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miércoles, 16 de mayo de 2018

Siempre de menos

«A mí qué carajo me importa que la máquina a veces suelte de menos y a veces suelte de más —dice Ricardo Darín en "Un cuento chino—. A mí siempre me suelta de menos.» 

Lo mismo me ha pasado a mi con las grapas Office Line del Tedi: en un blister de tres mil grapas, ninguna de las cajas contenía las mil grapas correspondientes (veinte tiras de cincuenta grapas), sino unas 960 (veinte tiras de 48 grapas o menos). Probablemente por eso el blister de 3000 grapas valía menos que las cajas de 1000 grapas de las dos marcas competidoras que se vendían en el mismo establecimiento.

Ya sé que el margen de error es pequeño, de un 4% (y solo me di cuenta porque la caja estaba extrañamente sobredimensionada respecto de las tiras de grapas), y que os parecerá de una extraña cicatería mi queja. Pero, como sugiere el ahorrativo personaje de Darín, la tacañería comienza en la máquina del fabricante, que siempre suelta de menos.

martes, 7 de febrero de 2017

El papel del papel

El papel se va a acabar. Acaban con él las administraciones públicas, las compañías que nos facturan a fin de mes, los patrones que expiden nuestras nóminas. Sustituyen esos documentos por otros "totalmente válidos como prueba", pero que solo podemos recuperar mientras somos clientes o empleados y que pierden, además, su valor probatorio en cuanto sus firmas digitales (en los casos en que existen) caducan. Plazos, por lo general, muy cortos.

Pero en esta sociedad del sin-papel, curiosamente, digitalizamos. Y digo curiosamente porque digitalizamos documentos digitales, previa impresión. Hay casos curiosos. No hace demasiados años, la Real Academia escaneó los fondos de una editorial y los reeditó a partir del OCR. La gracia está en que aquella editorial había nacido en los años 90, época en que el proceso de impresión era ya digital, y que su labor era la edición crítica, es decir, la fijación de los textos originales carácter por carácter. Así, cualquier en una sola letra contaba. A un filólogo como yo, el proyecto de la RAE le sonaba extraterrestre. Como si yo mismo hubiera metido en mi escáner el ejemplar de la 2ª edición de "El sí de las niñas" que anda por casa de mis padres, y a partir del ReadIris (es lo que se llevaba por aquel entonces), sin comprobar ninguna fuente secundaria, hubiera presentado una edición como tesis doctoral. ¡Toma ya!

Pero la cosa no es de chiste. Si era tan ridículo el uso del escáner por parte de instituciones como la Academia o revistas fundadas después de los 90 que siempre han exigido originales en formato electrónico a sus autores, ¿por qué lo seguimos haciendo?

Principalmente, porque, al igual que pasaba con los originales en papel de las obras de siglos pasados, nadie se molesta en conservar el original electrónico. O al menos no se molestaba hasta hace poco tiempo. Y de forma secundaria, porque, a pesar de que insistamos en conservar copias digitales, los formatos no duran para siempre.

El otro día me topé con el problema mirando un archivo antiguo escrito en mi ordenador. Hacia 2004, en un intento de mejora de mi productividad, comencé a escribir mis documentos en un Macintosh IIci de principios de los años 90, para después imprimirlos en mi PC. En aquella época, Microsoft-Word para Windows no sabía traducir los documentos de Mac, pero el Novell Wordperfect 8.1 para Linux (la única versión gratuita de WordPerfect que he conocido) traducía con la misma facilidad el WordPerfect para Mac y el Microsoft-Word para Mac. Así que yo escribía en un Mac e imprimía en un PC, sin mayores problemas.

Sin embargo, en mi ordenador actual no hay ningún programa que ni siquiera identifique adecuadamente el formato de aquellos archivos (que, puesto que se escribieron en un Mac, no poseen extensiones, pues las extensiones son una absurda idea de MS-DOS que no se convirtió en estándar de facto hasta la llegada de Windows 3.1). Gracias a la manía de los programadores de Word (y enemigos de WordPerfect en general) de separar la capa de texto y la capa de formato, que el archivo se hizo con Word y puedo leer su texto. Pero no puedo convertirlo. Para hacerlo, tendría que desempolvar el 486 que tengo en mi trastero...

...Algo que probablemente ninguna editorial haría. Nadie en su sano juicio va a guardar esos antiguos disquetes o los ordenadores capaces de leerlos. Así que sólo nos queda el papel, el papel conservado en las bibliotecas universitarias, que podemos digitalizar en cualquier momento (es la ventaja de la copia dura o copia física).

Pongámonos ahora en la piel de los investigadores del futuro. Cuando quieran consultar las leyes que han estado en vigor en el período actual, ¿podrán hacerlo en Internet? ¿se habrán borrado los archivos por ser obsoletos? ¿Seguirá habiendo, dentro de 100 años, equipos capaces de leer archivos PDF? ¿Y de verificar las firmas? Si los servidores de verificación de las administraciones públicas emiten firmas que duran 6 meses o un año, ¿cómo puede demostrar alguien, llegada la hora de su jubilación, que la historia de vida laboral que imprimió diez años atrás es verídica? ¿O que recibió un nombramiento como funcionario interino diez años atrás?

Es muy fácil conseguir el orwelliano propósito de reescribir cotidianamente el pasado si todos los medios se convierten en electrónicos o si, como he leído recientemente, se comienzan a imprimir los periódicos en papel que se borre automáticamente a los cinco días (hace unos años, la tienda Thinkgeek vendía una pluma cuya tinta se borraba al cabo de unas horas: tuvieron la precaución de advertir sobre las consecuencias legales de emplearla para firmar cheques). ¿Somos conscientes de los riesgos? ¿O es que hay quienes ven en estebug una feature?

Cada vez estoy más seguro de que el futuro será digital y virtual, numérico y falso.

domingo, 22 de febrero de 2015

España, 1936?

Hemos llegado a un momento de gran fanatismo político. Da miedo pensar que la única alternativa a esa derecha que se dice en posesión de la razón pero que solo siembra el miedo sea una izquierda populista que, mientras proclama sus deseos de regeneración democrática, ha ido cayendo en los mismos errores que venía denunciando.

De un lado, dicen que necesitamos estabilidad. Estabilidad no hay mayor que la de la tumba, la del inmovilismo. ¿Nos venden siquiera eso? ¡No! Nos venden una "estabilidad" que está tan llena de reformas drásticas como la de sus enemigos: reformas que limitan la libertad para pensar y opinar mientras amplían la libertad para explotar al hombre y a la naturaleza. Son liberales como aquel que retrató Clarín en «La Regenta».

