martes, 28 de abril de 2015

Palabras en la ciudad

(Microcuento enviado en mayo de 2014 al concurso colaborativo de microcuentos de "cuentos para el andén")

El novelista enciende un cigarrillo y se asoma al balcón. Cada rostro que pasea por la calle lleva dentro la semilla de la que brotará un carácter. Por cada árbol, cada esquina, cada ventana, asoma una aventura, una intriga, un escenario. La ciudad es todas las ciudades del mundo.

Aplasta la colilla y vuelve a su mesa, y teclea con furia creciente una página inmaculada que según sale del carro se revela más y más vacía. Con orgullo la extrae y haciendo un avión, la lanza a la calle. ¡Toda la vida escribiendo y hasta ahora no había dicho nada!

domingo, 26 de abril de 2015

Ejemplares fantasma en Abies 2.x

En la biblioteca de mi instituto usamos todavía el viejo Abies2, pues con nuestra inestable conexión a internet no nos atrevemos a usar abies3. Uno de los problemas que nos ha surgido es que hay unos cuantos ejemplares que han sido catalogados en el pasado (prueba de ello es su código de barras de Abies) pero no aparecen en el catálogo por ninguna parte.

Analizando el problema a partir de una copia de seguridad que abrimos con Access, se manifiesta el origen del problema:

Abies guarda los autores en dos lugares diferentes. En primer lugar está el autor principal, que se almacena en el campo idAutor de la tabla [Fondos]. Por otro lado, en la tabla [Fondos_Autores] hay un registro que lista los autores secundarios y principales de cada fondo, con un campo llamado booleano "principal" que indica si estamos hablando del autor principal o no.

El problema es que al hacer el listado de ejemplares que sale en la pantalla principal de abies, los ejemplares se recuperan a partir de una consulta que solo toma aquellos ejemplares con valores definidos en la tabla [fondos_autores], es decir, que si por la razón que sea (probablemente una edición manual o una actualización mal hecha) se pierden los registros de la tabla [fondos_autores], los fondos desaparecerán de la vista de catálogo.

Podemos añadir la siguiente macro a una copia de seguridad de abies para averiguar qué ejemplares son los que se han convertido en "fantasmas". Aunque he añadido una funcionalidad de "reparación", yo no cambiaría nada a menos que me asegure de que no he vuelto a catalogar los ejemplares desaparecidos... (y teniendo en cuenta que es un proceso largo y que en medio hay que evitar prestar o catalogar ningún fondo, es complicado).

'Buscar ejemplares sin autor en la tabla fondos_autores
'(Ejemplares con autor declarado en fondos pero sin autor en fondos_autores)
' Creo que esa es la causa de que "Réquiem por un campesino español" de 
' Ramón J. Sender no aparezca en Abies, a pesar de que aparece en la tabla
' "ejemplares" y en la tabla "fondos".

Sub buscaEjemplaresSinAutor()
Dim Fondos As Recordset
Dim FondosAutor As Recordset
Dim xlApp As Excel.Application
Dim Book As New Excel.Workbook
Dim MySheet As Excel.Worksheet

Dim Db As Database

Set Db = Access.CurrentDb

Set xlApp = CreateObject("Excel.Application")
Set Book = xlApp.Workbooks.Add
Set MySheet = Book.Sheets(1)
        Book.Activate
        With MySheet
            With .Range("A:D")
                .HorizontalAlignment = xlLeft
                .Font.Size = 10
                .VerticalAlignment = xlTop
                .WrapText = True
            End With
            With .Range("1:2")
            .Font.Size = 12
            .VerticalAlignment = xlTop
            .HorizontalAlignment = xlCenter
            End With
            .Cells(1, 1) = "Fondos sin autor en IDAutores"
            .Cells(2, 1) = "IDFondo"
            .Cells(2, 2) = "IDAutor"
            .Cells(2, 3) = "A"
            .Cells(2, 4) = "Titulo"
            .Cells(2, 5) = "CodigoEjemplar"
            .Cells(2, 6) = "NumRegistro"
            .Cells(2, 7) = "[Signatura]"
            .Cells(2, 8) = "FechaAlta"
            .Cells(2, 9) = "[Arreglado?]"
            
