miércoles, 7 de octubre de 2026

Bulos electorales, miedo y errores de cálculo.

Comencé este blog la víspera de unas lejanas elecciones y hoy, años después, intentaré retomarlo con la excusa de otras. Podría hablar de lo humano y lo divino, pero el tema que me ocupa hoy es el miedo al pucherazo electoral que se está agitando desde la derecha y la extrema derecha.

No hay mayor necedad que tomar un mensaje ajeno e intentar plantarlo en un contexto diferente. Viene a ser como plantar una diefenbaquia en lo alto de los Pirineos, o un roble en mitad de unas salinas. Pero es cómodo. Es cómodo tomar los mensajes que han funcionado en otra tierra y traerlos aquí. Evita pensar. Viene a ser como pulsar el botón de una inteligencia artificial, o como dejarse rodar cuesta abajo en un coche al que no le queda gasolina, sin pensar que a veces es necesario el motor para tomar las curvas adecuadamente.

Hay que ser un necio para creer que el fraude en el voto por correo es tan fácil. Es cierto que, en las pasadas elecciones, alguien reventó la caja fuerte de una estafeta e hizo volar las papeletas, y aunque parece que lo hizo por dinero, siempre quedará la duda de si quería entorpecer la elección de un edil por parte de censados absentistas. Pero si sabemos que sucedió es porque las garantías funcionaron.

Pero se ha preferido copiar el bulo extendido por Trump para sus propias elecciones. Un bulo que podría funcionar allá, donde la gente lleva generaciones negándose a tener un «pasaporte interno». Le recuerdo a la derecha que, gracias al dictador al que a veces se niegan a despreciar, cada español dispone de una identificación oficial con fotografía, y que esa identificación le es requerida para solicitar el voto por correo, recoger el equipo de voto, y entregar el sobre con la papeleta. ¿Quizá Feijoo nunca votó por correo? ¿Quizá nunca lo hizo ninguno de los diputados y senadores de su grupo? Se me hace extraño.

También es extraño que ni Feijoo ni los miembros de su equipo conozcan el funcionamiento de las mesas electorales. ¿Quizá nunca han sido miembros de una mesa? ¿Tampoco han colaborado con el partido actuando como interventores? ¿Es que nunca han leído el manual de las mesas electorales, donde especifican que los votos por correo llegan en un paquete lacrado a la mesa, que los cuenta al final de la votación?

Dicen que a menudo atribuimos a la maldad humana lo que es mera necedad. Pero en este caso, no pueden ser tan necios. Es mera maldad.