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sábado, 17 de enero de 2026

Redes sociales

A Facebook llegué porque muchos de mis amigos habían ido dejando los blogs o MSN Spaces y mudándose allí. Fui feliz una temporada: allí me reencontré con O (que había dejado ICQ) y hallé una comunidad para compartir apuntes e inquietudes con otros alumnos de la Uned (hoy esa comunidad se ha mudado a Telegram). Quisiera dejar Meta, pero numerosas entidades se obstinan en informar de las cosas solo a través de Facebook e Instagram, y a mis amigos no hay quien se los lleve de Whatsapp, así que mi cuenta de Facebook sigue existiendo, durmiente, para volver de vez en cuando. 

¿Por qué llegué a Twitter?  A Twitter llegué para ejercer el derecho a la pataleta en una época en que los servicios técnicos ya se estaban enmarronando y la administración comenzaba a ignorar los cauces habituales de comunicación (noticias en webs oficiales, respuesta a instancias, etcétera). Esperaba el sitio casposo y vociferante al que iban los periodistas a pescar cotilleos con que llenar esas columnas de "lo que pasa en Twitter" con que, como antropólogos de sillón leyendo cómodamente las notas de sus informantes, nos daban la lata en el periódico. Pero me quedé porque el primer día encontré por un lado un grupo de escritores muy animados que me invitaron a unirme a una convocatoria, y por otro, varias cuentas que proponían retos literarios. Hubo un momento, no tan lejano (2017 o 2018 quizás), en que fui feliz en Twitter.

Hui a Mastodon sin saber que estaba huyendo. Seguía a un profe de historia que escribía una columna semanal en Twitter, y cuando huyó a Paquita (nodo hoy desaparecido), me quedé con la referencia. Poco a poco, más y más gente de Twitter se iba yendo hacia el Fediverso. Así que emigré a Paquita, pero solo con la idea de echar un vistazo.

Encontré una comunidad muy acogedora. Y aunque echaba de menos los juegos literarios de Twitter (seguro que en Mastodon hay una comunidad de juegos literarios, aunque no la he encontrado, a pesar de seguir a varios escritores), comenzó a gustarme estar en un lugar donde veía lo que yo quería ver, en vez de que un algoritmo me obligara a perderme las actualizaciones de gente a la que seguía.

La deriva de X hizo que en diciembre de 2023 descargase mis datos y borrase muchos de mis tuits. Dos años después, acabaría borrando todo y cerrando mis cuentas. Porque llegué a tener tres cuentas en Twitter: una pensada para ser más reflexiva y menos personal, otra pensada para ser personal (aunque por pereza al final no la usaba y ponía lo personal en la primera) y otra para publicar una serie de ficción. ¡Cuánto tiempo había dedicado a recopilar "stories" con lo mejor de cada mes!  Ahora, los tuits duermen juntos y revueltos en mi disco duro.

Mastodon ha sido un lugar bastante seguro, desde que me incorporé (alrededor de 2023). Llegué poco antes que una bandada de aficionados al K-Pop —los "patitos"— protagonizaran una migración en masa que los llevó primero a Mastodon y luego —creo— a Bluesky. Venían huyendo de amenazas sufridas en X (antes Twitter). Después de ellos, he visto llegar muchos grupos en busca de una paz que no encuentran allí. 

En los recientes días ha habido una turbulencia en el Fediverso en español centrada en la disputa entre varios nodos de Mastodon. Esa turbulencia ha llevado a bloqueos mutuos entre servidores. Puede parecer una medida extrema, y al principio me lo pareció. Pero hay que tener en cuenta que casi todos los usuarios de Mastodon han llegado huyendo del clima agresivo que vivieron en X. No es que tengan la piel fina: tienen heridas. Y si tienes heridas, es normal que no aguantes una avispa en el culo. He tardado en comprenderlo, y pido perdón a quienes yo mismo pudiera haber herido con mis comentarios (gracias a la magia de las feed RSS, esta entrada de blog se republicará en Mastodon). Estamos aquí para querernos. Estamos aquí para cuidarnos.

martes, 26 de mayo de 2020

Hoy es martes pero esto no es un cuento: Pido disculpas

Todos sabíamos que en algún momento iba a llegar el día en que alguien nos pidiese responsabilidades por cómo hemos actuado ante casos de fuerza mayor. Había que elegir entre dos males. Parece que no elegí el adecuado. Por ello, he enviado un mensaje a mis alumnos pidiendo disculpas. Este es el contenido de dicho mensaje, con alguna corrección de estilo posterior. Si desea conocer el mensaje original, puede pedírmelo en la dirección de correo electrónico que está disimulada al final del mensaje pero aparece claramente al final del mismo.

Estimados alumnos:

Desde el principio he sido consciente de que recibir vuestros mensajes en mi dirección de correo personal era lesivo contra vuestra intimidad, justo del mismo modo en que lo era contra la mía. Pero si he usado el correo personal ha sido por las siguientes razones:

1) En primer lugar, porque el correo de educamadrid no funcionaba. Varios de vosotros lo habéis comprobado: mensajes que se pierden, que rebotan sin avisar al remitente ni al destinatrario, etcétera.

