martes, 17 de junio de 2014

desorden

Ahora que empiezo a tener tiempo libre, debería dedicarme a arreglar el completo desorden en que se ha convertido mi vida. No es solo la tabla de planchar que lleva meses sobre la mesa de comedor, ni la mesa de despacho convertida en mueble multifunción sobre el que lo mismo como que corrijo unos exámenes o uso el ordenador. No es tampoco esa caja llena de libros de los estantes desmontados a la espera de que algún día la compañía de seguros venga a pintar el piso. No es la mierda que se está acumulando peligrosamente desde que no me queda tiempo libre en las tardes siquiera para pasar la escoba. Es el desorden de mi vida.

Cuando el cotidiano despiste se convierte en desorden, el desorden en caos y el caos en frustración porque nada sale a derechas (y cómo puede salir a derechas si no hay manera de saber lo que uno está haciendo, potque está tratando de atender a mil estímulos ninguno estimulante), entonces ha llegado la hora de pararse un momento y pensar qué habría que arreglar el desorden, el maldito caos de la propia vida.

Pero primero empezaré por limpiar un poco.

sábado, 7 de junio de 2014

Lo que dijo el coronel

Años después, ante el pelotón de fusilamiento, dijo el coronel:

—¡Fuego!

Era firme partidario de la pena de muerte.

viernes, 6 de junio de 2014

Lo que dijo el Ladrón

Dijo el ladrón:

—Últimamente hay mucha competencia. Aquí todos se creen que son de mi condición.

jueves, 5 de junio de 2014

Lo que dijo el Intelectual Progresista

Dijo el Intelectual Progresista:

—Los que nos gobiernan deberían ser honrados. Tengamos valores, seamos honestos.

Acababa de colgarle el teléfono a su tío, el que le metió en el departamento de la universidad.

miércoles, 4 de junio de 2014

Lo que dijo el Intelectual Orgánico

Dijo el Intelectual Orgánico:

—El problema de España es la pereza. Aquí hace falta esfuerzo y voluntad.

A continuación, encendió un cigarro y continuó su partida de cinquillo.

martes, 3 de junio de 2014

Lo que dijo el Gringo

Dijo el gringo:

— El problema de vuestro país no es político, sino económico. Haced leyes a mi medida y yo os daré el dinero.

lunes, 2 de junio de 2014

Lo que dijo el Abogado

Dijo el abogado:

— Estudié leyes para defender al débil. Para poder comer tres veces al día, acepté los casos de los poderosos. Seré un gran defensor de los débiles cuando puedan pagar mis honorarios.