Mirando los referrer, he visto que Libreros, La novela está el número 7 en Yahoo! cuando se busca "novela". Es decir, a quienes busquen "novela" en Yahoo, les saldrá mi página no en primer lugar, pero sí en la primera pantalla, lo cual es increíble, puesto que hace un año que no actualizo dicho blog. ¿Es que nadie más escribe de/sobre novelas, o qué?
Como prueba, ahí va un link a la foto de pantalla en flickr.
lunes, 14 de noviembre de 2005
viernes, 11 de noviembre de 2005
La prehistoria del cómic y mucho más
A través de Boingboing he descubierto Barnacle Press, un blog sobre la prehistoria del cómic: recoge las tiras que acompañaban a los diarios antes de los años cincuenta.
Además, en él podéis encontrar otras curiosidades procedentes de los suplementos infantiles, como, por ejemplo, estos muñecos articulados de papel.
Además, en él podéis encontrar otras curiosidades procedentes de los suplementos infantiles, como, por ejemplo, estos muñecos articulados de papel.
jueves, 10 de noviembre de 2005
Interrogarte
Interrogarte es un blog poético ¿y religioso? en portugués que, así a primera vista, y teniendo en cuenta que sé lo mismo de portugués que de servocroata o sajón, tiene muy buena pinta. Pero claro, quizá he entendido mal lo que dice...
Pedagógico... ¿O no?
Para un profesor de lengua como yo, leer artículos como Presente habitual, ¿o no? en malaprensa es todo un lujo: material crudo sobre el que abalanzarme.
Y es que no es lo mismo decir que «el presente tiene diversos usos: actual, cuando indica que los hechos transcurren ahora; habitual, cuando se habla de lo que suele suceder; gnómico, cuando establece una verdad permanente, bla, bla, bla...» que decir: «Que el 65% de los españoles haya usado alguna vez su coche para follar no quiere decir que el 65% de los españoles follen el el coche».
Claro que sospecho que ese comentario no sería apropiado para una clase. Hoy he llevado este soneto al grupo de Enseñanza de Adultos, y se han comportado como críos. De hecho, creo que deben pensar que estoy más salido que el pico de una mesa, porque en mis clases sobre poesía (en donde trato de fomentar la comprensión lectora basándome, para empezar, el lo literal) les he dicho qué significaría eso de «en mi pecho florido... allí quedó dormido» si se interpretase literalmente, y qué significa eso de «Acuérdome, durmiendo aquí algún hora, / que, despertando, a Elisa vi a mi lado.».
Y es que no es lo mismo decir que «el presente tiene diversos usos: actual, cuando indica que los hechos transcurren ahora; habitual, cuando se habla de lo que suele suceder; gnómico, cuando establece una verdad permanente, bla, bla, bla...» que decir: «Que el 65% de los españoles haya usado alguna vez su coche para follar no quiere decir que el 65% de los españoles follen el el coche».
Claro que sospecho que ese comentario no sería apropiado para una clase. Hoy he llevado este soneto al grupo de Enseñanza de Adultos, y se han comportado como críos. De hecho, creo que deben pensar que estoy más salido que el pico de una mesa, porque en mis clases sobre poesía (en donde trato de fomentar la comprensión lectora basándome, para empezar, el lo literal) les he dicho qué significaría eso de «en mi pecho florido... allí quedó dormido» si se interpretase literalmente, y qué significa eso de «Acuérdome, durmiendo aquí algún hora, / que, despertando, a Elisa vi a mi lado.».
Un curioso ensayo sobre economía
En el artículo del otro día olvidé mencionar un libro que había leído la noche anterior: La economía del fraude inocente de John Kenneth Galbraith, No sé cuál será su precio, porque lo dejó en préstamo en casa un tío mío que solía ser sociólogo (ahora mismo no tengo claro lo que es). Lo que sí os puedo decir es que tiene muy pocas páginas, tan pocas, que lo leí en una hora.
El libro no deja de ser un compendio de obviedades, Galbraith se dedica a recordarnos que las mentiras piadosas que solemos creer a pie juntillas no dejan de ser eso, mentiras piadosas (fraudes inocentes).
Por ejemplo: el trabajo es una virtud que se desea entre los desfavorecidos, especialmente si se les ve ociosos (olvidando que, quizá, no consiguieron trabajo). En cambio, si se ve a un millonario ocioso, nadie piensa que ese ocio sea improductivo, ni se lo reprocha.
Por ejemplo: el control del tipo de interés ayuda, dicen, a regular la inflación. Puede ser, pero, ¿estamos seguros de que una empresa que no vende realizará inversiones por muy bajo que sea el tipo de los créditos? ¿Dejará de realizarla, por alto que esté, si sus ventas crecen? Galbraith indica que, cuando él trabajaba durante la II guerra mundial en un departamento encargado de evitar la inflación de precios que hubo en la primera, estudiaron muchísimas medidas, pero ninguno de ellos creía que el control del tipo de interés sirviera para nada. En cambio, ahora se adora a ese dios llamado Greenspan.