De otro lado, ofrecen cambio: un cambio arriesgado y temible; pero a la vez mantienen las raíces en la tierra podrida de este país.

A este lado de la raya, un régimen apoyado por Alemania y las agencias de calificación. Al otro, Venezuela y el bolivarismo.

¿Y en medio? En medio, el desierto. Leer «la Razón» es como leer el «Hola». pero leer el país es leer el periódico de ayer. El PSOE se ha retratado con el caso griego y con la ley antiterrorista, una ley de la cobardía y la vergüenza. Es fácil condenar a los terroristas cuando ya no son los de aquí, o cuando los de aquí ya hace tiempo que están convenientemente enjaulados y han dejado de darnos miedo. Es fácil también hacer la vista gorda cuando se indulta a otros asesinos que, al fin y al cabo, son gente respetable. No son de los nuestros: si lo fueran, nos habríamos manifestado ante sus prisiones. UPyD, el otro partido que se dice de centro, y al que en su día apoyé, es una inexplicable mezcla de fanatismo y racionalismo. Por lo menos, tiene cierta valentía.

Tratando de llevarse las migajas de esta ruptura de la vida cívica, de esta crisis de las democracias parecida a la que entre 1917 y 1939 sacudió el mundo, hay partidos que dicen estar a la derecha del PP (es decir, que pretenden no traicionar al pequeño empresario o al pequeñoburgués democristiano), como VOX; también ha nacido una coalición de partidos de izquierda que, sin embargo, ha cometido el error de permitir que en su seno se integre el cáncer de Izquierda Unida, un partido que ha demostrado sus corruptelas internas y su falta de previsión económica en diversos escándalos de los últimos años.

Así las cosas, solo veo dos soluciones, a cada cual peor: la guerra civil o la tercera guerra mundial. Gracias a la proverbial cobardía europea y a la inusual prudencia norteamericana, la segunda está lejos: al menos, no he oído que se haya enviado una flota a bloquear el Bósforo y proteger las aguas turcas y griegas ante la crisis de Ucrania. La primera, sin embargo, está cada día más cerca.

Una solución intermedia sería declarar al país colonia alemana o británica, y muerto el perro se acabó la rabia. La segunda opción parece más factible: no requiere sino ampliar las fronteras gibraltareñas. Pero, al igual que le pasó a Estados Unidos con Cuba en 1898, a España no la quiere nadie ni de colonia.

miércoles, 29 de enero de 2014

Cuando el destino nos alcanza

No sé si habréis visto la película Cuando el destino nos alcance, una de mis favoritas de los 80. En esa película, los alimentos naturales son muy, muy escasos, y la mayor parte de la gente ha de conformarse con una bazofia llamada SoyLent Green. Se supone que procede de soja cultivada de alguna extraña manera —quizá en cultivos hidropónicos— para sobrevivir a la contaminación. Pero en cierto momento el protagonista se entera de la cruda realidad, que primero se nos ha dejado leer en un grafiti: «SoyLent Green are people». SoyLent Green está hecha con gente, con muertos.

Pues bien, no sé vosotros, pero yo hace tiempo que tengo la sensación de comer SoyLent Green. Y no solo porque me haya acostumbrado a comer productos totalmente industriales como el surimi o las gulas, sino también porque, cada vez que en el super miro los ingredientes de los productos encuentro más cosas extrañas. Y lo peor es que son legales.

Supongo que muchos de vosotros habréis visto en el pasado (todavía se ve en algún producto que no ha actualizado su etiqueta) un cartelito que habla de una norma BOE de 1981. Aquella norma (que entre otras cosas prohibía llamar fuagrás al paté de cerdo, para satisfacción de francoparlantes) especificaba la cantidad máxima de féculas y otros elementos de relleno que podía llevar un producto cárnico. Y os juro que cuando hace un par de años la consulté, no encontré hueco en ella para ese jamón york, 50% de carne, que se ve últimamente en los supermercados

No sé si la actual tolerancia se debe a que por aquel entonces la soja fuera producto de lujo en Europa, no limitada por tanto legalmente, o si la intolerancia de entonces buscaba imponer una legislación protectora de la salud que no compitiera con esa Comunidad Europea a cuya membresía aspirábamos. Pero lo cierto es que la legislación europea ha aprovechado la crisis para arremeter contra la salud nutricional de los consumidores, ayudando enormemente a las grandes empresas cárnicas y cargándose, de paso, a muchos ganaderos y agricultores.

Un último giro es el cambio del concepto de fecha de caducidad. Cuando empezamos a no vender colza desnaturalizada (mis respetos a las familias destrozadas por aquellos canallas) se empezaban a ver fechas de caducidad en productos perecederos, y de consumo preferente en los de larga conservación. Pero poco a poco, empezó el segundo término a ser utilizado eufemísticamente también en productos que realmente caducaban. Bajo su cuenta y riesgo, «espigadores» y consumidores con bajo nivel adquisitivo comenzaron a consumirlos cuando el supermercado los retiraba.

Hace poco, la Unión Europea tuvo una gran idea: permitir la venta, a bajo precio, de esos productos. La retórica oficial oculta que el cambio no consiste en permitir su consumo (cosa que ya se hacía), sino su venta, es decir, cobrar por ellos. Cierto que la rebusca de los «espigadores» producía suciedad y otros problemas, pero, como consumidor que unas veces he tomado latas caducadas hace años y otras he tirado productos estropeados antes de su fecha, me llama la atención que se publicite como segura una decisión que elimina los márgenes temporales de seguridad, y se muestre com bueno para los pobres un cambio que solo les producirá costes económicos.

Sobre otras grandes ideas de la UE, aunque no sé si suficientemente relacionadas con las elecciones que se avecinan, espero hablar la próxima semana.

Buenas noches.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Enlatado: Dar y tomar

Si tú pasas hambre, hermano, me aprieto el cinturón. Si tú no tienes nada, hermano, ven y toma de lo mío. Si vas a caerte, hermano, agárrame del brazo.
Pero si usted se alza, señor, no me pida que lo aúpe. Si a usted le sobra todo, señor, no me quite lo mío. Si usted vive en el lujo, señor, no me pida sacrificios.
(11/9/5)

lunes, 24 de octubre de 2011

Paradoja

Si es cierto, como afirma repetidamente la derecha, que sólo cuando las reformas las hacen sus gobiernos producen conflictividad los sindicatos, entonces el votante de derechas debería apoyar al PSOE, y al PP el de izquierdas, para que en el primer caso el liberalismo económico se presente como un mal necesario contra el que no puede oponerse la fuerza de las siglas y, en el segundo, como una hidra de siete cabezas que sólo una huelga salvaje puede cortar y cauterizar a tiempo.
Otra cosa es que se quiera un cambio de caras y de nombres. Sin embargo, por lo que han dado a conocer los que ya tocan la victoria con sus dedos, también ellos premiarán a malos gestores con carisma y dejarán de lado a hombres grises que han sabido evitar la catástrofe económica en sus ciudades y regiones. Es el sino de la política en democracia: no valorar la política, sino la cara.

martes, 30 de agosto de 2011

Por qué estoy en contra de la reforma constitucional para la implantación de un techo de déficit

Por qué estoy en contra de la reforma constitucional para la implantación de un techo de déficit:

1) Porque es una reforma constitucional hecha deprisa y mal. Llama la atención que el PSOE, que accedió al poder en Marzo de 2004 con la promesa de hacer varias reformas constitucionales, al final sólo haya hecho una que no estaba en ninguno de sus programas electorales, y que la haga justo antes de disolver las cortes.

