miércoles, 26 de septiembre de 2007

Myanmar / Birmania

La revolución en lo que fue el reino de Siam y cuyo nombre, tras el colonialismo británico, ha oscilado entre Birmania y Myanmar me ha recordado la reciente visita a ese país que, como turista, hizo mi madre.

Por eso sé que la prohibición de entrada a turistas no es una decisión reciente, como ha parecido insinuar el noticiero de mediodía de TVE1, sino una medida que se venía aplicando desde hace mucho tiempo (uno de los puntos básicos de la guía de viaje con que se documentó mi madre era, precisamente, la conveniencia de que los turistas vinculados a la profesión mencionasen una profesión distinta si eran interrogados en la aduana).

Y por eso sé también que el régimen dictatorial birmano, además de ser el más corrupto (según las últimas estadísticas), es asimismo uno de los más paranoides (superado, quizá, por Corea del Norte), y llega a la prohibición de la mención del nombre del presidente, un tabú que llamó poderosamente la atención de mi padre, que como historiador del arte tiene algunas nociones de antropología cultural.

Y es que, a diferencia de lo que sugiere las sagas de El Señor de los Anillos y Harry Potter, no siempre el Enemigo es el Innombrable: demasiado a menudo, debemos evitar también el nombre del Señor que se supone está a nuestro lado: pues el nombre indica posesión. A YHV sólo le podréis nombrar por sus iniciales.

1 comentario:

Arturo dijo...

Muy buen post. Bien documentado, informa y motiva a seguir los temas que planteas, tanto sobre Birmania (actualidad) como el tabú "innombrable".
Enhorabuena