanto a conjuntos de símbolos, me ha alegrado ver que alguien se ha dejado de papás noeles y ha hecho una tipografía con los elementos del belén (el portal, los reyes...: se trata de SL Christmas Silhouettes, que recuerda a esas siluetas de cartulina que se colocaban en las ventanas del colegio por Navidad.
Si lo que quiere son sólo topos decorativos, merece la pena Deutscher Schmuck, a pesar de que incluya algún Papá Noel, o cualquiera de los numerosos conjuntos de copos de nieve.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Ideas para navidad: envío de felicitaciones personalizadas
Como toda idea geniale, esta no se me ha ocurrido solo a mi, y de hecho *creo* que durante cierto tiempo era posible realizarla con Correos.es. Actualmente no veo el servicio allí, pero sí en snapfish.es, una empresa de impresión fotográfica barata (al menos, si usamos las habituales promociones), bastante fiable y relativamente rápida, aunque no tanto como para salvarme de felicitar las navidades con retraso: una advertencia me anuncia que mi postal se imprimirá, como pronto, el 4 de enero.
Es una lástima que en otros sitios de revelado que imprimen postales no ofrezcan el envío. Los 12 euros que cuesta el paquete de 10 postales en Foto.com hacen que el precio por postal sea más barato que en snapfish, pero, claro, no se puede pedir una postal suelta, ni enviarla directamente al destinatario final... Respecto a fotoprix, el revelador nº 1 en España, imprime postales, pero, al menos en la porción de la web que se puede ver sin registrarse, no dice que se pueda imprimir nada...
martes, 15 de diciembre de 2009
Un cuento de navidad: negocios navideños
La estrella de la tienda era un saco negro de plástico que se vendía con la etiqueta "Basura cultural" ("Cultural Crap", para los compradores extranjeros). La descripción indicaba que contenía cuatro kilos de libros, entre los cuales quizá se encontrasen obras de Marx, Nietzsche, Ortega o Popper acompañadas de otras de Cervantes, Shakespeare, Molière o Stephen King, y la consabida reproducción de Goya o de Andy Warhol. Se pensó en añadir algo de Mozart, Beethoven o Satcho, pero se descartó la idea para facilitar el reciclaje.
El producto se vendió como rosquillas, especialmente cuando alguien dejó en los comentarios una nota sobre su poder calorífico. "Durante años, no necesitará otra cosa para encender la chimenea". Y, de pronto, ocurrió lo inesperado.
En lugar de dejar la bolsa en un lugar privilegiado en la vitrina del salón o valorizar su contenido en las purificadoras llamas, algún cafre iletrado tomó uno de los libros y comenzó a leerlo. No sabemos muy bien quién fue: sólo que alguien lo vio y decidió seguir su ejemplo. Antes de llegar la Semana Santa siguiente, la bolsa, con su contenido aleatorio, se había convertido en un best-seller.
El mercado editorial reaccionó tarde, pero de manera contundente. Cuando, antes de las fiestas, inundaron las librerías los habituales refritos literarios, estos estaban producidos sin orden ni concierto, de manera que en una página aparecía la biografía de un cantante de rock, y en la siguiente Raskolnikof era interrogado.
Pero Samuel también ha preparado la campaña navideña. Compró en el rastro una caja de viejos cuadernos de contabilidad, y tiene la intención de venderlos bajo el eslogan "Escriba su propia novela".
[Edición de estilo el 16/12/2009]
domingo, 13 de diciembre de 2009
Especiales de Navidad: La navidad, por Luch@ sin deskanso
Ya llega la fecha
Es la hora de gastar
Todo el mundo volcado
Comprando la navidad
Se trata de la canción La Navidad del grupo punk Lucha sin descanso. La letra completa podéis leerla en el enlace a la canción.
miércoles, 7 de enero de 2009
El cuento del miércoles: Compras
La dependienta estuvo tentada de decirle que los artículos de la estantería azul no se vendían, que eran los que don Carlos reservaba para su colección personal. La verdad es que nunca había quedado claro por qué esos estaban reservados, mientras que otros idénticos permanecían cubriéndose de polvo en el almacén, a la espera de comprador. Así que tomó aquel juego de madera, lo envolvió cuidadosamente con un papel dorado, y le pegó una cinta.