2) Porque no creo que sirva para nada, poco más allá de dar ánimos a los empresarios, consumidores e inversores (pero la estrategia de animar a los empresarios, consumidores e inversores ya se mostró inútil entre 2008 y 2009). Los efectos legales prácticos son imprecisos, y deben ser regulados por ley orgánica; pero, puesto que los presupuestos generales del estado YA SON ley orgánica, se podrán pasar dicha ley por el forro, y esperar a que el tribunal constitucional, años después, se pronuncie en una u otra dirección.
3) Por otro lado, los presupuestos autonómicos, que sí se verían realmente afectados (no se aprueban como ley orgánica), se hacen proyectando para el año actual ganancias de años anteriores: eso es lo que ha causado la crisis en economías basadas en los impuestos sobre licencias de actividad y urbanización, como ha ocurrido en casi todos los ayuntamientos. Es decir, que si tomamos el PIB de un año para elaborar los presupuestos del año siguiente, el problema seguirá ahí.

4) La estrategia de aprobar una reforma constitucional a toda prisa pero no aplicarla hasta nueve años después es claramente inmoral, puesto que la reforma no afectará a los presupuestos que apruebe el legislador actual, ni a los que apruebe el siguiente; ni siquiera a los que apruebe el sucesor del último. Suponiendo que gane Rajoy (como casi todas las encuestas pronostican) y que no prorrogue su mandato más allá de la segunda legislatura (como se está poniendo de moda últimamente), el líder de la derecha no se vería en absoluto afectado por la medida.

5) Finalmente, creo que se debería convocar un referéndum, máxime cuando hay un proceso electoral programado para el 20 de noviembre que podría ser simultaneado con el plebiscito para ahorrar costes. La costumbre de no convocar referendos excepto en cuestiones que ya están claramente decididas y en las que la opinión popular apoya claramente la del legislador dice muy poco en favor de nuestros hábitos democráticos.

jueves, 7 de julio de 2011

Ancianos y conducción.

Sorprende el hecho de que en la misma legislatura en que se ha aumentado la edad de jubilación haya surgido la propuesta, por parte de las autoridades (un conocido lobby de seguridad vial andaba pidiéndolo desde hace tiempo), de que se endurezcan los requisitos para la renovación del carné para los mayores de 64 años. La última idea es exigirles su historial médico.

Dejando aparte lo complicado de la obtención de un historial médico realmente completo, al menos entre quienes hemos saltado de un sistema de salud a otro (dudo que la seguridad social le haya pasado mis datos a la UPAM o la UPAM a Muface), me parece que es una locura dejar estos documentos, por los que cualquier aseguradora pagaría una fortuna, en custodia de centros de reconocimientos médicas cuyos trabajadores suelen pluriemplearse en aseguradoras.

Claro que esto no choca con la cultura de la externalización que, gracias al neoliberalismo, se está imponiendo en las administraciones públicas (por ejemplo, en el Ayuntamiento de Madrid): agencias externas monopolizan (oligopolizan, si se prefiere) tareas que deberían quedar reservadas a la Autoridad Pública, con peligro de los principios de imparcialidad, confidencialidad y respeto a la ley que ha jurado cumplir cualquier trabajador público.

Por otro lado, sorprende que el legislador incurra en una contradicción evidente... ¡en poco más de un año y sin cambio de legislatura de por medio! Observamos, en efecto, que el argumento que ha servido para prolongar la vida laboral (esto es, que cada vez estamos mejor de salud a edades avanzadas) no le vale a Tráfico.

Puede que estemos lúcidos para proyectar un edificio, decidir sobre el futuro de unos jóvenes, estimar si es oportuno el despido de cien mil empleados, incluso para proponer nuevas leyes (por poner ejemplos de labores en las que se suele prolongar la vida laboral), pero que tardemos en salir del semáforo, o dudemos sobre si esta es la salida que debemos tomar en la autovía.

En coherencia con la idea de tráfico, ¿sería lógico exigir el historial médico a los trabajadores mayores de 64 años antes de la prolongación de su vida laboral?

Ante la incongruencia de las propuestas, estimo que deberíamos tomar una serie de medidas de sentido común que hace tiempo deberíamos haber tomado, en beneficio no sólo de los mayores sino de toda la sociedad. Por ejemplo, utilizar una señalización racional, orientada tanto a los habitantes de la ciudad como a los foráneos (qué fácil es orientarse en la ciudad propia, y qué difícil en cualquier otra), y con tipografía adecuada.

En último lugar, me gustaría que el legislador tuviera en cuenta que España es un país de orografía complicada donde todavía existen áreas rurales de urbanización dispersa donde una población envejecida no cuenta con un servicio adecuado de transporte público y requieren el uso del automóvil para acceder a los recursos (farmacias, centros de salud) de poblaciones mayores. Si se endurece el acceso de esta población al automóvil privado, debería asegurarse su acceso a vehículos pagados por el estado.

miércoles, 6 de julio de 2011

Bancos y seguridad

Aunque no tenga nada que ver con la actualidad, una cosa que llama mi atención de un tiempo a esta parte es el uso engañoso que hacen los bancos de la palabra «seguridad». Es cierto que las leyes contra el engaño publicitario y la corrupción difundida por los gabinetes de prensa no prescriben, como en época de Hammurabi, medidas reparadoras y ejemplares que impidan ulteriores recaídas en la falta. Pero por parte del consumidor está la obligación de responder, a esa artillería de doblepensares y doblehablares, con la retirada de su confianza.

