lunes, 20 de abril de 2015

Elvira Lindo: El otro barrio

LINDO, Elvira: El otro barrio. Madrid, Alfaguara (serie roja), 2004. 178 pág. 21 cm.
ISBN
84-204-0168-4
ISBN13:
[ 978-84-2040-1683-9 ]
Precio de lista:
8,10 € [comprada de 2ª mano por 1 €].
Descriptores:
Realismo, Juvenil, Centros de menores, Familias desestructuradas

Hoy tocaba patrullar las tiendas de segunda mano. Como parte de mi botín, esta novela que era lectura obligatoria en el instituto de Vallecas (barrio en que se desarrolla la acción) y que propusimos dos profesores infructuosamente para otro instituto de barrio obrero...

Tres amigos, refrescos, una lata de conservas, una película. Un plan simple. Pero al abrir la lata se desata una catástrofe que parece sacada un juego de rol (estoy pensando, obviamente, en el nethack). El protagonista acaba siendo responsable de la muerte de varias personas y es internado en un centro de menores. Allí, descubre que la vida, su vida, podría ser diferente si viviera en lugar, en el Otro Barrio en el que vive su abogado, otro lugar donde las cosas son de otra manera, porque la gente se tiene que preocupar por sobrevivir otro día.

Conocida por ser autora de Manolito Gafotas, Elvira Lindo hace gala de su sensibilidad para retratar la realidad madrileña. Pero El otro barrio no es una novela dirigida específicamente al público juvenil (a pesar de que siguen apareciendo esos guiños humorísticos un tanto infantiles, como la pifia ya mencionada. Bien mirado, y a pesar de su final más o menos feliz, el otro barrio es una novela desoladora, un melodrama propio de Dickens: familias desestructuradas, hijos de padres drogadictos, adultos que no atienden a sus ancianos padres, la alternativa de ser fiel a la propia clase y perecer o traicionarla y medrar... Si Manolito es —o finge ser— feliz, aquí se nos cuenta su oscuro futuro.




(Como siempre, esta entrada se publicará en Pinterest y Vingle)

miércoles, 8 de abril de 2015

Las estatuas también mueren - Reseña

"Las estatuas también mueren"
Dirección: Chris Maker, Alain Resnes, 
Fotografía de Ghis Cloquet.
Música: Guy Bernard.
30 minutos. Blanco y negro.
(Proyección en formato DVD en el Reina Sofía, 8 de abril de 2015, 19:30; 2ª proyección el 23 de abril a la misma hora).


"Cuando los hombres están muertos, entran en la historia. Cuando las estatuas están muertas, entran en el arte. Esta botánica de la muerte, es lo que nosotros llamamos la cultura.”

El museo transforma los objetos cultrales (en sentido antropológico) en objetos culturales (en sentido artístico), en obras muertas. Lo que hoy es un objeto de uso, mañana será un objeto artístico o histórico. Habrá perdido su esencia. Esa es la primera lección de esta película, que aprendemos mediante el recurso al arte dadaísta (cuya gracia está, precisamente, en aplicar a los objetos de hoy la mirada que el arqueólogo lanzará mañana).

La segunda lección la aprendemos a través de un espectacular montaje de fotografías de esculturas (principalmente los relieves que adornaban un palacio) de Benín. África tiene, al igual que Europa, una historia.

Sin embargo, esta idea -que es la que destacan la mayoría de las críticas- es enterrada inmediatamente por el recurso a la "foto fija" de un África primitiva que explica la diferencia entre el antiguo arte (enraizado en una concepción mágica del mundo) y el actual. Se insiste demasiado en materiales de archivo que muestran ese "primitivismo". Y aunque a continuación se critique la llegada del hombre blanco y la llegada, con él, de nuevos sistemas económicos, políticos y religiosos (de nuevo recurriendo a materiales de archivo que remontan a la Guerra Mundial), no se evita caer en una sustantivización de "lo africano" (o "lo negro", por usar el término de la época).

Está claro que este documental, a pesar de su carácter reivindicativo y sus intentos de concebir otra mirada etnológica diferente a la del colonialismo, no puede evitar ser hija de su época.

Por lo demás, admirables la fotografía de Cloquet y la música de Bernard.

lunes, 30 de marzo de 2015

Dmitri Glukhovsky: Metro2033.