            'Colorear el encabezado
            .Range("A1:G1").Cells.Interior.Color = RGB(&HFF, &HCC, _
                  &H99)
            .Range("A1:G1").HorizontalAlignment = xlCenter
            .Range("A1:G1").Merge
            .Range("A2:G2").Cells.Interior.Color = RGB(&HC0, &HC0, _
                  &HC0)
            .Columns(1).ColumnWidth = 8
            .Columns(2).ColumnWidth = 8
            .Columns(3).ColumnWidth = 20
            .Columns(4).ColumnWidth = 20
            .Columns(5).ColumnWidth = 8
            .Columns(6).ColumnWidth = 8
            .Columns(7).ColumnWidth = 8
            .Columns(8).ColumnWidth = 8
        FilaAct = 3
        End With
    
    
  consulta = "SELECT Ejemplares.CodigoEjemplar,Autores.a, "+ _
             "Fondos.Titulo, Ejemplares.Sig1, Ejemplares.Sig2,"+ _
             "Ejemplares.Sig3, Fondos.IdFondo,Fondos.IdAutor, " + _
             "Ejemplares.FechaAlta, Ejemplares.NumRegistro " + _
             "FROM (Fondos INNER JOIN Ejemplares ON " + _
             "Fondos.IdFondo = Ejemplares.IdFondo)" + _
             "INNER JOIN Autores ON Fondos.IdAutor = " + _
             "Autores.IdAutor ORDER BY Fondos.IdFondo"
  
    Set Fondos = Db.OpenRecordset(consulta, dbOpenDynaset)
    Fondos.MoveFirst
    Do Until Fondos.EOF
        While Fondos.Fields("idfondo") = "": Fondos.MoveNext: Wend
        idfondo = Fondos.Fields("IdFondo")
        consulta2 = "SELECT * FROM [Fondos_Autores] Where "+ _
              "[IdFondo]=" & idfondo & " ORDER By IdFondo"
        Set FondosAutor = CurrentDb.OpenRecordset(consulta2, _
              dbOpenDynaset)
        cuenta = FondosAutor.RecordCount
        'If idfondo = 3294 Then Stop
       If cuenta = 0 Then
            With MySheet
                .Cells(FilaAct, 1) = Fondos.Fields("idFondo")
                .Cells(FilaAct, 2) = Fondos.Fields("idAutor")
                .Cells(FilaAct, 3) = Fondos.Fields("A")
                .Cells(FilaAct, 4) = Fondos.Fields("Titulo")
                .Cells(FilaAct, 5) = Fondos.Fields("CodigoEjemplar")
                .Cells(FilaAct, 6) = Fondos.Fields("NumRegistro")
                .Cells(FilaAct, 6) = Fondos.Fields("Sig1") + _
                    " " + Fondos.Fields("Sig2") + _
                    " " + Fondos.Fields("Sig3")
                .Cells(FilaAct, 7) = Fondos.Fields("FechaAlta")
            End With
            FilaAct = FilaAct + 1
            respuesta = MsgBox( _
                    "El libro " + vbCrLf + Chr(34) + _
                    Fondos.Fields("Titulo") + Chr(34) + vbCrLf + _
                    "(autor: " + Fondos.Fields("A") + ")" + vbCrLf + _
                    "no tiene entrada de autor en la tabla " + _
                    "Fondos_Autores." + vbCrLf + _
                    "¿Crear entrada?", _
                    vbYesNo + vbQuestion, _
                    "Arreglar Autor")
            If respuesta = vbYes Then
                'Stop
                ' Inserta una línea en la hoja de cálculo
                ' avisando del arreglo.
                MySheet.Cells(FilaAct - 1, 9) = "ARREGLADO"
                'Inserta un registro nuevo en Fondos_Autores
                FondosAutor.AddNew
                FondosAutor.Fields("idAutor") = _
                     Fondos.Fields("idAutor")
                FondosAutor.Fields("idFondo") = _
                     Fondos.Fields("idFondo")
                Rem FondosAutor.Fields("idFuncion")= Vacío
                FondosAutor.Fields("Principal") = True
                FondosAutor.Update
            End If
        