No sé si llegué a hablaros o no de cómo la directiva financiera "MIFID" era presentada como un dechado de normas de transparencia y seguridad, a pesar de que todos los bancos la tomaban como excusa para subir comisiones (o crear comisiones nuevas) y, sobre todo, reducir su responsabilidad a la hora de custodiar los dineros de sus clientes: las comunicaciones bancarias tardarían más, o irían a la página de Internet del banco (a la que algunos no podemos acceder), pero los clientes deberían informar con celeridad de las retiradas de fondos no autorizadas. El banco dejaría de comprobar la coincidencia entre el nombre del cliente y la cuenta corriente, una tarea que sospecho lleva menos de un minuto a esos oscuros funcionarios bancarios que trabajan en los centros de datos. Todo en este plan, para «garantizar la seguridad». ¿La seguridad de quién? Hay que jo...robarse.

Pero de lo que no había hablado es de cómo en este vendaval de medidas destinadas a garantizar la seguridad de los... bancos, los cajeros automáticos se están trasladando del interior del banco a su exterior.

Todavía recuerdo cuando un conocido, que entonces trabajaba en la banca, me insistía en que nunca, nunca, nunca sacase dinero en un cajero que estuviera en la calle. Las razones eran evidentes. Estaban los atracadores solitarios, los niños mendigos que te rodean en grupo y te roban la cartera (una respuesta agresiva por parte del cliente sería delito) y los ladrones tecnológicos que instalan cámaras y otros dispositivos en los cajeros situados en el exterior de las sucursales. Por eso, era mejor entrar en un cajero cerrado y echar el cerrojo.

Pues bien, no sé si os habéis dado cuenta de cuántos cajeros están pasando de ser interiores a ser exteriores. En el barrio de mi madre creo que sólo queda un cajero interior, el del Banco Popular, aunque es cierto que sólo tengo conciencia de que se hayan sacado al exterior otros dos, uno del BBVA y otro del Deutsche Bank. Este mismo banco, que es en el que trabajaba mi amigo, acaba de hacer exterior su cajero en la oficina de mi barrio, donde no recuerdo que queden cajeros interiores ni de Servired ni de 6000, que son las redes de tarjetas a las que estoy afiliado.

La tendencia llama la atención. ¿Es por nuestra seguridad? ¿Para protegernos de los mendigos harapientos que a veces duermen en los cajeros? ¿O es quizá que teniendo el cajero en el exterior ya no es el banco responsable de posibles atracos o manipulaciones del cajero? No sé vosotros, pero yo me inclino por esta última opción.

Del uso del PIN, sin carné, en comercios y, ¡peor aún! de la firma digitalizada para pagar con tarjeta, habría que hablar otro día. Por el momento, sed paranoides, amigos míos.

lunes, 20 de junio de 2011

Increíble apoyo al machismo...

En uno de los países más avanzados en cuanto a la protección de la mujer, sorprenden noticias como la de que el tribunal supremo de Estados Unidos haya desestimado la demanda colectiva contra Wall-Mart.

Precisamente hoy, ordenando mis papeles, me he encontrado una noticia que me recorté de El País: «Wall Mart ... enfatiza que su política prohíbe "cualquier tipo de discriminación a la vez que promueve la diversidad y garantiza un tratamiento igualitario." Pero las más de 100 declaraciones de mujeres que han aportado como base para la denuncia dibujan un escenario muy diferente. Algunas hablan de cómo a los gerentes hombres les gustaba celebrar reuniones en clubs de strippers o cómo no veían extraño reunirse por negocios en los restaurantes Hooters (donde las camareras tienen que tener grandes pechos y llevar faldas mínimas) a pesar de las quejas de las compañeras femeninas.»

En fin, supongo que, como suele suceder en estos casos, la parte demandante ha planteado mal su argumentación y la defensa ha podido desmontarla. En cualquier caso, discriminaciones como la de la gran empresa norteamericana las hay, y las seguirá habiendo, tanto allá como acá. Porque no se acaba con la desigualdad simplemente con leyes. Hay que cambiar a la gente.

Libertad/Libertinaje

Que unos cuantos burgueses se disfracen de indios y tiren al agua propiedades ajenas para protestar contra unos impuestos con que se sufragarán los elevados costes de su defensa, solo porque no se sienten representados... Eso es libertad.

Que unos cuantos pelagatos pongan sus tipis en Sol y pidan que se repartan equitativamente los impuestos y que el estado defienda su soberanía, solo porque no se sienten representados... Eso, sin duda, debe de ser libertinaje.

(Original de alrededor del 1 de junio)

La Razon: ¿22.900.000 votan, 125.000 se manifiestan?

La Razón descalifica hoy las manifestaciones de ayer contraponiendo el número de votantes, 22.971.350, con el de manifestantes, 125.000.
Es una comparación fácil que no creo que estuvieran dispuestos a sufrir en las manifestaciones organizadas por su cuerda (muchos de cuyos miembros, por otra parte, están de acuerdo con varias de las reivindicaciones del #15M, aunque no se sumen a ellas por motivos éticos o estéticos).

El problema es que ese número de votantes, 22.971.350, representa sólo a algo menos de 2 de cada 3 españoles con derecho a voto, y la suma de votantes de PP, PSOE, PNV y CIU (por sumar aquellos que en las generales de 2008 obtuvieron el segundo o tercer puesto en alguna comunidad autónoma) es de 15.855.897 votantes, cifra poco mayor que la de 11.710.762 personas que se abstuvieron. Teniendo en cuenta que medio millón de votantes (exactamente, 584.012) votaron en blanco y casi 400.000 (389.506) votos fueron nulos, esto arroja aproximadamente (*) la asombrosa cantidad de 28.540.177 votantes que no estaban de acuerdo con el PP, con el PSOE, con el PNV o con CIU... En una relación de más de 1,25 a 1 con los votantes de los partidos mayoritarios de cada circunscripción.

(*) Aproximadamente... usando los datos del ministerio del interior, donde no cuadran las cuentas: Votos totales=22.971.350; votos de todos los partidos elegidos + resto=21.993.987; votos a todos + resto + blanco=22.577.999; votos de todos los elegidos + resto + blanco + nulos=22.967.505, que excede la cantidad de votos totales.

sábado, 28 de mayo de 2011

Uno no cambia el sistema fumando marihuana

«Nos sobran los filósofos de borrachera. Los que saben cambiar al mundo pero ignoran que forman parte de una maquinaria voraz porque proponer podemos hacerlo todos, pero la diferencia se hace en las calles, en la vida diaria, con acciones concretas, no con saliva gastada y efímera. La rebeldía no se encuentra fumando Marlboro, ni bebiendo Corona. Uno no lucha contra el sistema fumando marihuana. La juventud desde hace mucho tiempo repite el vicio del mundo, el ciclo capitalista, el ciclo de depravación. Y yo digo que seamos radicales por primera vez en la historia. Al gobierno le conviene que estemos en los bares y las discotecas, ya que es la forma más fácil de controlar a las masas, de adormecer al sector de la sociedad que unida no podrá ser detenida jamás.»

