martes, 28 de marzo de 2006

Ha muerto Stanislaw Lem

Quizá a algunos os suene Lem como autor de Solaris (1961), novela de ciencia ficción adaptada varias veces a la gran pantalla, la última hace no mucho. Pero, para mí, Lem es, sobre todo, el autor de un sinnúmero de cuentos humorísticos de ciencia ficción (a menudo hilados en obras mayores, como ocurre con los Diarios de las estrellas con que lo descubrí). Cuentos que, mucho más que los de autores supuestamente serios como Arthur C. Clarke, George Orwell o Aldous Huxley, presentan a las claras las contradicciones propias de la condición humana. Como el primer cuento de Ciberíada, donde un vendedor de armas ofrece una invencible al rey de un planeta para, una vez hecha la transacción, venderle el remedio contra lo que acaba de vender.

Leed a Lem. Está en la biblioteca de vuestro barrio, esperándoos. Y también, ¡qué caray! en las librerías.

domingo, 26 de marzo de 2006

Ya he evaluado (por el momento)

No sé si lo sabéis, pero este fin de semana lo tenía dedicado a corregir los exámenes de 2º de bachillerato y a evaluar. Agobiadico que estaba, sobre todo por mi manía de no apuntar las notas de los exámenes ni sumarlas siquiera hasta el último momento (total, el excel lo hace... si le dedicas unas horas a introducir datos).

Pero lo peor era el input de las notas de clase. En el grupo de refuerzo de lengua he introducido exactamente los datos que tenía apuntados (son 2 clases/semana y hemos perdido 2 por fiestas), pero en el grupo de lengua me he limitado a contar las notas de "muy mal comportamiento" —violencia contra los alumnos o contra mí; gritar por la ventana; hablar mientras un compañero lee un texto en voz alta; levantarse de su sitio...— y comprobar si los chicos trabajan con regularidad.
Además, estaba la necesidad de suspender a los que no se leyeron el libro (Charlie y la fábrica de chocolate) que empezamos a leer en la 1ª evaluación y seguimos leyendo en navidades. Una medida impopular, es cierto, pero lo siento mucho: hay que tomarla para que la gente lea. No sé si os comenté que puse preguntas "con trampa": preguntaba cosas que son distintas en el libro y la película, pero que en el libro quedaban más o menos claras por las ilustraciones (y que en muchos casos se habían leído en clase, qué caray!). Para compensarlo, no sólo advertí previamente de la existencia de esa trampa, sino que, además, hice 2 recuperaciones (que ya es bastante). Pues bien, *4* personas (de 13) leyeron el maldito libro (puede ser que otras 2 lo leyeran también, pero si se levantan en el examen no deben esperar aprobarlo).

Y, por último, está la cuestión de las fichas de clase. En el argot educativo, se llama ficha una hoja con ejercicios que el alumno debe devolver resuelta (yo la llamaba "fotocopia", hasta que los alumnos me enseñaron como se llamaba, hará unos años). Esta evaluación he entregado y recogido 8 fichas obligatorias, más otra opcional (a los dos alumnos que aprobaron el libro de lectura a la primera), y el alumno que más fichas me ha entregado me ha dado 8. Así que he puntuado, obviamente, las fichas: no tanto la perfección de su resolución (todas por debajo del 50% de aciertos) sino la cantidad de fichas resueltas.

Bueno, pues creo que el alumno que *aprobó el examen*, *aprobó el control de lectura (a la tercera)*, *se porta fatal* y *sólo me ha entregado dos fichas* no estará de acuerdo con que le suspenda.

Pero, ¡qué demonios! Quizá yo habría tratado de hacer algo por él si el viernes no se hubiese negado a darme su mp3.

En realidad, debería aprobarlo. Para que sea un vago toda su vida y le echen de todos los trabajos. Pero, por esta vez, seré responsable. Te quedas con un 4, majo.

(Como os habréis dado cuenta, comienzo este artículo hablando de mi agobio por la cantidad de datos que tenía que introducir y lo termino hablando del agobio que me produce la impopularidad de las notas... Incoherente que es uno)

viernes, 24 de marzo de 2006

¿Programas o Publicidad?