        End If
        FondosAutor.Close
        Fondos.MoveNext
        Debug.Print ".";
    Loop
    Book.Application.Visible = True
End Sub

sábado, 25 de abril de 2015

Preocupados por la cultura científica... ¿inocentemente?

En los últimos meses, la necesidad de cultura científica ha sido protagonista de varias noticias: un extenso artículo en el National Geographic. La inclusión de una asignatura de cultura científica en el nuevo bachillerato, el borrador de cuyo currículo dedica un bloque a medio ambiente (tratado en otra asignatura de 2º), otro a medicina, otro a genética y otro a informática, en lo que parece un incoherente batiburrillo. La publicación de resultados de una encuesta sobre cultura científica, (1 y 2) en que los españoles quedamos en mal lugar (pero en mejor lugar que antes, todo hay que decirlo).

Cuando en un tiempo tan cercano se concentran la atención del poder y los medios sobre un mismo asunto, suele haber gato encerrado. Y el "gato" podría estar en una cuestión que aparece tanto en el artículo de National Geographic, como en los resultados de la encuesta y en el borrador de currículo: la seguridad de los organismos modificados genéticamente (de aquí en adelante, OMG).

Del mismo modo que el comunismo no es bueno ni malo per se ... los OMG tampoco son buenos ni malos per se

Del mismo modo que el comunismo no es bueno ni malo per se, sino que sólo es malo cuando lo pone en práctica una especie egoísta como la humana, los OMG tampoco son buenos ni malos per se. Son el último paso de una domesticación de las especies vegetales que a lo largo de los siglos ha usado la selección artificial, la hibridación y los esquejes para ir consiguiendo plantas más acordes con sus métodos de recolección y comercialización.

En mi opinión, el principal problema de los OMG se resume en tres puntos:

  • En primer lugar, si creamos una superespecie, corremos el riesgo de que se convierta en especie invasora acabando con la diversidad.
  • Se ha evitado ese problema haciendo que los OMG no se puedan reproducir por sí mismos (es decir, que sean viables como individuos pero no como especie). Sin embargo, esta decisión no ha sido solo producto de una reflexión pausada sobre los riesgos de crear una superespecie, sino (y aquí está el segundo problema) fruto de intereses económicos: si el OMG no se puede reproducir, las empresas vendedoras de semillas de OMG aumentarán sus beneficios vendiendo estos productos. De manera que los OMG, que a menudo se promocionan como una nueva revolución verde que acabará con la carestía de alimentos, solo solucionan la papeleta a los agricultores que tengan poder económico para comprar, un año tras otro, semillas especiales que (dada la constante bajada de precio de las producciones agrícolas) serán cada vez menos rentables.
  • El tercer problema está en las cualidades seleccionadas en la modificación. Del mismo modo que no hay ningún reparo ético que impida al hombre construir aviones, pero sí los hay para que construya bombarderos (y por eso la manera más simple de evitar que ciertos regímenes, como el iraq de Sadam Hussein, bombardeen a su población ha sido prohibir que vuelen sus aviones), modificar una especie no supone ningún peligro mientras no se haga con la intención de producir una especie peligrosa. Y ahí está el problema. Porque las especies modificadas más populares son aquellas que, o bien contienen tóxicos que destruyen a sus depredadores naturales (y en ese caso habría que comprobar que al llevar el tóxico a la planta no se aumente su toxicidad hacia el ser humano o hacia los animales domésticos o ganaderos alimentados con ella), o bien se las hace capaces de resistir mayores cantidades de tóxicos introducidos por el hombre.