Es una cita del blog de Davo Valdés, hablando de México, donde las cosas están mucho más crudas, en abril de este año. Pero nos podríamos aplicar el cuento.

Durante mucho tiempo nos hemos rebelado con palabras, sólo palabras, y hemos canalizado esa rebeldía por los cauces que nos indicaba la publicidad. Beber ciertas cosas, fumar ciertas cosas, vestir ciertas cosas, hacer ciertos deportes eran la forma de expresar el radicalismo y la rebeldía, pasando por caja, por supuesto.

Espero que la nueva juventud conduzca su rabia hacia el cambio real. Pero algo se ensombrece en mi al pensar que dicho cambio se haga a fuerza de caros teléfonos de última generación.

viernes, 27 de mayo de 2011

Si hay algo que demuestre que la Unión Europea está aún muy lejos de ser una auténtica unión, es esa mezcla de pánico, chauvinismo e ignorancia con que se afrontan las crisis sanitarias.

Hace unos meses fue España la que cerró las fronteras a la carne alemana, con motivo de unos análisis que mostraban trazas de dioxinas en ganado alimentado con piensos contaminados. Nada se hizo por asegurarse de que sólo se bloqueaba la carne de ganado alimentado con esos piensos, ni para asegurarse de que en España no se habían vendido piensos similares (fabricados en Alemania, en España o en un tercer país). Simplemente, se optó por cerrar las fronteras, guardar la cabeza como el avestruz y decir «lo de aquí es sano».

Pues bien, ahora ha llegado la revancha. Un lote de verduras concretas de una explotación concreta de España ha presentado contaminación de una variedad concreta de Escherichia coli. Antes de llegar la alerta a las autoridades españolas, el caso ha saltado a la prensa centroeuropea, y después a la de aquí. Antes incluso de ver si la contaminación se debía al cultivador (es posible que sea así: se trata de un cultivo ecológico, lo que sugiere el uso de estiércol, lo que concuerda con la contaminación fecal sugerida por la presencia de E. coli) o al intermediario, se ha actuado sobre todo tipo de verduras procedentes de todo tipo de explotaciones españolas. Por las malas prácticas de un productor (o del intermediario, que todo puede ser), pagarán todos los del mismo país. ¿Podemos quejarnos? No, porque nosotros hemos hecho lo mismo antes, en innumerables ocasiones.

Mientras el miedo a las enfermedades introducidas por la mala praxis en otros países europeos siga agitándose como una bandera para defender los productos nacionales de cada país, la UE seguirá siendo la desunión europea que siempre ha sido. Menos amedrentar a la población con lo que pasa en los otros países, y más controlar que no haya pasado también en este. Recordemos que, por ejemplo, en el caso de las vacas locas, muchas de las vacas españolas enfermas no estuvieron nunca en el Reino Unido: simplemente, se las alimentó con los mismos piensos de origen animal que allí habían estado produciendo lentamente la misma enfermedad.

Si seguimos sembrando dudas sobre lo que se hace en otros países de la unión y no lo tomamos como excusa para controlar lo que se hace en el nuestro, estaremos, cada uno de los socios, cavando nuestra propia tumba.

domingo, 27 de marzo de 2011

Horario de verano

Anoche, a las dos de la madrugada, comenzó a aplicarse el horario de verano. Eso supone que lo primero que he hecho al levantarme haya sido ir por toda la casa comprobando la hora de relojes, móviles, agendas, televisores, videos que gracias a la TDT ya no actualizan su hora. Como yo, cuarenta millones de personas en el país habrán hecho lo mismo.

Es cierto que me gusta disfrutar del aumento subjetivo de luz diurna que proporciona este horario, pero cuando dicen que cada hogar español ahorrará miles de euros gracias a este cambio se equivocan. Se equivocan porque no es un cambio ideado para los hogares: es un cambio ideado para las empresas. Si, existe el ahorro y existen los hogares, pero no se puede dividir el uno entre los otros: Es como si dijéramos que gracias al cambio horario, cada cocotero de España (supongo que serán uno o dos) ahorrará una ingente cantidad de chopecientos millones de leuros.

Mucho antes de que se inventase este horario de verano ya existía otro. El que regulaba que los obreros entrasen en la fábrica una hora antes en los meses de primavera y verano. Pues eran las fábricas las principalmente beneficiadas con el aumento de luz matutina que trae el verano. Fábricas que estaban construidas según una filosofía completamente distinta a la actual: dado que la luz primero de gas y luego eléctrica alumbraba poco y era cara, los grandes edificios (fábricas, estaciones de tren, hospitales, escuelas) estaban cubiertos de ventanales, de vanos por los que se filtraba la luz, pero también el calor y el frío. Vanos que obligaban a los grandes edificios a tener altos techos para aprovechar hasta la última mota de luz, encareciendo la construcción.

En el diseño arquitectónico moderno se han suprimido los vanos. Las ventanas son pequeñas y no se pueden abrir. Edificios como el del colegio en que estudié se consideran ineficientes, pues el ahorro de luz no se puede comparar, en estos tiempos, al gasto en climatización. Los techos también se hacen pequeños, para ahorrar tanto calefacción como suelo. La ventilación favorecida por esos techos se considera innecesaria: el circuito del aire acondicionado se encargará de ventilar, y si resulta que esparce una plaga entre los empleados, ya se mandará a alguien a cambiar los filtros.

Realmente no creo en el ahorro del horario de verano. El sistema de construcción, que prima la luz artificial, hace que ésta se emplee todo el día, así que sólo quedan algunas actividades en que la luz natural sirva para algo: las actividades al aire libre (como la limpieza de calles y el mantenimiento de carreteras), la construcción de edificios y el cultivo en invernadero (que son asimilables a las anteriores) y poco más. Además, muchas de esta actividades se realizan por turnos, ocupando las veinticuatro horas del día, tanto en invierno como en verano.

No nos engañemos: el cambio de hora hace mucho que se convirtió en un ritual. En nuestro país solo les queda una de sus funciones económicas: permitir que en verano anochezca a las diez, permitiendo aprovechar en las terrazas de verano algunas horas de la noche, antes de que se hagan las doce y los municipales manden cerrar el chiringuito.



Otros artículos sobre el tema en este blog:

viernes, 25 de febrero de 2011

Mensajes de contacto en las webs de empresa...

Algo que deberían tener en cuenta las empresas es que no es tan raro que la gente se equivoque (intencionadamente o no) al proporcionar sus datos personales. Por eso, en las páginas web de empresa debería haber una opción de contacto acerca de datos personales que permitiera cancelar las suscripciones de correo electrónico sin exigir ningún dato adicional.

