lunes, 24 de junio de 2013

Si escuchas con atención comprenderás te darás cuenta de que toda la ciudad murmura contra ti: La portera comenta que entra gente extraña a tu casa; tu frutero murmura que te reservará frutas podridas; la gente del metro, apartando la mirada, se burla de tu aspecto, y hasta tu psiquiatra piensa que eres un paranoico.

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Cogió un atlas, se sentó en el sillón y recorrió el mundo en zapatillas. Pero, como no quería marchar los pies, no se apeó en los charcos del Amazonas ni en las arenas del Sahara ni en las sucias calles de la gran ciudad. Y no bajó del sillón hasta llegar a la salita de su casa. a las faldas de su mesa camilla.

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No es tan grande la ciudad: actores disfrazados se apean en estaciones fingidas para que parezca que ha merecido la pena el largo trayecto en metro.

(Escritos originalmente el 18/6/13).