El caso más famoso de este tercer punto son las semillas preparadas para soportar altas dosis de un conocido herbicida, herbicida al que en diversos países se ha acusado de producir infertilidad, cáncer o focomelia (una malformación productora de atrofia en las extremidades como aquella que en los años 50 y 60 causó masivamente la talidomida y por la que muchos españoles siguen, medio siglo después, sin percibir indemnización alguna). Evidentemente, las semillas que soportan altas dosis del herbicida serán rociadas más generosamente, y por tanto acabarán siendo más tóxicas —sin que esa toxicidad tenga que ver con su modificación genética, sino con la manera en que el agricultor las gestiona.

El problema de la ciencia es que opera de manera objetiva, dejando aparte la intencionalidad. Y cuando hablamos de seres humanos, individuos a menudo egoístas, debemos tener en cuenta siempre esa intencionalidad. Si quitamos la intencionalidad de los cálculos, es absolutamente natural, por ejemplo, eliminar a los individuos enfermos para preservar a la especie, práctica habitual entre muchas especies animales. Pero si científicamente es natural matar al débil, humanamente es inmoral matarle científicamente, como se ha hecho, y se seguirá haciendo, en los momentos más oscuros de la época contemporánea.

lunes, 20 de abril de 2015

Elvira Lindo: El otro barrio

LINDO, Elvira: El otro barrio. Madrid, Alfaguara (serie roja), 2004. 178 pág. 21 cm.
ISBN
84-204-0168-4
ISBN13:
[ 978-84-2040-1683-9 ]
Precio de lista:
8,10 € [comprada de 2ª mano por 1 €].
Descriptores:
Realismo, Juvenil, Centros de menores, Familias desestructuradas

Hoy tocaba patrullar las tiendas de segunda mano. Como parte de mi botín, esta novela que era lectura obligatoria en el instituto de Vallecas (barrio en que se desarrolla la acción) y que propusimos dos profesores infructuosamente para otro instituto de barrio obrero...

Tres amigos, refrescos, una lata de conservas, una película. Un plan simple. Pero al abrir la lata se desata una catástrofe que parece sacada un juego de rol (estoy pensando, obviamente, en el nethack). El protagonista acaba siendo responsable de la muerte de varias personas y es internado en un centro de menores. Allí, descubre que la vida, su vida, podría ser diferente si viviera en lugar, en el Otro Barrio en el que vive su abogado, otro lugar donde las cosas son de otra manera, porque la gente se tiene que preocupar por sobrevivir otro día.

Conocida por ser autora de Manolito Gafotas, Elvira Lindo hace gala de su sensibilidad para retratar la realidad madrileña. Pero El otro barrio no es una novela dirigida específicamente al público juvenil (a pesar de que siguen apareciendo esos guiños humorísticos un tanto infantiles, como la pifia ya mencionada. Bien mirado, y a pesar de su final más o menos feliz, el otro barrio es una novela desoladora, un melodrama propio de Dickens: familias desestructuradas, hijos de padres drogadictos, adultos que no atienden a sus ancianos padres, la alternativa de ser fiel a la propia clase y perecer o traicionarla y medrar... Si Manolito es —o finge ser— feliz, aquí se nos cuenta su oscuro futuro.




(Como siempre, esta entrada se publicará en Pinterest y Vingle)

miércoles, 8 de abril de 2015

Las estatuas también mueren - Reseña

"Las estatuas también mueren"
Dirección: Chris Maker, Alain Resnes, 
Fotografía de Ghis Cloquet.
Música: Guy Bernard.
30 minutos. Blanco y negro.
(Proyección en formato DVD en el Reina Sofía, 8 de abril de 2015, 19:30; 2ª proyección el 23 de abril a la misma hora).


"Cuando los hombres están muertos, entran en la historia. Cuando las estatuas están muertas, entran en el arte. Esta botánica de la muerte, es lo que nosotros llamamos la cultura.”