Hago una pausa en la corrección de exámenes para apagar la funesta Ana Rosa, que ha dejado mi madre ejecutándose (¡ojalá!) en la tele. Y, ya que me levanto, me pongo un trozo de brioche de El Corte Inglés (¡el mejor bollo que existe!) y decido escribir sobre algo que acabo de escuchar por enésima vez desde detrás del televisor.

Si hay algo que me revienta son esos anuncios publicitarios que se hacen pasar por miniprogramas de televisión. Supongo que se trata de un ardid para no contabilizar como tiempo de publicidad, pero también es cierto que hacer pasar la publicidad por información es una práctica desleal rechazada en el periodismo de papel (siempre ha de aparecer la palabra "remitido", y no en medio del artículo, sino al principio) y, que yo sepa, condenada por la Unión Europea (cuando todavía se llamaba Comunidad Económica Europea) en aquella directiva denominada "televisión sin fronteras" (que no sé si se llegó a aplicar alguna vez).

Desconozco, por tanto, la legalidad de mensajes como el siguiente:

Los nuevos tiempos imprimen a nuestra vida un ritmo vertiginoso: es necesario que nos movamos rápidamente, que estemos en mil lugares a la vez. Hemos perdido la paz y sosiego que reinaban en la sociedad tradicional. Sin embargo, todavía podemos aprovechar su sabiduría: hemos de buscar en la naturaleza el remedio a nuestras preocupaciones. Por ello, conviene buscar productos naturales, y desconfiar de los productos sintéticos, cuya fabricación consume grandes cantidades de energía.
(Publicidad) Desde tiempos de los fenicios, el petróleo siempre ha estado ahí. ¿Por qué, entonces, confiar en la pila de hidrógeno?
Este mensaje ha sido patrocinado por la asociación de productores de hidrocarburos.

jueves, 23 de marzo de 2006

Sun Grid, una supercomputadora al alcance de todos

Según la publicidad de Sun que he recibido, Sun Grid permite a cualquiera ejecutar un trabajo por lotes en una supercomputadora, pagando por las horas de uso (1$/cpu-hora; desconozco si eso quiere decir que para usar una computadora multinúcleo hay que pagar más). La supercomputadora puede ejecutar programas precompilados para solaris/x86 (una buena idea para promocionar ese sistema operativo) o java, y admite el envío de ficheros de trabajo y la selección de parámetros de ejecución.

Vaya, me pregunto qué pasará cuando los aficionados al criptanálisis descubran esto. Por de pronto, me resistiré a compilar weplab para solaris.

domingo, 19 de marzo de 2006

Vida...

El mismo ocaso que cubre de tonalidades grises, añiles y doradas las nubes, ilumina de rojo la melena castaña de Sonsoles, que acompaña con el suyo al silencio de Diego. Desde el asiento de atrás, observo embobado los bosquecillos que pasan a ambos lados de la A-2. A mi lado, Julia echa una cabezadita. Probablemente soy el único que durmió lo suficiente anoche.

Venimos de una curiosa despedida de solteros: celebrada con dos amigos de nuestra pandilla, que se casan entre ellos. No ha habido boys ni strippers, sino una serie de juegos basados en su relación mutua y nuestra pandilla. También, por supuesto, un comer-beber-comer-beber que me dejó los intestinos suficientemente estropeados como para tomar la decisión de irme ayer a la cama cuando apenas eran tres de la mañana.

Sientes una sensación extraña cuando se casa alguien que conoces. Extraña porque, aunque no cambia su personalidad, deja en el camino un jalón, un hito que dice: "aquí decidí ser otro." Aun cuando, como ya he dicho, siga siendo él mismo. Porque los cambios, en realidad, son continuos, y nunca están marcados por señales.

Al pensar esto pienso, claro está, en mí mismo. Por ejemplo, la joven Julia, que —lo dije antes— duerme a mi lado, sigue siendo para mí una niña, aunque se haya examinado del MIR a la vez que Grialita, y haya tomado ya, a su edad, muchas decisiones adultas que yo probablemente no he tomado en mi vida. Y aquí, sentado en mi mismo asiento, va un individuo que realmente no acaba de comprender al resto de ocupantes del vehículo, todos menores de 30; no puede atravesar la barrera generacional, y no porque se sienta mayor, sino porque ha perdido el interés en muchas cosas que a sus compañeros de viaje les interesan, e incluso a él mismo interesaron vivamente en el pasado.