2) En segundo lugar, porque, como muchos de vosotros no tenéis ordenador en casa, solo móviles, e incluso compartís vuestro terminal con otros miembros de la familia, la manera de optimizar recursos en vuestras casas era permitiros hacer las tareas en el cuaderno y mandar las fotos por correo.

¿Por qué por correo y no a la nube de educamadrid o al servidor de moodle? Porque carecíais de usuario de educamadrid, ya que para activar vuestro usuario se tendría que haber autorizado en un formulario impreso ANTES de que se cerrase el centro (algún técnico me habló de la posibilidad de pediros fotos de ese formulario, pero si cualquiera puede falsificar la foto de un famoso, está claro que falsificar la foto de una firma no debe de ser mucho más difícil).

Y bien, ¿qué problema hay con las fotos? El correo electrónico es compatible con un estándar de 1982, y por ello no está pensado para enviar imágenes. Estas son empaquetadas en un formato especial en el que abultan un 50% más en el servidor. Una foto "pequeña" de 4 megas hecha con un Samsung abulta 6 megas en mi ordenador.

Y educamadrid no solo tiene una cuota de espacio muy baja, sino que además para los profesores es imposible conocer cuánto espacio de cuota nos queda en el servidor.

3) La tercera razón de que emplease mi cuenta personal de gmail era la necesidad de mantener archivados todos vuestros mensajes, puesto que constituyen material evaluable. Desde el correo web de educamadrid no se puede solicitar la descarga de un archivo de los mensajes; se puede hacer en algunos clientes de correo electrónico, si se acierta con el adecuado. En cambio, en gmail se puede pedir una copia de todo el buzón cada dos meses.

4) Además, hasta que el 16 de abril, un mes después del cierre del centro, la consejería de educación me otorgó una licencia de office, los recordatorios de webex usaban mi cuenta PERSONAL de office, puesto que webex se integra con el calendario de outlook, pero no con el calendario DAVx usado por educamadrid.

5) Lo mismo sucedía grosso modo con los mailings. Hasta que tuve la cuenta corporativa de office (recordad: un mes después) tuve que programar una macro de mailing para poder enviar los mensajes con vuestras notas desde excel con el correo de educamadrid (word los envía usando outlook, es decir, una cuenta de hotmail/outook/microsoft). Mi primer mensaje sin usar esa complicada macro fue un auténtico fracaso, porque aunque estaba usando word con mi cuenta de educamadrid, outlook os envió el mensaje desde mi cuenta personal, exponiendo otra de mis direcciones de correo. Muchos compañeros emplearon hojas de cálculo de google. Yo no las usé para no darle a google vuestras notas. Claro que al usar una cuenta corporativa de Microsoft y guardar vuestras notas en la nube estoy dándole vuestros datos a Microsoft. LOS TÉRMINOS DE LICENCIA DE MICROSOFT DICEN CLARAMENTE QUE MICROSOFT SE RESERVA EL DERECHO DE HACER USO DE CUALQUIER DATO EN SUS SERVIDORES, Y NO APARECE NINGUNA EXCLUSIÓN EXPLÍCITA PARA CUENTAS CORPORATIVAS.

6) Por todo ello, consideré que, en lugar de usar una cuenta de correo de educamadrid que fallaba más que una escopeta de feria, era más razonable

7) Durante todo este tiempo, he tenido cuidado de usar copia oculta (CCO:/BCC:) para enviar cualquier correo que fuera dirigido a más de una persona. Podría haber creado un grupo de correo. Es más, podría hasta haberos dado una cuenta de correo en mi propio servidor, donde tengo un Moodle más fácil de utilizar (al menos para los profesores) que el de educamadrid. Pero no lo hice, porque sabía que ello era lesivo para vuestra intimidad. De hecho, tengo mi servidor cerrado hasta que tenga dinero para contratar un gestor de datos.

8) En conversación con un técnico de informática de la Comunidad de Madrid les expuse los problemas 1, 2 y 3. Básicamente, se lavaron las manos. Hoy nos han llegado instrucciones de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid prohibiéndonos el uso de direcciones personales de correo electrónico.

Por tanto, a partir de ahora dejaré de enviar y recibir mensajes en ⋔∅∁·liαmg☺ἀΥ⊙m∋∫oj. Usad solo este correo. Os pido perdón por haber estado usando mi correo personal y los vuestros. Un abrazo a todos. Os deseo salud para vosotros y los vuestros.

Atentamente,

José Gabriel Moya Yangüela



P.D. Consecuentemente con la decisión del delegado de datos de la Comunidad de Madrid, dejaré de usar mi teléfono personal para contactar con los alumnos. Cerraré asimismo los grupos de telegram y de whatsapp (aunque en estos los alumnos han entrado libremente y por su propia voluntad, como diría el conde Drácula). Pensaré también si cerrar el Padlet donde recuerdo las tareas a los alumnos y dejaré de usar formularios de google para solventar el problema de que el módulo "lección" de moodle mezcla las sesiones de los usuarios anónimos. Vaya, ¡vacaciones!