—Gracias por su compra, y feliz Navidad.
A la semana volvió. Dijo algo de que el juego estaba incompleto. Faltaban el viento norte y el crisantemo. La dependienta no puso demasiadas trabas para cambiar la caja. Sólo necesitaba abrirla, para ver que realmente faltaban las piezas. Realmente le daba lo mismo; el juego volvería al proveedor y el canje no supondría ningún problema para la tienda. Pero había que hacerlo para desinventivar futuras reclamaciones.
Cuando tocó la tapa, algo en los ojos velados por las gruesas gafas de concha le hizo desistir de su idea. Dejó la caja apartada y se metió al almacén a buscar una nueva. Le pasó un plumero para quitarle el polvo y, ya en el mostrador, la abrió ante el cliente. El mahjong estaba completo.
Mientras el cliente se iba, con una sonrisa de satisfacción hacia su casa, ella colocó la caja en la estantería azul, y junto a la estantería un cartel que indicaba, claramente, que aquellos juegos no se vendían.
jueves, 18 de diciembre de 2008
Navidad....!
En cualquier caso, os pensaba recomendar encarecidamente a Allison Crowe, que canta como los ángeles, y que encabeza la lista de reproducción.
Otros años, además, suelo recomendar calendarios de adviento, salvapantallas, detalles para el árbol y otras tonterías de esas que tanto nos gustan por estas fechas. No he tenido tiempo para buscarlas, así que por el momento no puedo guiaros a ninguna parte. Podéis, eso sí, buscar en mis entradas de otros años, y cruzar los dedos para que los enlaces no se hayan roto. De momento, veo estas dos:
- Un juego para celebrar el nuevo año (2004)
- Nice christmas card on DeviantArt / Bonita tarjeta de navidad en DeviantArt (2004)
El último es un enlace a una tarjeta navideña "anticompras" para estas navidades. Si queréis algo más heavy, tenéis la campaña En esta navidad, regala s... oral.
Si, en cambio, queréis algo más dulce, estoy seguro de que tanto devianart como sitios de fotografía (flickr, picassa) están llenos de paisajes y motivos navideños, si buscáis con las palabras adecuadas.
lunes, 18 de diciembre de 2006
Invierno
Mi siguiente recuerdo me devuelve a la capital, ya cumplidos los once. Encerrados en la antigua capilla —en aquel tiempo ya sala de vídeo— del colegio, veíamos caer los copos de aguanieve (allí aprendí la palabra), suspirando por que cuajasen en el suelo. Pocas veces lo hacían. Pero, allá por mis trece años, una gran nevada convirtió las calles, y especialmente las resbaladizas losas del Paseo del Prado, en un granizado de barro: una gran pista de nieve sucia. Llegamos empapados al colegio, y empapados volvimos de allí. Mi padre nos prometió que, si en otra ocasión caía una nevada igual, nos quedaríamos en casa. Supongo que olvidó esa promesa, pero, como creo haber comentado alguna vez en esta bitácora, nosotros la recordamos fielmente. Sólo que no nevó.
El invierno de Madrid es, a pesar del refrán, benévolo. Cuento en los inviernos de mi infancia más días de sol que de lluvia o nubes, y a ese sol agradezco el haber hecho de mí un niño gordezuelo, lector y escritor, pues sentado al sol y escribiendo pasaba todos los recreos que seguían a la hora del comedor escolar. Luego adelgazaría, dejaría de escribir y por último de leer, pero esa ya es otra historia.
A pesar de todo, he sido siempre muy friolero, por eso mi obsesión con la nieve.
Por ejemplo, a mis dieciocho, yendo de Atocha a Plaza de Castilla para coger el autobús a Cantoblanco, pues el tren se detenía al llegar a los helados cambios de Chamartín. Los compañeros jugando en la nieve —yo no me atreví, y ahora lo lamento—. Al llegar cierta hora, los escasos asistentes nos enfrentamos con la pereza de atravesar el manto helado en autobús. Maria Luisa Cerrón, nuestra profesora de Literatura Medieval, se ofreció gentilmente a llevarnos. No sé por qué, pero me sentí especial, de alguna manera.