Esos intereses comunes crean una complicidad de la que él se autoexcluye. Es una complicidad que, la verdad, tuvo con muy poca gente, muy poco tiempo, y que está a punto de perder definitivamente con quienes todavía tratan de crear la ilusión de amistad íntima. Pero es hermoso —sí, lo es, ciertamente— contemplar esa relación que no busca nada, que nada pide, que se alimenta de sí misma. Qué hermoso contemplar el silencio con que se acompañan mutuamente los dos ocupantes de los asientos delanteros, y saber que es distinto de mi incapacidad para proferir palabra alguna.

Camino de Madrid, vamos los cuatro en silencio.

viernes, 17 de marzo de 2006

Necesito un red bull

Sólo he dormido media hora menos, pero estoy destrozado. Pensaba que lo había retrasado, pero el despertador me ha sonado a las ocho y, aunque he aguantado media horita en la cama como un campeón, al final me he dicho: "vamos, que no es para tanto" y me he levantado.
Craso error. Porque a eso de las diez, cuando el ordenador se ha colgado después de terminar de redactar el examen para 2º de bachillerato, ya sentía un clavo en la cabeza y comenzaba a ver chiribitas o, como Freud las llama, "imágenes hipnagógicas".

Mientras el ordenador reiniciaba me he puesto una coca-cola (añadiendo granadina: la coca-cola era light y necesito carbohidratos) y, después de arreglar el desaguisado del examen (no ha sido para tanto, tenía casi todo en la copia de seguridad) he intentado leer los blogs habituales.

Pero me ha costado más que comprender una tesis doctoral en astrofísica leída por la duquesa de Alba. Así que creo que, o me ducho de nuevo (esta vez con agua helada), o me tomo un red-bull, porque, en caso contrario, no voy a dar pie con bola en toda la mañana.

jueves, 16 de marzo de 2006

Preguntas intrascendentes (III)

(Centenarios)

Uno de mis compañeros de trabajo lo dice en el instituto, y me pregunto cómo no me di cuenta antes: Si lo que celebramos el año pasado era el cuarto centenario del Quijote, y no de su autor, ¿por qué no se ha aprovechado medida para rehabilitar la cuna del libro, ese taller de Juan de la Cuesta en la madrileña calle de Atocha, donde languidece la Sociedad Cervantina?

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(Propaganda)

Leo en El Mundo de hoy (16/III/2005) un artículo sobre un hecho insólito: a un yanqui se le ha ocurrido acusar a la serie "24" de apología de la violencia antiterrorista. ¿Cómo es que ningún español se había dado cuenta antes de que prácticamente todas las series policiales estadounidenses (podríamos citar, por ejemplo, "CSI" o "Medium") defienden la "mano dura" y la pena de muerte?
* * *
(Adoctrinamiento)
En el Qué! (ese medio tan fiable), se comentaba ayer (15/III/2005) que el gobierno filma una serie de TV para enseñar a los españoles a ahorrar energía. A continuación, se reseñaban los programas "educativos" de los sucesivos gobiernos españoles (incluyendo los falaces García, aquellos de "con el euro, los precios no cambian"). Debajo de ellos, se habla de los programas de "adoctrinamiento" de Chavez.
Y no sé si viene al caso, pero ¿sabíais que saqué un 10 en un examen de oposición en el que sostenía que la educación en actitudes no es sino adoctrinamiento? Pero podéis respirar tranquilos: aquella vez no aprobé las oposiciones. Y además, he cambiado de opinión. Antes era demócrata.
* * *
(Bombas de carbono)
¿Por qué sólo Javier Ortiz ha recordado últimamente que no sólo Milosevic asesinó, torturó y violó a cientos de personas? Los reajustes de plantilla en RTVE, ¿no eran una ocasión propicia para mostrar que la televisión pública es una entidad al servicio de la propaganda y merece ser bombardeada por tropas al mando de ex-ministros españoles?