Años después, ante el pelotón de fusilamiento, dijo el coronel:
—¡Fuego!
Era firme partidario de la pena de muerte.
Años después, ante el pelotón de fusilamiento, dijo el coronel:
—¡Fuego!
Era firme partidario de la pena de muerte.
Dijo el ladrón:
—Últimamente hay mucha competencia. Aquí todos se creen que son de mi condición.
Dijo el Intelectual Progresista:
—Los que nos gobiernan deberían ser honrados. Tengamos valores, seamos honestos.
Acababa de colgarle el teléfono a su tío, el que le metió en el departamento de la universidad.
Dijo el Intelectual Orgánico:
—El problema de España es la pereza. Aquí hace falta esfuerzo y voluntad.
A continuación, encendió un cigarro y continuó su partida de cinquillo.
Dijo el gringo:
— El problema de vuestro país no es político, sino económico. Haced leyes a mi medida y yo os daré el dinero.
Dijo el abogado:
— Estudié leyes para defender al débil. Para poder comer tres veces al día, acepté los casos de los poderosos. Seré un gran defensor de los débiles cuando puedan pagar mis honorarios.
Dijo el legislador:
— ¿Veis lo que costó escribir esta ley en palabras de mármol? Los jueces y los abogados torticeros la han convertido en paja.