O por ejemplo, en ese período vago que se extiende entre los veinticinco y los treinta, saliendo a la calle el fin de semana de la Constitución para comprar un regalo para mi madre. Cogiendo el metro entre estaciones próximas, para evitar esa nieve que se colaba en el plumas, a pesar de la cerrada capucha.
O en esas navidades de hace tres años, o aquellas de hará unos cinco, con grandes nevadas y coches atascados en los alrededores de Madrid. Nevadas que te hacían sentir especial cuando pisabas nieve virgen en la Casita del Príncipe de Aranjuez o en el Retiro.
Pero también juegan un papel importante en mi vida las nieves fuera de Madrid, a pesar de que no esquío: como en ese viaje a Cerezo y La Pinilla que hice con los compañeros de laboratorio de mi hermano. Hay viajes para ver nieve, y hay nieves de viaje. Nieves de los Cameros, que bloqueaban el coche en diciembre, estropeando los planes de una boda; o que caían, a finales de Abril, sobre las brasas de la barbacoa.
Nieves del puerto de Piqueras, que duran hasta Mayo y fecundan la tierra. ¡Nieve! Flotando en el viento, caprichosa y frágil como una polilla, dura y cruel como el acero. ¡Nieve! ¡Nieve de los tópicos navideños, de las latitudes civilizadas! ¡Nieve! ¡Nieve que estrujar entre los dedos, que lanzar, que pisar; nieve donde revolcarse! ¡Nieve que caiga sobre los peatones al otro lado del cristal, que convierta los coches en objetos decorativos! ¡Nieve que haga de los árboles candelabros fantásticos; que encienda la falda de los montes; que difumine la realidad cotidiana!
¿No estáis vosotros también deseando que nieve?
sábado, 24 de diciembre de 2005
Feliz navidad a todos.
| Esta noche es nochebuena y mañana navidad Saca la bota, María Que me voy a emborrachar. |
Maestro de nada les desea feliz navidad y próspero año nuevo.
miércoles, 23 de febrero de 2005
Nieve en Madrid
Para Nightology y Jorge, a quienes he asegurado que odio la nieve.
Últimamente, es poco habitual que nieve en Madrid. Y es extraño, no sólo por el refrán "nueve meses de invierno y tres de infierno" que se habría de aplicar al clima más o menos continental de la capital de España (pero que probablemente se ha falsado a causa de nuestra "boina" protectora de gases de invernadero), sino también porque, en mis recuerdos infantiles, Madrid es un lugar donde nieva.
Puede que me equivoque, claro. Sobre todo teniendo en cuenta que mi principal recuerdo de la nieve en Madrid soy yo, a la edad de cinco años, hundido hasta la cintura en la nieve que cubría el alcorque de un árbol del Retiro. Y también considerando que, de los seis a los diez años, etapa en que construí mi mito de la infancia, viví en Logroño, donde nieva más que en Madrid. Lo curioso de todo esto fue que, a mi llegada a Logroño, me pareció que allí no nevaba casi nunca. Tendría que proveerme alguna vez de estadísticas y anuarios para resolver ese enigma.
Hoy ha estado nevando toda la noche, y cuando me levanté la nieve cubría todas la calles. Quizá debería haber hecho una foto, y la verdad es que lo pensé dos veces... primero recién levantado, al escuchar la noticia por la radio, y luego tras salir de casa, como sucede siempre. Mis alumnos, que ya el lunes interrumpieron, al ver una breve nevada, el minicurso sobre prevención de drogodependencias que se les estaba impartiendo durante las horas de tutoría, se han amotinado hoy porque querían ver la nieve. Lo peor ha sido en la hora que tengo con mis tutorandos:
—Profe, déjanos salir a ver la nieve.
—¡Pero si acabáis de llegar del recreo! Ya habéis tenido suficiente nieve.
—Es que aquí no nieva nunca. Para una oportunidad que tenemos... La última nevada que recuerdo cayó cuando yo tenía cinco años [es decir, hace nueve... 1994].
