lunes, 12 de enero de 2015

Julian May: La tierra multicolor

MAY, Julian: La Tierra Multicolor, Barcelona, Ultramar, 1989. 490 páginas.

ISBN: 84-7386-372-0

Descriptores: Viajes en el tiempo. Extraterrestres.

Inicia la saga: Exilio en el Plioceno

Ya sé, ya sé que este libro está descatalogado y que flaco favor le hacemos al empobrecido sector editorial publicando reseñas de libros así. Pero no podía evitar publicar esta. Si queréis leer el libro, podéis probar suerte en las bibliotecas públicas. En Madrid está en varias.

Tuve noticia por primera vez de esta novela cuando, de chavales, mi hermano y yo nos dedicábamos a comprar absolutamente todo lo que salía en la colección de ciencia ficción de Ultramar. Concretamente le recuerdo a él leyendo esta novela unas navidades; sin embargo, por alguna razón (seguramente un préstamo), perdimos esta novela y su continuación. En la biblioteca familiar quedaron las partes tercera y cuarta de la saga, y aunque con el cierre de la editorial compramos un buen número de volúmenes de la colección en el Vips (de hecho, peregrinamos de Vips en Vips), nunca pudimos recuperar este, hasta la pasada edición de la feria del libro antiguo y de ocasión, donde conseguí comprarlo a precio de oro (unos 10 euros... caro, teniendo en cuenta que los Ultramar valían 300 pesetas en la liquidación y 3 euros cuando, con el euro, los precios "no subieron"). Pero hasta estas navidades no tuve tiempo para leerlo.

Si habéis llegado hasta aquí es que de verdad os interesa el libro. Pues bien, el argumento se ha visto ya en la serie de TV "Terra 2", aunque ahí con menos imaginación.

Año dos mil muchocientos. La tierra ha entrado en contacto con los extraterrestres, que han impuesto un nuevo orden mundial pero, a cambio, nos han dotado de tecnologías maravillosas que han permitido colonizar varios planetas. La enfermedad y la vejez han sido vencidas. Las mutaciones han desarrollado individuos con poderes psíquicos. Y, aun así, hay gente a la que no le gusta vivir en ese paraíso edulcorado en que se ha convertido la Tierra.

Para ello, aprovecharán la invención fallida de un científico francés. Se trata de una máquina del tiempo que, sin embargo, funciona solo en una dirección (enviando objetos al pasado) y exclusivamente conectada a una época y lugar concretos: un valle francés en el Plioceno. Las personas desesperadas, aburridas de la existencia o en desacuerdo con las normas de no violencia, uso exclusivo del inglés, y religiosidad descafeinada se escaparán a través de esta máquina, primero de manera subrepticia y finalmente con el aplauso del gobierno, que además les proporcionará útiles de supervivencia maravillosamente miniaturizados.

Pero lo que encuentran en el Plioceno no es lo que esperaban... (y, como decían en un concurso de los 70 y 80, "hasta ahí puedo leer").

A pesar de ser claramente una space opera, es decir, una novela que busca la aventura por la aventura, hay detalles interesantes que relacionan la obra con la hard sf. Por ejemplo, las observaciones sobre el sistema de conexión energética global o la justificación de las propiedades del "decamolec" empleado en la miniaturización. También están muy documentados los ecosistemas europeos antes de la primera glaciación, lo que no impide que la autora haya añadido sus detalles sobre extraterrestes y poderes psíquicos, aunque, todo hay que decirlo, con bastante coherencia.

El libro se lee con facilidad a pesar de todos los detalles científicos o pseudocientíficos y a pesar también de todas las referencias culturales a las baladas francesas o a las sagas escandinavas (uno de los aspectos más curiosos de la literatura de género es que a menudo es más pedante que la literatura supuestamente seria). Obviamente, no tiene un contenido especialmente trascendental, aunque una de las preguntas que surgen en el lector después de leerlo tiene que ver con la parte que no se puede leer: cómo el hombre destruye el equilibrio entre especies al entrar en un ecosistema al que no pertenece. Y es que en este libro, como en las películas de zombies, uno acaba con la sospecha de que los malos son los humanos.