viernes, 14 de enero de 2005

Sofía.

La recuerdo en la que siempre fue su casa, recibiendo a los sobrinos con rosquillas y mantecados. Enfadándose, aunque sólo un poco poco, cuando jugábamos en el arenoso patio y dejábamos encendido el grifo de riego. Aceptando con resignación el hecho de que nosotros, criados en ciudad, prefiriéramos el tomate de bote y el puré en copos.
Nos ha dejado.
Era muy mayor, pero no lo esperaba: su aspecto, estas navidades, no era malo. Había pasado ya varios inviernos fuera de su hogar, en las casas de los sobrinos, y al final el frío acabó con ella lejos de su pueblo.
Allí volverá a la tierra, cerca de los suyos.

2 comentarios:

Rebeka Perdiz dijo...

Eso es lo único seguro que tenemos
Es un consuelo pensar que
no somos los primeros ni los últimos

grialita dijo...

Vaya..es triste pero es ley de vida :(, Rebeca tiene toda la razón.1beso