Hoy me ha llegado un mensaje de gol tv, seguramente dirigido a algún tocayo mío, y he visto que para darme de baja de los envíos de correo electrónico debía proporcionar ¡mi número nagra!
Obviamente, sólo tendría número nagra si fuera cliente de gol tv, pero no si, como es el caso, alguien ha dado mal su dirección de correo.

He seguido buscando en la web de gol tv y he visto un formulario de contacto. Sin embargo, dicho número de contacto exigía el DNI. ¡¡¡Es como cuando para darte de baja de los correos de un banco chileno te obligan a proporcionar el RUT!!!

¡¡Estos huevones ni siquiera han tenido en cuenta que la gente a menudo proporciona direcciones de correo falsas!!

Así que he enviado un mensaje de contacto de la categoría "LOPD" (esa es otra: en otros países, la ley de protección de datos no tiene por que llamarse así), y he escrito lo siguiente:

Uno de sus clientes proporcionó mi dirección de correo electrónico al darse de alta. Dicha dirección es incorrecta.
POR FAVOR, ELIMINEN LA DIRECCIÓN DE xxxx@yyy.zzz DE SU BASE DE DATOS

Postdata: NO autorizo a utilizar para fines comerciales los datos personales que me he visto obligado a emplear para contactar con ustedes.

Postdata-2: Deberían tener en cuenta que, afortunadamente, en este caso soy español y tengo un DNI válido, pero que podría haberle ocurrido lo mismo a alguien que no pueda rellenar el dato de DNI, o que tenga un teléfono con prefijo internacional. El link de baja en sus correos, por otra parte, exige un número nagra que sólo poseen sus clientes. No proporcionar en sus correos electrónicos una manera fácil de dar de baja las direcciones en caso de que sean erróneas es una mala política.


Por supuesto, podría haber utilizado la opción "spam" de gmail. Pero con eso habría ayudado a clasificar como spam cualquier correo de gol tv, incluso los dirigidos a sus destinatarios legítimos. Por eso creo que es más fácil que las empresas habiliten la des-suscripción sin pedir más datos, o que, al menos, permitan un contacto genérico por cuestiones de datos personales que no exija más datos.

domingo, 6 de febrero de 2011

Si el mercado se regulase solo...

El otro día averigüé que fue Polanyi (La gran transformación) quien dijo algo tan evidente como que el mercado no se regula por sí solo. Esta verdad como un templo —supongo que más que a Polanyi debería atribuírse al sabio Pero Grullo— es difícil de aceptar para los neoliberales, que se estrellan una y otra vez contra ella.

Para Fukuyama (La gran ruptura), "El capitalismo moderno prospera con la infracción de lar normas, de modo que se desechan viejas sociedades, comunidades y tecnologías a favor de otras más nuevas y eficaces". Sospecho que eso no es sino una nueva manera de aludir a lo que Marx llamaba el espíritu revolucionario de la burguesía: para Marx, las crisis del sistema capitalista se debían a que la clase dominante cambiaba las formas de producción a una gran velocidad, mientras que las relaciones de producción no cambiaban. Pero en todo caso, es interesante esta idea del capitalismo como "quebrantador de normas", por lo que tiene de naïf.

Aunque el liberalismo económico rompa constantemente normas morales y legales, no lo hace sin crear primero otras nuevas, a menudo más restrictivas. Restrictivas en el sentido de conceder libertad al gran capital a cambio de edificar una pirámide burocrática que ponga trabas al pequeño capital. Dudo mucho que la cantidad de normas regulatorias del mercado eléctrico libre en tiempos de Alfonso XIII sea mayor que la cantidad de normas regulatorias del mercado eléctrico moderno, que se supone libre pero lo es a través de una serie de medidas fiscales y burocráticas que obligan al estado —a través de una empresa pública&mdas; a gestionar la red eléctrica de larga distancia. También dudo que las normas que regulaban la construcción de ferrocarriles a finales del siglo XIX fueran menores que las que ahora mismo regulen el liberalizado tráfico ferroviario de mercancías, o dentro de unos años el de pasajeros, con una empresa controlando vías, señales y estaciones y otras manejando los trenes. ¿Supondrá acaso esa liberalización la posibilidad de organizar una línea Getafe Centro-Gandía? Lo dudo mucho. La "liberalización" se limitará a vender paquetes de líneas, siguiendo el esquema del tránsito de pasajeros por carretera, que no podemos considerar en absoluto libre. Por no ser, ni los autobuses turísticos de Madrid son libres, sino un monopolio concedido a Díaz-Ferrán primero y reabsorbido por el propio concejo después.

Si el mercado se regulase solo, sería inconcebible que Merkel presionase a Zapatero, o que Zapatero presionase a Kirchner, para favorecer a las empresas de uno u otro país. Sería absurdo que un político español, de izquierdas o derechas, acompañase a una delegación de empresarios al extranjero. Sería inconcebible que cada estado ayudase a sus bancos, a sus factorías automovilísticas, a sus empresas de construcción. El conglomerado militar-industrial de Eisenhower no ha desaparecido: ha cambiado de rostro. Son empresas informáticas que obtienen contratos para las administraciones públicas y hacen programas que funcionan mal, o que requieren ordenadores más modernos que los poseídos por la administración. Son industrias ferroviarias que venden vagones cuyo diseño obliga a gastar millones en reformar la red de metro, pocos años después de la última reforma. Son constructores a los que estados, comunidades autónomas y municipios encargan grandes proyectos urbanísticos pensando que vendiendo inmuebles en el centro recuperarán con creces unos gastos de construcción que en realidad no incluyen los costes de creación y mantenimiento de las infraestructuras de transporte, electricidad, agua y residuos. Son los contratos a las grandes subcontratadoras, que generarán empleo, sí, pero dejarán mucho dinero por el camino.

Si el mercado se regulase solo, muchos tendrían que dejar de chupar del bote. Y no sólo la gente del cine. Pero el mercado nunca se regula solo.

lunes, 24 de enero de 2011

Comentario dejado en Que:

En un artículo titulado Obligados a aprobar en junio, los periodistas de Qué comentan un problema que se planteó en la pasada selectividad madrileña y que se volverá a producir este año: los alumnos de bachillerato pueden recuperar las asignaturas suspensas en septiembre, mientras que los de la universindad recuperan en julio y comienzan el curso el 1 de septiembre.