GLUKHOVSKY, Dmitri: Metro 2033. El último refugio.Barcelona, Timun Mas (Planeta), 2014. 541 pág. 19 cm.
ISBN:
978-84-480-0500-9.
Precio de lista:
8,95 Euros [comprada de 2ª mano].
Descriptores:
Fantasía. Ciencia Ficción. Fantasía apocalíptica. Tercera guerra mundial.
Metro 2033, subtitulada en España «El último refugio», es una novela que muchos conoceréis a través del videojuego basado en ella. De hecho, yo tenía noticia del juego, pero no supe hasta hace poco que estaba inspirado en una novela. Como me gusta la fantasía apocalíptica y me llama la atención todo lo que tiene que ver con metros y trenes, me decidí a hacerme con un ejemplar, aprovechando otro pedido.
Artyom tenía unos dos años cuando el apocalipsis nuclear se desencadenó sobre Rusia. Su madre lo bajó a los túneles del metro, donde miles de ciudadanos se refugiaron. Pero después una horda de ratas (huyendo, quiza, de algún horror) mató a su madre. Desde entonces ha vivido con el comandante de la estación de la VDNKh. Ahora, quince años después, es un joven con madera de héroe que tratará de recorrer las diversas estaciones-estado en que se ha fragmentado la red de metro en busca de ayuda para defender su estación —y la red entera— contra la amenaza de los «Negros», una especie mutante telepática que está intentando penetrar en la red a través de la VDNKh. En su largo periplo, Artyom descubrirá toda la vileza y la generosidad del ser humano, las distintas concepciones políticas y religiosas del mundo y los logros de un mundo que ha desaparecido para siempre.
Se trata de una novela-río con todas sus ventajas e inconvenientes. Predomina la acción, interrumpida por algún paraje introspectivo o filosófico que intenta dar a la trama una hondura que quizá sobre. Hay detalladas descripciones de las magnificentes estaciones y de los opresivos corredores que las conectan, aunque se echa de menos un esquema de la red de metro que el editor podría haber incluido fácilmente. A cambio, hay un anexo final con las notas correspondientes a cada página (que no tienen llamadas en el texto, para no despistar al lector).
Los personajes no son demasiado profundos; tampoco se espera que lo sean. Como en una novela de Baroja, los personajes duran solo uno o dos capítulos antes de ser definitivamente descartados; por ello, a menudo se los describe justo lo necesario para darles cierta vida, o para explicar el sistema ideológico y social que los ha creado.
El gran acierto de la novela es lo que tiene de Viaje de Gulliver, de presentación de un mosaico de sociedades humanas que es una parodia de diversas ideologías (desde el trotskismo hasta el evangelismo), de manera que comprendemos las diversas maneras de arruinar el mundo que ha generado el hombre en su búsqueda de utopías.
Chirría el recurso constante al Deus ex machina, a la folletinesca salvación del personaje en el último minuto, que sin embargo tiene su explicación al final de la trama. Solo os diré que clasifico esta novela entre la fantasía (antes que en la ciencia ficción) porque queda claro que el protagonista es un "elegido" y se salva precisamente por serlo.
En resumen, una buena novela del género apocalíptico, sin zombies y con un héroe que, en vez de huir constantemente, sigue adelante para cumplir la misión que se le ha encomendado

martes, 24 de marzo de 2015

Del Toro & Hogan: Nocturna

TORO, Guillermo del; HOGAN, Chuck: Nocturna [Trilogía de la oscuriridad, I], Madrid, Suma de letras, 2009. 550 pág. 23 cm.
ISBN:
978-84-8365-148-3.
Precio:
22 Euros.
Descriptores:
Terror. Fantasía apocalíptica.
Últimamente no suelo tomar libros de las bibliotecas. Entre mi voracidad compradora y el hecho de que el trabajo (que, irónicamente incluye la actividad de bibliotecario) y los estudios me dejan poco tiempo, suelo restringir mis lectura a libros comprados, sin acercarme a las bibliotecas a por otros nuevos.

Si en este caso he hecho una excepción es porque recibí de Nocturna críticas bastante duras que hicieron que no me atreviese a comprar la obra. Por ahí se dice que Del Toro, habituado al lenguaje cinematográfico, ha hecho una novela como quien hace el guión de una película de acción, compuesto de breves planos de 20 segundos encadenados entre sí sin demasiada hilazón argumental.