—¡Pero si nevó en navidades! —aventuro, y es cierto, aunque en Madrid no nevó tan espectacularmente; pero otra alumna mía pasó ocho horas atrapada en el coche de sus padres a causa de una nevada en Burgos— Y hace un par de años, nevó en navidades tanto como ahora.
Pero me consta que la chiquilla con la que estoy hablando tiene familia en Sevilla, así que imagino que pasaría en Sevilla aquel añonuevo en que yo jugué con la nieve en el Palacio del Príncipe de Aranjuez mientras centenares de conductores quedaban atascados en la carretera de Valencia (porque creo que era aquella, y no la de Burgos). Y es posible que, siendo así, tampoco haya vivido en Madrid nevadas fuertes durante el puente de la constitución de hace unos años ¿2000? ¿1999? nos pilló a mi hermana y a mi cuando buscábamos un regalo de cumpleaños para mi madre. Salí a la calle con el plumas, y lo agradecí.
De las otras dos nevadas que recuerdo, estas con fechas más o menos aproximadas, la más reciente tuvo lugar en diciembre de 1991 o enero de 1992 (yo acudía a mis clases de primero en la facultad; los cambios de agujas estaban helados en Chamartín; a pesar de todo logré llegar, quizá mediante un autobús aunque no estoy seguro de ello; sólo recuerdo jugar con la nieve en Cantoblanco y a mi profesora de literatura llevándonos de vuelta en el coche a los cuatro gatos que habíamos acudido). La más antigua cayó en el invierno del curso 1985-86 o en el del curso 1986-87. Yo iba a séptimo o a octavo. Nos fuimos empapando en el recreo, en el patio tras la hora del comedor, al volver a casa. Llegamos hechos una sopa, y mi padre nos prometió que si volvía a nevar de la misma manera, nos quedaríamos en casa en vez de ir al colegio.
Estuve esperando años y años otra nevada como aquella.
sábado, 18 de diciembre de 2004
La Navidad llegó, repentinamente
Este año tendré unas vacaciones un poco extrañas, especialmente si se considera la posibilidad de que viaje al otro lado del charco (nos conozco, y sé que nos echaremos atrás). Lo más extraño de esas vacaciones será que comenzarán muy pegadas a Nochebuena, y que terminarán TRES DÍAS después de Reyes. Curioso, ¿no?
La verdad es que, este curso, no puedo quejarme en cuanto a fiestas. Desde que quitaron la semana blanca, nos dan todos los puentes. Y para mayo ya nos han anunciado una extraña semana, porque una fiesta local de Getafe coincide con las fiestas de la Comunidad...
Mi porfesión me permite disfrutar de muchos días de asueto en fechas señaladas. Para los que, en cambio, trabajéis esos días (algunos voluntariamente), mi gratitud y mis mejores deseos.
sábado, 11 de diciembre de 2004
La navidad me estresa
En primer lugar, las compras. La temporada entre noviembre y enero es para mí la época de compra de regalos: debo buscar regalos para mi padre, mi hermana y mi madre, cuyos cumpleaños se celebran entre el 1 de noviembre y el 15 de diciembre, y además los regalos de navidad. En algunos casos, no supone un gran esfuerzo, pero en otros (mi padre) pensar en dos regalos distintos es muy difícil. Además, en esta época Madrid se llena de gente (¡y encima el ayuntamiento lo promociona!). Y no Madrid, así, en general, sino la zona de tiendas que tengo más cerca: Sol (en mi barrio hay dos panaderías, una pastelería, un par de papelerías, una boutique-con-cita-previa, y ¡gracias, Dios mío! una copistería) .
Ir a comprar algo a Sol en navidades es una locura, así que queda ir a la zona de Serrano, también llena de gente, pero, al menos, transitable. Una buena opción es ir a Nuevos Ministerios o Cuatro Caminos. Eso sí, hay que contar que los transportes públicos de vuelta estarán llenos de gente que intenta ir a Sol.