Ibáñez Castresano, jefe de estudios de uno de los institutos "de bandera" de Madrid, plantea como solución que las autoridades educativas adelanten la recuperación a junio para un curso, el segundo de bachillerato, que supone un estrés constante para los alumnos. Es cierto que en segundo de bachillerato el curso acaba a mediados de mayo, y que se podría usar el tiempo que los alumnos "aprobados" utilizan para repasar la selectividad en que los alumnos "suspensos" preparasen la recuperación. Pero olvida el señor Ibáñez que no es lo mismo "barrer sobre limpio" que hacer una limpieza a fondo. Para que un alumno que ha suspendido varias asignaturas las pueda aprobar ¡y luego examinarse de ellas en el selectivo! necesita tiempo, mucho tiempo.

Además, el problema no está en el desajuste del bachillerato. Está en la universidad. Es cierto que los planes de Bolonia no tienen la hipertrofia de asignaturas de los antiguos "planes nuevos" de la LRU, pero sigue habiendo desajustes.

Por ejemplo, yo, que estoy estudiando (a ratos perdidos y sin mucho aprovechamiento) una carrera en la UNED, he encontrado que, en Navidades, cuando olvidado, por fin, de las dolorosas obligaciones laborales, tenía un estado mental propicio para el estudio, estaba cerrada a cal y canto la biblioteca central, donde pensaba dedicarme a consultar referencias bibliográficas, muchas de ellas meras secciones de libros que, por tanto, no deseaba llevar a casa. ¿De qué me sirve que esté abierta hasta bien entrada la noche ahora, en febrero, cuando trabajo (o cuando los estudiantes tienen que ir al aula por las mañanas)?

Además, muchos de los alumnos que fracasan en la universidad lo hacen porque no consiguen desarrollar habilidades de tipo procedimental (perdón por el desfasado vocabulario LOGSE), habilidades que no se adquieren en quince días, como el análisis de una oración para entusiasta del inglés metido a filólogo sin mucha idea de gramática, el manejo de un programa de CAD para un profano, o el reconocimiento de una estructura cristalina para alguien sin visión espacial.

Muchos de mis conocidos, a quienes llevo pocos años, experimentaron la desgracia que suponía, en la práctica, ese verano sin preparación de exámenes. Pero hasta hace poco esa costumbre no había llegado a Madrid. Y es una costumbre un tanto absurda, propia de naciones en que no hay ningún examen de recuperación, ni en junio ni en septiembre (puesto que, como en el espíritu del plan Bolonia, hay clases prácticas con trabajos prácticos que se han debido ir entregando a lo largo del curso y raramente son recuperables).

Como aprendiz de antropólogo, sé que lo que parece absurdo a ojos de una mentalidad "racionalista" occidental (es decir, del otro lado del mar océano) puede tener su lógica racional a ojos de la cultura estudiada. Pues bien, aquí hay un caso. Los exámenes de recuperación de septiembre son ilógicos en un sistema en que no hay recuperación porque los dos primeros años son un "barniz" culturizador que prepara al graduado para especializarse en algo (y, por tanto, las asignaturas "callo" suspensas son sustituibles por otras más fáciles). Comenzar el curso en septiembre es ilógico si no hay exámenes en septiembre. Por tanto, lo "lógico" es que empiece el curso en septiembre y no haya recuperación. Eso, claro, si uno vive en Estados Unidos y tiene que invertir un gran capital económico en la formación de sus hijos.

Pero, ¿qué pasa si uno vive en España, ese país poco poblado situado en un apéndice de Europa? Lo que es válido para la cultura del otro lado, no es válido aquí. Pero no queremos entenderlo, y seguiremos estrellándonos contra un muro mientras no nos demos cuenta de que el término Exception Culturelle no se debería aplicar a la subvención de la Kultur (alta cultura, es decir, Taxi y Astérix el Galo), sino a la comprensión, a la hora de tomar decisiones, que existe una cultura propia, un "complejo total formado por conocimiento, creencia, moral, ley, costumbre, arte y otras aptitudes y hábitos adquiridos por el hombre a través de la sociedad" que es distinto aquí que allá.

Si al llegar aquí todavía no os he aburrido, podéis ver el comentario que he dejado en el artículo del Qué:



Creo que el señor Ibáñez Castresano se equivoca en el diagnóstico, aunque sólo parcialmente. Una recuperación en julio no sirve para nada ni en bachillerato ni en la universidad. ¿Qué materia nueva va a haber estudiado quien no aprobó quince días antes? Y si suspendió en febrero, ¿qué va a aprobar en julio, compitiendo la materia de febrero con otras nuevas?
Históricamente, el largo verano de la enseñanza española se ha debido a dos motivos: primero, a la siega, en que debían colaborar todos los brazos útiles de la familia. Cuando ésta desapareció, la necesidad de un largo período de preparación de unos exámenes de recuperación que no había en otros sistemas educativos hicieron conveniente mantener este período.
Aunque vaya contra mi interés el confesarlo, convertidos tanto la enseñanza primaria como la secundaria y la superior en guarderías, lo lógico sería comenzar el curso el 1 de agosto.
Pero, si se quiere mantener exámenes de recuperación y, a la vez, un gran número de clases presenciales (que, en realidad, poco aportan si el alumno sigue desapareciendo de la biblioteca, con el incentivo adicional del cierre de ésta en vacaciones) habría que postergar el inicio de curso y retrasar su finalización, de forma que hubiera un período de descanso pero también estudio (es decir, de "otium") que permitiera al alumno que ha suspendido preparar su prueba en unas condiciones mínimas.
Lo que no es de recibo es cerrar bibliotecas en vacaciones, que es cuando algunos alumnos, sobrecargados de prácticas en otros momentos, pueden dedicar tiempo no sólo a estudiar, sino a reflexionar sobre lo estudiado --que no lo olvidemos, pedagógicamente marca la diferencia entre el estudio memorístico y la consecución de un aprendizaje significativo, que es lo que se supone que pretende Bolonia.
En fin, que la calidad de enseñanza sigue siendo una de esas grandes banderas que se agitan para ocultar la estrechez de miras de los planificadores...

martes, 18 de enero de 2011

Educación...

A primera hora, un alumno me pregunta, no sé a santo de qué, si podría iniciar una pelea con un mayor de 18 años para después denunciarle. «Depende», le digo, conocedor de sus intenciones y de la facilidad con que los alumnos de mi centro mienten en los tribunales. «Puede que no se defienda, y entonces no podrías denunciarle tú a él, sino él a ti. Además, si es un policía, un médico o un profesor, podría denunciarte él por atentado a la autoridad.» Trato de disuadirle diciéndole que hay técnicas de defensa e inmovilización perfectamente efectivas y que en ningún caso constituirían agresión a ojos de un tribunal. Y, en último extremo, si mi alumno pierde los ojos o los dientes, por mucho que pudiera denunciar al de 18, el daño ya estaría hecho. «Así que es mejor que trates de hacer las paces con él, y arreglarlo hablando.»