El museo transforma los objetos cultrales (en sentido antropológico) en objetos culturales (en sentido artístico), en obras muertas. Lo que hoy es un objeto de uso, mañana será un objeto artístico o histórico. Habrá perdido su esencia. Esa es la primera lección de esta película, que aprendemos mediante el recurso al arte dadaísta (cuya gracia está, precisamente, en aplicar a los objetos de hoy la mirada que el arqueólogo lanzará mañana).

La segunda lección la aprendemos a través de un espectacular montaje de fotografías de esculturas (principalmente los relieves que adornaban un palacio) de Benín. África tiene, al igual que Europa, una historia.

Sin embargo, esta idea -que es la que destacan la mayoría de las críticas- es enterrada inmediatamente por el recurso a la "foto fija" de un África primitiva que explica la diferencia entre el antiguo arte (enraizado en una concepción mágica del mundo) y el actual. Se insiste demasiado en materiales de archivo que muestran ese "primitivismo". Y aunque a continuación se critique la llegada del hombre blanco y la llegada, con él, de nuevos sistemas económicos, políticos y religiosos (de nuevo recurriendo a materiales de archivo que remontan a la Guerra Mundial), no se evita caer en una sustantivización de "lo africano" (o "lo negro", por usar el término de la época).

Está claro que este documental, a pesar de su carácter reivindicativo y sus intentos de concebir otra mirada etnológica diferente a la del colonialismo, no puede evitar ser hija de su época.

Por lo demás, admirables la fotografía de Cloquet y la música de Bernard.

lunes, 30 de marzo de 2015

Dmitri Glukhovsky: Metro2033.

GLUKHOVSKY, Dmitri: Metro 2033. El último refugio.Barcelona, Timun Mas (Planeta), 2014. 541 pág. 19 cm.
ISBN:
978-84-480-0500-9.
Precio de lista:
8,95 Euros [comprada de 2ª mano].
Descriptores:
Fantasía. Ciencia Ficción. Fantasía apocalíptica. Tercera guerra mundial.
Metro 2033, subtitulada en España «El último refugio», es una novela que muchos conoceréis a través del videojuego basado en ella. De hecho, yo tenía noticia del juego, pero no supe hasta hace poco que estaba inspirado en una novela. Como me gusta la fantasía apocalíptica y me llama la atención todo lo que tiene que ver con metros y trenes, me decidí a hacerme con un ejemplar, aprovechando otro pedido.
Artyom tenía unos dos años cuando el apocalipsis nuclear se desencadenó sobre Rusia. Su madre lo bajó a los túneles del metro, donde miles de ciudadanos se refugiaron. Pero después una horda de ratas (huyendo, quiza, de algún horror) mató a su madre. Desde entonces ha vivido con el comandante de la estación de la VDNKh. Ahora, quince años después, es un joven con madera de héroe que tratará de recorrer las diversas estaciones-estado en que se ha fragmentado la red de metro en busca de ayuda para defender su estación —y la red entera— contra la amenaza de los «Negros», una especie mutante telepática que está intentando penetrar en la red a través de la VDNKh. En su largo periplo, Artyom descubrirá toda la vileza y la generosidad del ser humano, las distintas concepciones políticas y religiosas del mundo y los logros de un mundo que ha desaparecido para siempre.
Se trata de una novela-río con todas sus ventajas e inconvenientes. Predomina la acción, interrumpida por algún paraje introspectivo o filosófico que intenta dar a la trama una hondura que quizá sobre. Hay detalladas descripciones de las magnificentes estaciones y de los opresivos corredores que las conectan, aunque se echa de menos un esquema de la red de metro que el editor podría haber incluido fácilmente. A cambio, hay un anexo final con las notas correspondientes a cada página (que no tienen llamadas en el texto, para no despistar al lector).
Los personajes no son demasiado profundos; tampoco se espera que lo sean. Como en una novela de Baroja, los personajes duran solo uno o dos capítulos antes de ser definitivamente descartados; por ello, a menudo se los describe justo lo necesario para darles cierta vida, o para explicar el sistema ideológico y social que los ha creado.
El gran acierto de la novela es lo que tiene de Viaje de Gulliver, de presentación de un mosaico de sociedades humanas que es una parodia de diversas ideologías (desde el trotskismo hasta el evangelismo), de manera que comprendemos las diversas maneras de arruinar el mundo que ha generado el hombre en su búsqueda de utopías.
Chirría el recurso constante al Deus ex machina, a la folletinesca salvación del personaje en el último minuto, que sin embargo tiene su explicación al final de la trama. Solo os diré que clasifico esta novela entre la fantasía (antes que en la ciencia ficción) porque queda claro que el protagonista es un "elegido" y se salva precisamente por serlo.
En resumen, una buena novela del género apocalíptico, sin zombies y con un héroe que, en vez de huir constantemente, sigue adelante para cumplir la misión que se le ha encomendado