Por ejemplo: la distinción entre sector público y sector privado. ¿Qué es burocracia, que yo tenga que entregar una instancia para solicitar un papel que necesito para promocionar en mi trabajo de funcionario, o que cada empleado de la limpieza de una factoría tenga que firmar cada día en un papel que recoge a qué horas se ha limpiado cada lavabo, papel que debe después ser procesado dentro del plan de calidad ISO 9001 de la empresa?
Por ejemplo, la creencia en que los accionistas dirigen las empresas. Galbraith insiste en que, al fin y al cabo, el presidente controla economícamente al consejo de administración, mientras que los accionistas ven, escuchan y callan.
Sí, son cosas que todos sabemos, pero que hasta ahora no nos habíamos atrevido a leer en letras de molde. Por eso merece la pena el libro de Galbraith.
El libro no deja de ser un compendio de obviedades, Galbraith se dedica a recordarnos que las mentiras piadosas que solemos creer a pie juntillas no dejan de ser eso, mentiras piadosas (fraudes inocentes).
Por ejemplo: el trabajo es una virtud que se desea entre los desfavorecidos, especialmente si se les ve ociosos (olvidando que, quizá, no consiguieron trabajo). En cambio, si se ve a un millonario ocioso, nadie piensa que ese ocio sea improductivo, ni se lo reprocha.
Por ejemplo: el control del tipo de interés ayuda, dicen, a regular la inflación. Puede ser, pero, ¿estamos seguros de que una empresa que no vende realizará inversiones por muy bajo que sea el tipo de los créditos? ¿Dejará de realizarla, por alto que esté, si sus ventas crecen? Galbraith indica que, cuando él trabajaba durante la II guerra mundial en un departamento encargado de evitar la inflación de precios que hubo en la primera, estudiaron muchísimas medidas, pero ninguno de ellos creía que el control del tipo de interés sirviera para nada. En cambio, ahora se adora a ese dios llamado Greenspan.
Por ejemplo: la distinción entre sector público y sector privado. ¿Qué es burocracia, que yo tenga que entregar una instancia para solicitar un papel que necesito para promocionar en mi trabajo de funcionario, o que cada empleado de la limpieza de una factoría tenga que firmar cada día en un papel que recoge a qué horas se ha limpiado cada lavabo, papel que debe después ser procesado dentro del plan de calidad ISO 9001 de la empresa?
Por ejemplo, la creencia en que los accionistas dirigen las empresas. Galbraith insiste en que, al fin y al cabo, el presidente controla economícamente al consejo de administración, mientras que los accionistas ven, escuchan y callan.
Sí, son cosas que todos sabemos, pero que hasta ahora no nos habíamos atrevido a leer en letras de molde. Por eso merece la pena el libro de Galbraith.
miércoles, 9 de noviembre de 2005
En qué se van las horas...
Puesto que me he propuesto actualizar RelatoMarco sólo desde el ordenador portátil en que está el fichero de procesador de texto en que tengo la novela, he hecho muchas cosas en este día que es festivo en Madrid, pero no he actualizado la novela de NaNoWriMo. De hecho, no he escrito ni una línea.
¿En qué se han ido, entonces, las horas?
Veamos. Por un lado, podéis comprobar que hoy he añadido varios posts a este blog. Por otro lado, por el contenido de los posts podéis comprobar que he estado peleándome con diversas instancias a través del correo electrónico y que, además, he estado haciendo el tonto con google print.
Además, he terminado de reparar Aprender a Desaprender, por el simple pero tedioso método de eliminar AMS y Wiwimod y, a continuación, usar el texto de las copias de seguridad (que había que pasar de UTF-8 a ISO, adaptar en cuanto al formato, etcétera) para crear nuevos posts. En los de AMS he tratado de mantener la fecha; en el wiki me ha parecido menos importante.
Aparte de todo esto, he visto la película Dogville, en la versión ofrecida por El País el viernes pasado. La verdad es que os la recomiendo si no la habéis visto antes. En ella la Kidman es más adorable y más pérfida que en ninguna otra de sus películas. Además, el formato de la película, una especie de teatro adaptada al cine (pero de una manera especial: con un decorado minimalista, pero con movimientos de cámara) es muy interesante. Y la fábula... está estructurada de una manera maravillosa, con una perfecta simetría. En cuanto al mensaje, estoy (lamentablemente) totalmente de acuerdo con él.
Bueno, pues en esto se ha ido mi tarde. ¿Alguno de vosotros ha tenido también fiesta? En ese caso, ¿a qué os habéis dedicado?