Algo hay de eso (por ejemplo en el episodio, completamente desvinculado del resto, en que se contempla el eclipse desde una estación orbital), pero no es muy distinto de lo que muchos autores hacen últimamente: novelas polifónicas compuestas de secuencias hiperbreves. El hecho de añadir páginas de separación entre capítulo y capítulo ayuda a convertirlo en un tocho, que es lo que vende hoy día.

Personalmente, las pegas que le pongo a la novela son otras, en general derivadas del hecho de que se trata de una obra destinada a ser un best seller y que, por tanto, utiliza todas las recetas de los best seller americanos, hasta el aburrimiento o la desesperación del lector.

Por ejemplo, ese afán por hacer más reales a los personajes (¿en un libro de vampiros?) diciendo las marcas de todo lo que llevan (¿es realismo o es product placement?). Es cierto que a veces te hace decir, "vale, este tío se ha documentado porque sabe cuál es la marca buena de equipos de diálisis" (¿quizá es que en los equipos médicos las marcas buenas no tienen línea B, como sí tienen en la informática?), pero hay casos absurdos como cuando, al describir a un personaje que no volverá a aparecer, se insiste en comentar que la sudadera que lleva bajo el chaleco reflectante tiene el logo de los Mets. Si lleva el chaleco reflectante y es de noche, ¿cómo carajo se ve de qué equipo es la sudadera? O cuando se insiste en que la bolsa de deportes del cazarratas (que no sabemos si es ancha, estrecha, corta, larga, de bandolera, de mano, mochila, roja, verde o grafito) es de Puma. Le preguntaré a mi amigo Pedro, negociante de contratos publicitarios de tal marca, si se pagó o no se pagó a Hogan y Del Toro por meter esa frase.

La incorporación de los detalles tecnológicos que hace obsoleto a este libro (quizá sea un guiño irónico que los autores se regodeen en la obsoleta tecnología de los 80 de la tienda de Setrakian) provoca los momentos más chirriantes del libro, dado que cada término se traduce de manera distinta en cada región, y mientras que quien estas líneas escribe es español, la traductora ha elegido (creo que con acierto) el español que habla el propio Guillermo del Toro. Que un español no sepa lo que es "halar", es mera ignorancia; pero que no sepa lo que es "teatro en casa" no se debe a su propia ignorancia del idioma, sino a que a este lado del atlántico un teatro es el lugar donde actúan los actores... las películas se ven en el cine. Por eso digo que la aparición de tecnología ayuda a que chirríe la traducción.

Por lo demás, la obra se lee estupendamente. La saqué ayer a las 15:30 de la biblioteca; la empezaría a las 16:30 y no pude parar de leerla; de hecho, tuve que forzarme a hacer una pausa de un par de horas para las tareas domésticas y luego no volví a mirar el reloj hasta bien pasada la media noche. Esta tarde he devorado las 150 páginas que me quedaban.

¿Qué la hace interesante? En primer lugar, el planteamiento novedoso del vampirismo, que convierte a los vampiros en una especie de superzombis mutantes parasitados con mente de colmena: el summum de la serie Z reunida a través de todos sus géneros. En segundo lugar, el enfoque del conflicto: los vampiros son una plaga y hay que exterminarla. Por eso se elige a un médico, un cazavampiros y un exterminador como protagonistas. En tercer lugar, claro está, que he visto la serie The Strain, basada en esta novela (el título original de la cual es, de hecho, el mismo de la serie).

¿Cuáles son las diferencias con la serie? En primer lugar, encuentro bastante menos multicultural la novela que la serie. En la serie, Agustín "Gus" Elizalde tiene un papel mucho más importante que en el libro. También es mayor su vinculación con el malvado Eldritch Palmer. La niñera Neeva es asimismo un personaje totalmente secundario y desaprovechado en la novela. Por otra parte, aunque sabemos que Nora y Vasily Fet no son de origen anglosajón, no se insiste demasiado en sus antecedentes culturales (no me refiero a la "cultura" como sustituto políticamente correcto de "raza", sino a lo que un antropólogo quiere decir cuando habla de cultura). Setrakian es, entonces, el único de los protagonistas cuyo trasfondo cultural (en realidad debido más a su edad que a su origen europeo) "funciona". Y es una lástima, porque la serie es un canto a ese melting pot neoyorkino y a la capacidad de personas de distintos oficios, edades y creencias para enfrentarse a un peligro común —creado precisamente por uno de esos varones blancos anglosajones—.

