jueves, 10 de febrero de 2005

De meteduras de pata periodísticas y otros

Hoy me pareció escuchar en el telediario de La Primera las siguientes palabras: "No cabe duda del amor entre Carlos y Camila, conservado a través de sus respectivos matrimonios". Ole, ejemplo de fidelidad. Ya sé que los trovadores provenzales tenían un concepto de fidelidad parecido, pero no era exactamente lo mismo, porque que el hombre le pusiera cuernos a su mujer estaba asumido, pero no a la inversa (aunque, por supuesto, el objeto más preciado de todo amante fuera una dama casada).

Ayer, otra noticia, que leo también en el 20 Minutos y en El Mundo: "Los adolescentes que leen más son menos agresivos". Después escuché que un monje chino había descubierto una nueva sustancia explosiva, y que un tal Cristóforo Colombo acababa de encontrar Fierra Firme tras la travesía del Atlántico. No, la noticia (basada en un estudio de la complutense que leeré y analizaré si encuentro su original en la red) no sólo remacha lo evidente, sino que, en mi opinión, invierte las tornas (pero para demostrar esto último necesito los datos en que se ha basado el estudio):
Los alumnos menos agresivos LEEN MÁS porque sufren cuando juegan al fútbol, no se divierten lo suficiente con la videoconsola (son una panda de perdedores) y probablemente tampoco les haga mucha gracia la tele. Al menos ese era mi caso cuando era pequeño (sólo que yo sí veía la tele y, aunque no me gustaban los videojuegos —tirar el dinero perdiendo al comecocos no merecía la pena— me encantaba el ordenador... para programar —tenía la esperanza de poder ganar si yo mismo había escrito el programa—. Además, hacen los deberes, porque no se atreven a cuestionar la autoridad paterna.

Los alumnos más agresivos ODIAN LA LECTURA porque es una actividad individual, ni competitiva (videojuegos, deportes) ni grupal (deportes, televisión, videojuegos). Y tampoco les gusta hacer los deberes, porque, como están molestando a sus compañeros de clase, no tienen tiempo de atender en clase.

La siguiente afirmación respalda mi tesis: [los alumnos que hacen sus deberes son menos violentos] "Sin embargo, esta agresividad se dispara entre quienes pasan tres horas o más haciendo los deberes." ¿Quiénes pasan tanto tiempo haciendo los deberes? Aquellos que los hacen en una academia, forzados por sus padres (tengo algún caso en mi tutoría). Aquellos que son encerrados por sus padres en su cuarto hasta que hagan los deberes y que, carentes de conocimientos suficientes (porque nunca han atendido en clase) o de espíritu de trabajo, pasan largas horas ante el libro sin hacer nada, dejando vagar la mente hasta que sus padres les permiten salir de su encierro. Aquellos que son incapaces del trabajo individual de hormiguita, pero que se sienten felices en el agresivo mundo de los grupos, donde la comunicación se establece mediante palmadas en el hombro, empujones, insultos, collejas.

Mientras no tenga datos que me permitan establecer la dirección de la relación causa-efecto a través, por ejemplo, de la transitividad: ((A => B) ^ (B => C)) => (A => C), esta cuestión seguirá perteneciendo a ese género bizantino que trata de discernir prioridades entre huevos y gallinas.


¿Qué pensáis vosotros? ¿Son más pacíficos aquellos que leen, o leen más aquellos que son pacíficos?

2 comentarios:

Raddle dijo...

¿No será que el leer más hace sentirse más libre y menos solo?

DrQbikus dijo...

Yo creo que hay que distinguir entre la agresividad incontrolable, que no permite que aflore la verdadera personalidad, y una personalidad con algún rasgo psicopático, en el sentido de que entiende utiliza la agresividad, pero no lo ve como algo negativo, sino como un medio para conseguir objetivos.

Respondiendo a tu pregunta, yo creo (es sólo mi opinión no cualificada, claro) que quien sufre de agresividad no controlable no puede disfrutar de la lectura, simplemente porque no consigue concentrarse.

Otro asunto diferente es la posibilidad de que la lectura pueda ayudar a autocontrolar o entender esa agresividad.