miércoles, 16 de marzo de 2011

Tres cuentos hiperbreves 2: Glosas.

Seguimos con los microcuentos dedicados al Camino de la Lengua Castellana. El de hoy está inspirado por las glosas emilianenses y silenses, esas anotaciones en que los monjes traducían al naciente castellano palabras sueltas de su misal latino, del mismo modo que mis alumnos orientales traducen al mandarín palabras sueltas de su libro de historia...

Glosas


El profesor dijo que algún día nos llevaría a San Millán para hablarnos del monje que hizo una chuleta para entender lo que decía su misal, quizá sin percatarse de que el latín que hablaba ya no era latín (del mismo modo que aquel otro que viajó a unas Indias que no eran las Indias), y explicarnos cómo un erudito, que sí hablaba latín, descubrió el libro y dijo algo así como: "¡mirad, mirad, he aquí el primer texto castellano". Y que realidad no está tan claro que fuera castellano, castellano, pues está influido por otros dialectos del latín que se hablaban en ese cruce de caminos de la Rioja. Pero eso nos lo contaré otro día, dice, con la ayuda de nuestro señor, señor Cristo, señor Salvador...

martes, 15 de marzo de 2011

Tres cuentos hiperbreves 1: Estar en Alcalá.

Cada cierto tiempo, compruebo si los concursos a los que he enviado cuentos se han cerrado, para poder publicar en mi blog los microcuentos correspondientes. Hoy he visto que ya se han publicado los ganadores del concurso de relatos "Camino de la Lengua Castellana 2010". La mala noticia es que no me he llevado nada (a pesar de lo horrible que es el cuento ganador, mucho peor que el que se lleva el áccesit). La buena noticia es que ya puedo colocar tres esos cuentos en mi blog.



Estar en Alcalá



No sé si puedo decir que haya estado en Alcalá. He pasado por Alcalá, es cierto; he hecho algún cursillo en Alcalá; incluso he trabajado allí breves temporadas. Pero nunca he estado en Alcalá. He pasado más horas en Alcalá que en Huelva, y, sin embargo, creo que allí sí que he estado, pues visité todo lo que había que visitar. De la ciudad complutense, en cambio, apenas conozco sino las murallas, y esas porque se construyeron paralelas a la carretera por la que circulaba mi autobús. Mil veces he tenido alguna excusa para hacer turismo por allá, pero una u otra razón (las lluvias de otoño, los horarios imposibles, los planes con los amigos, la falta de automóvil) me disuadían. Y no es por saber dónde nació Cervantes, ni por conocer la cuna de la Políglota, sino —qué demonios— porque, ya que he trabajado allí, me siento en la obligación de haber estado, aunque sea unas horas, en Alcalá.

martes, 8 de marzo de 2011

De nuevo sobre mujer y trabajo

Decir que a finales del siglo XIX (otros dicen que a mediados del siglo XX) comienza el trabajo femenino, es simplemente decir que comienza el trabajo femenino del grupo dominante, pues hasta entonces la mujer había trabajado —y muy duro— en la agricultura, el comercio y la industria. Y es más, decir que el trabajo de las mujeres de clase dominante comienza hacia el final del siglo XIX significa, simplemente, que en la clase dominante la mujer comienza a trabajar sólo cien años después de que el hombre hubiera comenzado a hacerlo. El ideal del trabajo, no lo olvidemos, es un ideal fundamentalmente moderno; «los que viven de sus manos», que dijo Manrique, siempre han estado debajo de los «ricos», nobles primero y burgueses después.

Edición 30/1/11:La única liberación que ha traído el trabajo a las mujeres es su capacidad para medirse de igual a igual con los hombres en una época en que el trabajo ha sido profundamente exaltado (especialmente, como dice Gilbraith,
entre aquellos que menos trabajan). Más importante es la remuneración de ese trabajo, que es lo realmente nuevo.



Este artículo programado fue compuesto originalmente el 28 de enero de 2011.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Valdemingomez, IV

Para eso les pagan —dices, mientras lanzas
al suelo el contenido del iglú.
¿Para eso pagan? Y tú sabes las ratas
a las que pagas tú?

(Original 18/2/2011).

martes, 1 de marzo de 2011

Valdemingómez III

Dejas la bolsa sobre el contenedor,
para el perro,
y luego te asombra que se esparza
por tu calle.

No caminas dos calles
para echarla:
dejas la bolsa sobre el contenedor,
para el perro.


(Original: 18/2/2011)

lunes, 28 de febrero de 2011

Valdemingómez II

Vomítame en la cara, que aún no siento
el hedor putrefacto que te impregna.

No te importe mancharme, pues la tuya
es mi mierda.


(Original: 18/2/11)

domingo, 27 de febrero de 2011

Valdemingómez I

La furia anticiclónica
aplasta contra el suelo
el hedor a fefasa
de la incineradora.
El barrendero del parque
prende un pitillo.

(Original: 18/2/11)