En segundo lugar, no aparece el ayudante ex-nazi de Palmer. Este ayudante es un elemento importante en la serie, no solo porque es otro enemigo personal del viejo Setrakian, sino también porque explica cómo el viejo Eldritch, que ha visto el horror en que se convierten los vampiros, puede creer que él no acabará siendo una criatura desprovista de cerebro como los infectados, ni una masa horrenda como el Amo Serdu. En el libro será el cantante Bolívar quien encarne al infectado próximo a convertirse en vampiro mayor, pero al ser un recién creado no tiene el mismo peso que en la serie. En tercer lugar, y sin querer desvelar más de lo que ya he desvelado, el despliegue CSI originado por la aparición de la hacker (no recuerdo su nombre) en la serie es aquí suplantado por las habilidades más pedestres de los diversos personajes. Así, el plano de la casa del cantante, puertas "secretas" incluidas, lo obtienen de la revista People. ¿Para qué necesitas hackers, cuando los famosetes ventilan toda su vida privada a los cuatro vientos?

Si buscáis un libro profundo, con personajes bien construidos, diálogos chispeantes y descripciones detalladas,... ¡leed algo de Garcia Márquez, carajo! Pero si queréis pasar unas horas en la oscura Nueva York del eclipse, donde habita el mal reptante, donde los vampiros anidan, donde los héroes se juegan el pellejo por salvar a la Humanidad del desastre, id a la librería o biblioteca más cercana y hacéos con un ejemplar de Nocturna, de Guillermo del Toro.

domingo, 1 de marzo de 2015

Barceló y Romero: El otoño de las estrellas

BARCELÓ, Miquel;

ROMERO, Pedro Jorge: El otoño de las Estrellas, Barcelona, Ediciones B, 2001. 235 páginas

ISBN:
84-666-0299-2.
Descriptores:
Ciencia Ficción. Civilizaciones Alienígenas. Inteligencias extracorpóreas.
Precio Original: 12,71 euros.
Precio actual:
aprox. 5 euros en Iberlibro, portes incluidos.

Escrita por dos especialistas españoles en ciencia ficción y basada en una novela corta anterior escrita en catalán (Testimoni de Narom, que fue galardonada con el premio Juli Verne 1998), El otoño de las estrellas se presenta a sí misma como una obra CF hard, es decir, repleta de referencias científicas, a pesar de lo cual reconoce su deuda con obras más filosóficas o especulativas como Hacedor de Estrellas, de Stapledon.

La obra se estructura en dos relatos paralelos que confluyen al final de la obra. Uno de ellos, el que sigue de cerca la novela corta mencionada, cuenta como un especialista en soporte vital descubre que su novia ha decidido arriesgarse a salir al exterior de la base durante una tormenta. El otro, situado mil años después, habla sobre una humanidad muy evolucionada que ha sustituido sus cuerpos por estructuras formadas de nanorobots, conservando la conciencia individual. Ambas historias comparten un interés por la nanotecnología, la conciencia extracorpórea (espiritual en un caso, informática en el otro) y el panteísmo.

Es cierto que no hay excesiva acción y que los personajes tampoco están desarrollados con gran profundidad (al fin y al cabo, en una de las historias son seres cuya aburrida existencia abarca varios milenios, los suficientes como para que ningún sobresalto los transtorne), pero las sorprendentes propuestas tecnológicas bastan para mantener la atención del lector: el asombroso planeta Geria, que sufre cataclismos cíclicos; la expansión universal de la civilización convertida en haces de información que circulan a través de agujeros de gusano, la resurrección por medios tecnológicos...

Además, los autores ponen todo de su parte para explicar los términos científicos que emplean. Por ejemplo, explican el término nanómetro (a pesar de que cualquier estudiante de bachillerato debería conocerlo), las teorías sobre el comportamiento de los agujeros negros... Eso da a la trama un aire de credibilidad, hasta el punto de llegar los autores a indicar en su nota final que no debemos olvidar que esto no es ciencia, sino ficción.

En definitiva, un libro recomendable, sobre todo para aquellos que todavía ignoren que en Español también se escribe buena ciencia ficción.

jueves, 26 de febrero de 2015

miércoles, 25 de febrero de 2015

(enlatado) Lo que dijo el Vate...

Si yo fuera poeta
me haría diputado o periodista
pues el mejor esteta
solo pasa revista
al rico que le paga, o su cronista.