martes, 24 de marzo de 2015

Del Toro & Hogan: Nocturna

TORO, Guillermo del; HOGAN, Chuck: Nocturna [Trilogía de la oscuriridad, I], Madrid, Suma de letras, 2009. 550 pág. 23 cm.
ISBN:
978-84-8365-148-3.
Precio:
22 Euros.
Descriptores:
Terror. Fantasía apocalíptica.
Últimamente no suelo tomar libros de las bibliotecas. Entre mi voracidad compradora y el hecho de que el trabajo (que, irónicamente incluye la actividad de bibliotecario) y los estudios me dejan poco tiempo, suelo restringir mis lectura a libros comprados, sin acercarme a las bibliotecas a por otros nuevos.

Si en este caso he hecho una excepción es porque recibí de Nocturna críticas bastante duras que hicieron que no me atreviese a comprar la obra. Por ahí se dice que Del Toro, habituado al lenguaje cinematográfico, ha hecho una novela como quien hace el guión de una película de acción, compuesto de breves planos de 20 segundos encadenados entre sí sin demasiada hilazón argumental.

Algo hay de eso (por ejemplo en el episodio, completamente desvinculado del resto, en que se contempla el eclipse desde una estación orbital), pero no es muy distinto de lo que muchos autores hacen últimamente: novelas polifónicas compuestas de secuencias hiperbreves. El hecho de añadir páginas de separación entre capítulo y capítulo ayuda a convertirlo en un tocho, que es lo que vende hoy día.

Personalmente, las pegas que le pongo a la novela son otras, en general derivadas del hecho de que se trata de una obra destinada a ser un best seller y que, por tanto, utiliza todas las recetas de los best seller americanos, hasta el aburrimiento o la desesperación del lector.

Por ejemplo, ese afán por hacer más reales a los personajes (¿en un libro de vampiros?) diciendo las marcas de todo lo que llevan (¿es realismo o es product placement?). Es cierto que a veces te hace decir, "vale, este tío se ha documentado porque sabe cuál es la marca buena de equipos de diálisis" (¿quizá es que en los equipos médicos las marcas buenas no tienen línea B, como sí tienen en la informática?), pero hay casos absurdos como cuando, al describir a un personaje que no volverá a aparecer, se insiste en comentar que la sudadera que lleva bajo el chaleco reflectante tiene el logo de los Mets. Si lleva el chaleco reflectante y es de noche, ¿cómo carajo se ve de qué equipo es la sudadera? O cuando se insiste en que la bolsa de deportes del cazarratas (que no sabemos si es ancha, estrecha, corta, larga, de bandolera, de mano, mochila, roja, verde o grafito) es de Puma. Le preguntaré a mi amigo Pedro, negociante de contratos publicitarios de tal marca, si se pagó o no se pagó a Hogan y Del Toro por meter esa frase.

