miércoles, 30 de julio de 2014

Formato obsoleto...

Sucede que me compré 12 gigas de cómics en humblebundle y quiero guardarlos en alguna parte. No es que necesite realmente guardarlos: en cualquier momento podría volver a descargarlos sin pagar más, pero ¿y si se pierde mi contraseña? ¿y si quiebra la compañía? ¿y si se estrella un meteorito gigante contra la Tierra? Más vale tener una copia que no esté en la nube.

Así que voy al VIPs a conseguir DVDs porque ando bastante escasito de ellos. De camino, pienso en la posibilidad de comprar CDs. La radio del coche no tiene reproductor de mp3 ni entrada de línea, y aunque a veces es posible hacer que el teléfono móvil le envíe su música por FM, no siempre funciona el truco, especialmente en las áreas llenas de emisoras como Madrid. Así que para oír los mp3 en el coche hay que grabarlos en CD. Probablemente tendré CDs a montones en casa, pero estoy convencido de que en cualquier momento se dejarán de fabricar. Eso es lo que me decide a comprarlos.

En el VIPs solo hay DVDs de los caros, los regrabables (podría ser peor: el otro día estuve en la FNAC y no había ninguno). Los CDs, mezclados con ellos en la pila, son de la misma marca, pero obviamente son CD-R (lo que me indica que todos los compradores de CD están en la misma situación que yo). Voy con uno de cada a la cajera y, después de mirarlos un rato, ella me dice:
—No lo entiendo. Unos valen seis euros y los otros dieciséis.
—No hay problema. Sé que son distintos y quiero uno de cada.
Aunque ella no aparenta tener menos de veinticinco años (claro está que el trabajo envejece, así que puede que me equivoque), me pide que le explique la diferencia.
—Unos son para música, los otros son para datos.
Ella misma deduce que los de datos serán más caros porque tendrán más capacidad. Así que lo que falla es, simplemente, que llegó a la tecnología demasiado tarde para saber la diferencia. Debe de ser que realmente los CDs sí están obsoletos.

martes, 17 de junio de 2014

desorden

Ahora que empiezo a tener tiempo libre, debería dedicarme a arreglar el completo desorden en que se ha convertido mi vida. No es solo la tabla de planchar que lleva meses sobre la mesa de comedor, ni la mesa de despacho convertida en mueble multifunción sobre el que lo mismo como que corrijo unos exámenes o uso el ordenador. No es tampoco esa caja llena de libros de los estantes desmontados a la espera de que algún día la compañía de seguros venga a pintar el piso. No es la mierda que se está acumulando peligrosamente desde que no me queda tiempo libre en las tardes siquiera para pasar la escoba. Es el desorden de mi vida.

Cuando el cotidiano despiste se convierte en desorden, el desorden en caos y el caos en frustración porque nada sale a derechas (y cómo puede salir a derechas si no hay manera de saber lo que uno está haciendo, potque está tratando de atender a mil estímulos ninguno estimulante), entonces ha llegado la hora de pararse un momento y pensar qué habría que arreglar el desorden, el maldito caos de la propia vida.

Pero primero empezaré por limpiar un poco.

sábado, 7 de junio de 2014

Lo que dijo el coronel

Años después, ante el pelotón de fusilamiento, dijo el coronel:

—¡Fuego!

Era firme partidario de la pena de muerte.

viernes, 6 de junio de 2014

Lo que dijo el Ladrón

Dijo el ladrón:

—Últimamente hay mucha competencia. Aquí todos se creen que son de mi condición.

jueves, 5 de junio de 2014

Lo que dijo el Intelectual Progresista

Dijo el Intelectual Progresista:

—Los que nos gobiernan deberían ser honrados. Tengamos valores, seamos honestos.

Acababa de colgarle el teléfono a su tío, el que le metió en el departamento de la universidad.

miércoles, 4 de junio de 2014

Lo que dijo el Intelectual Orgánico

Dijo el Intelectual Orgánico:

—El problema de España es la pereza. Aquí hace falta esfuerzo y voluntad.

A continuación, encendió un cigarro y continuó su partida de cinquillo.

martes, 3 de junio de 2014

Lo que dijo el Gringo

Dijo el gringo:

— El problema de vuestro país no es político, sino económico. Haced leyes a mi medida y yo os daré el dinero.