sábado, 7 de octubre de 2006

Explotación infantil en España

Lejanos ya en el tiempo aquellos años, allá por la década de 1980, en que todavía la industria textil y zapatera de España podía competir con China recurriendo al trabajo de niños, puede parecerle al lector extraño que dedique un artículo a hablar de la explotación infantil. Y es que uno tiende a asociar "explotación infantil" con esos niños sirviendo en el bar o la carnicería de sus padres, todavía tan habituales en el mundo rural, o con los niños mendicantes que asaltan a los turistas junto a las estaciones de tren. Vaya por delante que en España estamos todos de acuerdo en considerar ilegal estas formas de trabajo.

Dicho lo cual, queda considerar que todavía existe un ámbito donde los niños todavía pueden trabajar legalmente: el mundo del espectáculo. Nadie se rasga las vestiduras al ver niños anunciando pañales, alimentos, teléfonos, bancos, automóviles. Nadie cuando los ve protagonizar películas y series de televisión, cuyos guiones suponemos que habrán de estudiar en largas jornadas, en detrimento de otras enseñanzas. Por ello me ha resultado interesante conocer, a través del Periódico El Mundo (8/10/2006) el caso de la niña C.V., cuyo verdadero nombre puede averiguarse buscando en google el texto que aparece en la foto de la página web que ilustra el artículo (la página ha sido eliminada de la red, pero el nombre está en el URL que encuentra google).

El caso de explotación, lamentablemente, habría pasado desapercibido a los espectadores de series como "Casi perfectos" o "Javier ya no vive solo" si no se hubiera cruzado por medio un caso de divorcio y el interés del padre por recuperar la custodia de su hija. Las horas de rodaje con fiebre, las faltas de asistencia a clase (que a los padres de cualquiera de mis alumnos podrían haberles supuesto importantes sanciones económicas y, en el caso de los más desfavorecidos, la retirada de las ayudas públicas), las vacaciones pasadas de casting en casting, tienen un aspecto totalmente infernal. Más, el hecho de que el padre recibiera un sms de la niña denunciando que su hermano había sido castigado por revelar al padre que estaba haciendo un nuevo anuncio.

Cabe considerar que el trabajo de los niños actores, aunque generalmente deleznable (para un solterón como yo no hay mejor reclamo para apagar la tele que un niño actuando), no siempre se da en condiciones de explotación. No me parece recordar que mi amigo Pedro se sintiera explotado (más bien le encantaba salir bailando en los anuncios de juguetes, lo que nos causaba vergüenza ajena), pero hay que reconocer que, cuando menos, era un niño extraño. La sensación de explotación comienza a aparecer cuando lo que era un juego se convierte en una obligación: conocí el sentimiento cuando en el instituto de la Colonia Manzanares dí clase a algunos chicos deportistas de alto nivel, cuyos compañeros "normales" recordaban a quienes habían tenido que dejar Madrid, víctimas de una lesión o de algún fracaso personal o deportivo. Y he sabido de deportistas que dedicaban largas horas de la tarde a prepararse para triunfar en el fútbol, la danza, la música. Pero, por lo menos, éstos tenían ya sus quince o dieciséis años. Sí, ya sé que a los soviéticos les funcionaba. Pero, en un mundo donde son tan pocos los elegidos, ¿no es una crueldad robarles así los mejores años de su vida?

4 comentarios:

Alholva dijo...

Sí, es muy fuerte.
Conozco de cerca un caso similar. Se pasó dando patadas a un balón desde que pudo sostenerse en pie hasta los dieciséis. De equipo en equipo. Trasnochando por culpa de los entrenamientos a muchos kilómetros de su casa, soportando la presión, sacrificando amistades, etc.
Afortunadamente una lesión le liberó de lo que empezó siendo un mero entretenimiento y acabo en obligación.
Todavía tiemblo cuando recuerdo a su padre llamándole inútil por fallar un penalti.
Ahora es feliz pero nadie le va a devolver “los años perdidos”.

Edryas dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. No es menos explotación porque se trate de (supuestamente) arte. Y sí, claro, a los niños en un prier momento les encanta ¿qué niño no sueña con ganar Eurojunior? Pero lo lamentable es la actitud de sus padres que, al final, son quienes administran su esfuerzo (y su dinero)

Wallenstein77 dijo...

Hola a todos:
La clave esta en lo que dice Edryas, en los padres que quieren vivir como señores sin trabajar a costa de sus hijos y eso a mi me parece despreciable siendo generosos. Creo que es en Alemania, donde apenas se podia trabajar con niños por la legislacion que limitaba a solo cuatro horas de rodaje con los infantes y a la necesidad de tener que compaginar su trabajo con sus clases. Spain como siempre, sigue siendo diferent.
Saludos a todos.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo