- ISBN:
- 8422632217
- Precio
- Comprado de segunda mano, tres libros por 5 euros. Ignoro el precio original.
- Descriptores:
- Fantasía. Steampunk. Antiguo egipto. Romanticismo inglés. Viajes en el tiempo.
Sabía que Las Puertas de Anubis era, junto con Homúnculo de James Blaylock, uno de los libros iniciadores del SteamPunk en los años 80. Sin embargo, no lo había leído nunca. Al verlo en un puesto del Rastro de Madrid me abalancé sobre él (lo que supuso la ominosa obligación de hacerme con dos libros más para aprovechar la oferta).
En realidad, sería muy exagerado llamar Steampunk a Las puertas de Anubis, porque en él apenas aparece la sociedad industrial del siglo XIX. Hay alguna referencia a los hospicios-taller donde los pobres realizaban trabajos forzados, hay referencias a la bolsa, pero poco más. En cambio, quienes disfrutasen con El secreto de la pirámide (Young Sherlock) seguramente apreciarán la aparición de cultos egipcios más o menos nigrománticos.
El argumento es el siguiente: un experto en literatura romántica inglesa es enviado a principios del siglo XIX con un grupo de turistas temporales que desean presenciar una improvisada charla que Coleridge impartió en una taberna londinense. Por razones que no voy a contar aquí, el profesor de literatura se queda varado en el pasado y debe encontrar una puerta temporal que permita su regreso. Pero, mientras tanto, desposeído de dinero, se verá obligado a conocer los bajos fondos londinenses, sobre los que impera un misterioso personaje que camina sobre zancos. A la vez, una criatura monstruosa que se convierte en hombre-lobo aterrorizará la ciudad.
Hasta ahí, el argumento más o menos sin spoilers.
La obra permite a Powers desplegar su erudición sobre literatura romántica inglesa (por ejemplo, saber dónde estaba Byron cada día de 1806) y, de paso, engañar al lector para que crea en la autenticidad de un poema apócrifo llamado "las doce horas de la noche" cuyas estrofas forman el esqueleto de la narración. En ese sentido, me ha dado ganas de intentar leer a los románticos ingleses, de quienes tan poco he leído (los españoles, por lo menos, suelen ser un peñazo). Aunque la erudición histórico-literaria del protagonista hace aguas cuando resulta que desconoce el destino de los mamelucos, tantas veces descrito en documentales televisivos.
Los personajes son entrañables, aunque quizá hubiera sido deseable que se diera más espacio a Jacky, coprotagonista del libro. Sería deseable que se le diera un papel relevante al final del libro, y no fuera mera comparsa. Los antagonistas, esa dualidad de hechicero y su copia (o quizá copias ambos) son también de carne y hueso, y a veces el lector desearía que no fracasaran tan estrepitosamente.
Y hasta ahí puedo leer. Pensé en su momento (es decir, una semana atrás) haber incluido algunas observaciones con spoilers en esta pequeña reseña, pero, la verdad, ya se me han olvidado.
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