La incorporación de los detalles tecnológicos que hace obsoleto a este libro (quizá sea un guiño irónico que los autores se regodeen en la obsoleta tecnología de los 80 de la tienda de Setrakian) provoca los momentos más chirriantes del libro, dado que cada término se traduce de manera distinta en cada región, y mientras que quien estas líneas escribe es español, la traductora ha elegido (creo que con acierto) el español que habla el propio Guillermo del Toro. Que un español no sepa lo que es "halar", es mera ignorancia; pero que no sepa lo que es "teatro en casa" no se debe a su propia ignorancia del idioma, sino a que a este lado del atlántico un teatro es el lugar donde actúan los actores... las películas se ven en el cine. Por eso digo que la aparición de tecnología ayuda a que chirríe la traducción.

Por lo demás, la obra se lee estupendamente. La saqué ayer a las 15:30 de la biblioteca; la empezaría a las 16:30 y no pude parar de leerla; de hecho, tuve que forzarme a hacer una pausa de un par de horas para las tareas domésticas y luego no volví a mirar el reloj hasta bien pasada la media noche. Esta tarde he devorado las 150 páginas que me quedaban.

¿Qué la hace interesante? En primer lugar, el planteamiento novedoso del vampirismo, que convierte a los vampiros en una especie de superzombis mutantes parasitados con mente de colmena: el summum de la serie Z reunida a través de todos sus géneros. En segundo lugar, el enfoque del conflicto: los vampiros son una plaga y hay que exterminarla. Por eso se elige a un médico, un cazavampiros y un exterminador como protagonistas. En tercer lugar, claro está, que he visto la serie The Strain, basada en esta novela (el título original de la cual es, de hecho, el mismo de la serie).

¿Cuáles son las diferencias con la serie? En primer lugar, encuentro bastante menos multicultural la novela que la serie. En la serie, Agustín "Gus" Elizalde tiene un papel mucho más importante que en el libro. También es mayor su vinculación con el malvado Eldritch Palmer. La niñera Neeva es asimismo un personaje totalmente secundario y desaprovechado en la novela. Por otra parte, aunque sabemos que Nora y Vasily Fet no son de origen anglosajón, no se insiste demasiado en sus antecedentes culturales (no me refiero a la "cultura" como sustituto políticamente correcto de "raza", sino a lo que un antropólogo quiere decir cuando habla de cultura). Setrakian es, entonces, el único de los protagonistas cuyo trasfondo cultural (en realidad debido más a su edad que a su origen europeo) "funciona". Y es una lástima, porque la serie es un canto a ese melting pot neoyorkino y a la capacidad de personas de distintos oficios, edades y creencias para enfrentarse a un peligro común —creado precisamente por uno de esos varones blancos anglosajones—.

En segundo lugar, no aparece el ayudante ex-nazi de Palmer. Este ayudante es un elemento importante en la serie, no solo porque es otro enemigo personal del viejo Setrakian, sino también porque explica cómo el viejo Eldritch, que ha visto el horror en que se convierten los vampiros, puede creer que él no acabará siendo una criatura desprovista de cerebro como los infectados, ni una masa horrenda como el Amo Serdu. En el libro será el cantante Bolívar quien encarne al infectado próximo a convertirse en vampiro mayor, pero al ser un recién creado no tiene el mismo peso que en la serie. En tercer lugar, y sin querer desvelar más de lo que ya he desvelado, el despliegue CSI originado por la aparición de la hacker (no recuerdo su nombre) en la serie es aquí suplantado por las habilidades más pedestres de los diversos personajes. Así, el plano de la casa del cantante, puertas "secretas" incluidas, lo obtienen de la revista People. ¿Para qué necesitas hackers, cuando los famosetes ventilan toda su vida privada a los cuatro vientos?

Si buscáis un libro profundo, con personajes bien construidos, diálogos chispeantes y descripciones detalladas,... ¡leed algo de Garcia Márquez, carajo! Pero si queréis pasar unas horas en la oscura Nueva York del eclipse, donde habita el mal reptante, donde los vampiros anidan, donde los héroes se juegan el pellejo por salvar a la Humanidad del desastre, id a la librería o biblioteca más cercana y hacéos con un ejemplar de Nocturna, de Guillermo del Toro.