¿En qué se han ido, entonces, las horas?
Veamos. Por un lado, podéis comprobar que hoy he añadido varios posts a este blog. Por otro lado, por el contenido de los posts podéis comprobar que he estado peleándome con diversas instancias a través del correo electrónico y que, además, he estado haciendo el tonto con google print.
Además, he terminado de reparar Aprender a Desaprender, por el simple pero tedioso método de eliminar AMS y Wiwimod y, a continuación, usar el texto de las copias de seguridad (que había que pasar de UTF-8 a ISO, adaptar en cuanto al formato, etcétera) para crear nuevos posts. En los de AMS he tratado de mantener la fecha; en el wiki me ha parecido menos importante.
Aparte de todo esto, he visto la película Dogville, en la versión ofrecida por El País el viernes pasado. La verdad es que os la recomiendo si no la habéis visto antes. En ella la Kidman es más adorable y más pérfida que en ninguna otra de sus películas. Además, el formato de la película, una especie de teatro adaptada al cine (pero de una manera especial: con un decorado minimalista, pero con movimientos de cámara) es muy interesante. Y la fábula... está estructurada de una manera maravillosa, con una perfecta simetría. En cuanto al mensaje, estoy (lamentablemente) totalmente de acuerdo con él.
Bueno, pues en esto se ha ido mi tarde. ¿Alguno de vosotros ha tenido también fiesta? En ese caso, ¿a qué os habéis dedicado?
¿Necesita un diccionario? Aquí tiene mil.
El otro día se anunció a bombo y platillo la inauguración de Google print. La verdad es que el servicio había estado funcionando ininterrumpidamente desde hacía, por lo menos, un par de años, cuando se llamaba "google books" y funcionaba buscando "books about xxx" en la versión inglesa de google (donde ahora esa palabra mágica lleva a print).
Pero es cierto que la inauguración tiene por objeto anunciar que ya se había escaneado la totalidad de los libros de las bibliotecas que participaban en el proyecto, de los cuales el curioso lector podrá hojear todos aquellos que sean de dominio público (y téngase en cuenta que a veces el lector verá sus expectativas defraudadas: la american cyclopaedia de 1875 *parece que debería ser* de dominio público, pero no lo es) y partes de aquellos cuyas editoriales lo han permitido.
Esto último, como ya sabe el lector, ocurría ya en a9.com, que ha perdido mucho desde que google print anunció sus planes a bombo y platillo. Es más: cada vez he encontrado más libros excluidos de a9, lo que me hace temer una ofensiva contra esa gran iniciativa de amazon.
En todo caso, aquí va una sugerencia para los usuarios inquietos.
Si buscáis diccionarios o enciclopedias, y os importa un comino el idioma o la materia, Probad la siguiente búsqueda en google print:
¿Por qué la fecha? Porque, si bien es posible que el autor de un libro de 1935 falleciera aquel mismo año, liberándolo hoy al dominio público, es improbable que tal cosa sucediera para libros publicados después. 1100 es una fecha tonta, porque supongo que no hay manuscritos escaneados. Pero, como tampoco recuerdo la fecha del siglo XV en que fue inventada la imprenta, coloco una fecha del siglo XI.
Pero es cierto que la inauguración tiene por objeto anunciar que ya se había escaneado la totalidad de los libros de las bibliotecas que participaban en el proyecto, de los cuales el curioso lector podrá hojear todos aquellos que sean de dominio público (y téngase en cuenta que a veces el lector verá sus expectativas defraudadas: la american cyclopaedia de 1875 *parece que debería ser* de dominio público, pero no lo es) y partes de aquellos cuyas editoriales lo han permitido.
Esto último, como ya sabe el lector, ocurría ya en a9.com, que ha perdido mucho desde que google print anunció sus planes a bombo y platillo. Es más: cada vez he encontrado más libros excluidos de a9, lo que me hace temer una ofensiva contra esa gran iniciativa de amazon.
En todo caso, aquí va una sugerencia para los usuarios inquietos.
Si buscáis diccionarios o enciclopedias, y os importa un comino el idioma o la materia, Probad la siguiente búsqueda en google print:
enciclopaedia OR cyclopaedia OR enciclopedia OR enciclopédie OR dictionary OR dictionnaire OR diccionario OR thesaurus OR thesauro OR thesaure OR lexikon date:1100-1935
¿Por qué la fecha? Porque, si bien es posible que el autor de un libro de 1935 falleciera aquel mismo año, liberándolo hoy al dominio público, es improbable que tal cosa sucediera para libros publicados después. 1100 es una fecha tonta, porque supongo que no hay manuscritos escaneados. Pero, como tampoco recuerdo la fecha del siglo XV en que fue inventada la imprenta, coloco una fecha del siglo XI.
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