Por si las compras no supusieran suficiente estrés, mi madre se empeña en que vaya al médico a ver qué pasó de un problema que tuve en el ojo (una luz apareció durante quince días en mi ojo izquierdo; ese es el problema personal del que hablaba aquí). Se trata del típico caso que, comentado entre cuarentones en la sala de profesores, supone un diagnóstico inmediato: desprendimiento de retina. Pero, como no soy dado a comentar mis problemas de salud en la sala de profesores —es curioso: cuando me puse el "holter" (grabadora cardiaca) , sólo me preguntaron por ello mis alumnos, y les dí una respuesta tranquilizadora—, yo me limité a pedir cita (quince días, más la semana santa, es decir, veintiún días) a mi oculista y mirar (usando sólo el ojo sano) la página web de la asociación americana contra la ceguera, en la que comprobé que no tenía un síntoma de degeneración macular ni de nada parecido.
Mi oculista me examinó y sólo vio un "nebus", un lunar, y me pidió que me hiciera una fotografía con contraste. También me preguntó si me habían salido lunares nuevos (¿quién leches se acuerda de todos los lunares de su cuerpo?), lo que me hizo preocupar: ¿quizá tenía un cáncer de piel?
Después de hacerme la fotografía con contraste (lo que fue divertido: dí las clases de aquel día con la cara de color verde), me confirmaron que tenía sólo un nebus, y me dijeron que quizá debería hacerme una prueba de campo visual (que todavía no me he hecho). El caso es que tengo un primo oculista, y mi madre se empeñó en que él me diera una segunda opinión. Después de unas fotografías sin contraste pero en color y una ecografía del globo ocular (esto último no se lo recomiendo a nadie: es como ponerse un pedazo de hielo sobre el párpado), me dijo que tenía una hemorragia interna, no un nebus, y que seguramente se habría reabsorbido ya. Pero que me convendría hacerme una resonancia y otra fotografía con un contraste distinto.
Después de haber perdido ya un día de trabajo para una prueba, no me apetecía perder más días para otra versión de la misma prueba, y mucho menos hacerme una resonancia, con todo el coste que ello implica (no para mí, pero sí para la compañía). Así que lo dejé pasar... y, como no me hice esas pruebas en verano, mi madre se empeña en que me las haga ahora que vuelvo a tener vacaciones.
La tercera fuente de estrés es la planificación de un viaje en navidades. Un familiar (pero no el oculista) me llamó hace un mes proponiéndome ir de viaje a alguna parte del mundo en navidades. Yo le dije que sí (entonces mi madre todavía no había mencionado lo del oculista). Vi a mi familiar en la quedada en Zaragoza de la semana pasada, y le comenté lo del oculista. No pareció preocuparle mucho (debe de ser de esos que piensan que el médico te da hora para cuando te conviene a tí, no para cuando puede). Me vuelve a llamar ayer preguntándome por la posibilidad de hacer un viaje organizado (eso supone que no podré quedar con nadie) a México (se sale de mi presupuesto sólo por 20 euros), y luego me pregunta a qué hora comienzo a trabajar tras las vacaciones. Rayos. "A las ocho y media", le contesto, "en Getafe" (es decir, no en la terminal internacional de Barajas). Él dice: "Bueno, pues... si cogemos uno que vuelva a las seis y media, vale ¿no?" Yo le menciono la existencia del jet-lag. "Vas a trabajar de empalmada, y ya está". Sí, pero (dejando aparte el hecho de que en un trabajo intelectual hay que pensar), los niños volverán con ganas de comentarle sus vacaciones a sus amiguitos, y eso supondrá mucho jaleo. "Mejor, así no te duermes". Olvidé mencionarle una cuarta objeción: a menudo, los vuelos en época festiva tienen over-booking, o sufren huelgas, o hay demoras. Yo no me puedo permitir volver un día más tarde (no es una razón justificable para no ir a trabajar, y yo sólo puedo faltar alegando una razón justificable o pidiendo un día de asuntos propios —que no se concede a la ligera— con muuuuucha antelación). Señor mío, yo soy un hombre ligado a un horario: a las ocho y media de la mañana del lunes, en tercero be, hay clase de lengua.
Pero contadme: a vosotros, ¿qué es lo que os estresa de estas navidades?