Ahora me doy cuenta de que olvidé mencionarle un último detalle: que yo podría testificar a favor de su víctima.


Al final de las clases, me ocurre a la inversa. El enano diabólico, un habitante de la Residencia de Niños Malcriados que tenemos al lado del centro, me persigue por la calle y me lanza dos escupitajos a la espalda, que en un primer momento dudo si son reales o fingidos, pero en casa compruebo que son reales. Mi reacción con él es no inmutarme, y en todo caso hacerle ver que su actitud está mal, pero, por mucha Ley de Autoridad del Profesor que haya, no puedo usar esta ley contra él por dos razones: no es alumno de mi centro y, en todo caso, tiene menos de doce años, por lo que no es imputable.

En otras culturas estaría permitido propinarle una reprimenda —en la Inglaterra de Dickens supongo que incluso le habrían colgado—, pero aquí sólo puedo afearle su conducta, esquivar sus esputos y rogar al cielo que castigue su cuerpo y el de sus descendientes con bubas, potras, corcovas y otras deformidades. Es gracia que espero de Jesucristo Nuestro Señor, amén.

domingo, 16 de enero de 2011

Contradicciones de los partidos de la derecha

Que los partidos de la izquierda cometen numerosas contradicciones en el conflicto realidad/ideales, es algo que todo el mundo conoce, y que se utiliza a menudo como arma arrojadiza contra quienes se denominan a sí mismos progresistas.

Lo que a veces no se comenta, quizá porque la coherencia es un valor de izquierdas, es que tampoco los partidos de derecha son capaces de mantener sus ideales.

Dos ejemplos "de cajón" en los dos últimos meses, en el PP de Madrid.




1) Autorización de la venta nocturna de alcohol. Aprobada por consenso de PP y PSOE.

No es que me vaya a quejar porque se autorice la venta nocturna de alcohol, pues ello me permitirá volver a improvisar alguna que otra fiesta nocturna. Pero realmente se trata de una traición a un ideal de la derecha. La venta nocturna de alcohol representa un ataque a los valores familiares, pero se ha debido autorizar por las presiones de los empresarios (lo que, al fin y al cabo, no choca demasiado contra los valores de la derecha, que acepta cualquier tipo de libertad siempre y cuando sea meramente económica) en un contexto en que Comunidad y Ayuntamientos necesitan mejorar sus fuentes de financiación —y las licencias de venta nocturna de alcohol son una evidente fuente de financiación de los ayuntamientos—.

Resulta curioso pero esclarecedor que esta medida se haya tomado a la vez que la Comunidad pasaba el marrón de las sanciones del botellón a los ayuntamientos Por supuesto, para la Comunidad no era un marrón, sino una simplificación de trámites... ¡ya que ahora todos los trámites los tendría que hacer la entidad local, en el caso de ciertos ayuntamientos falta de personal y recursos, y demasiado cercana al ciudadano como atreverse a sancionarle!

La justificación ética: que sólo las grandes cadenas venderán alcohol y que sólo lo harán en las zonas libres de botellón. A la primera premisa opondré que mi primer botellón, a los 18, fue con mercancía comprada en un Seven-eleven, es decir, en una gran cadena con licencia para la venta de alcohol. A la segunda, que los parlamentarios madrileños olvidan que el botellón puede "moverse" buscando las zonas donde se venda alcohol. Intencionada o intencionadamente, el partido que se define como adalid de la familia está traicionando con esta medida sus ideales familiares; pero no importa, pues su cómplice en esta medida, el partido "de los obreros", está defendiendo a la vez al gran capital (grandes empresarios frente a pequeños empresarios) y a lo que históricamente vio como una lacra de los obreros, el alcohol.




2) Eliminación del metrobús.

El metrobús de Madrid es un billete combinado que permite hacer hasta 10 viajes en metro (incluyendo transbordos) o en autobús (sin transbordos). Hasta el año 2009, un metrobús costaba lo mismo que 6 billetes de un solo viaje de metro o autobús, lo que lo hacía muy ventajoso.

Además, a diferencia de otros billetes, el metrobús permitía su uso colectivo (es decir, servía para 10 viajes de un viajero, o para un viaje de 10 viajeros). Es decir, era un billete muy apropiado para viajes en grupo (excursiones escolares donde no todos los niños tuvieran abono, grupos de turistas en Madrid, etc.)

En enero de 2010, en un contexto de inflación-cero, el precio del metrobús se elevó a la vez que se mantenía el precio del billete sencillo, de forma que un metrobús valía lo mismo que nueve viajes. Es decir, la proporción rentabilid/riesgo se redujo, pues aumentó el "riesgo" (no tener que hacer 9 viajes sino menos, y que por lo tanto el metrobús no fuera rentable para el usuario).

En enero de 2011, el precio del metrobús se ha vuelto a elevar, manteniéndose de nuevo el precio del billete sencillo, con lo que el "riesgo" ha subido: si el usuario no hace por lo menos 10 viajes, no le sale rentable comprar el metrobús.

En conversaciones informales, personas relacionadas con la gestión de los transportes me han confirmado que el objetivo es eliminar el metrobús, y sustituirlo por el abono transportes o por "tarjetas inteligentes" prepago, como en otros países.

El problema es que, al tomar esta medida, el Partido Popular que gobierna en Madrid (tanto en la Comunidad, propietaria del Metro, como en el Ayuntamiento, propietario de los autobuses) está eliminando el único billete familiar que permitía a un padre, una madre y sus hijos compartir un único pasaje durante una visita a Madrid. Ahora, para lo mismo, tendrían que comprar billetes individuales, o bien comprar tarjetas turísticas de transporte de un solo día, una opción mucho más cara.

Donde antes una familia de 4 miembros que desease hacer un trayecto de ida y vuelta podía gastar sólo el equivalente a 6 billetes, ahora tiene que pagar al menos el equivalente a 8 billetes: si intentan ahorrar con un bono, pagarán más. Por tanto, el PP está de nuevo traicionando su ideal de respeto a la familia al tomar esta medida.




Quizá un análisis etic-emic mostrara que desde el punto de vista "emic" el PP cree estar defendiendo la tradición y ayudando a las familias, del mismo modo que el PSOE cree auxiliar a los obreros y avanzar hacia el progreso. Pero desde el punto de vista consecuencialista, el resultado de la política del PP es, a menudo, una amplia destrucción de las relaciones familiares y de las tradiciones que el partido de derechas dice defender.