miércoles, 5 de septiembre de 2012

Terror de la A a la Z: Sandra

Si viviera en el pueblo, Sandra podría ser la bruja local, esa anciana a la que los niños temen e insultan en secreto cuando la ven pasar con su cubo vacío camino de la fuente. Pero hace ya muchos años que Sandra decidió irse a la ciudad, y como estorbaba en casa de su hija y era un incordio en casa de su nuera, alguien tuvo la idea de llevarla a una residencia de ancianos, donde se vio obligada a abandonar su carácter huraño y hosco, hasta tal punto que el personal se ha acabado encariñando de ella, a pesar de su mal genio.

Una foto en la mesilla de noche muestra a tres mujeres jóvenes, y de vez en cuando alguien —no uno de sus hijos, pero quizás uno de sus nietos— le pregunta quién de las tres es ella, y quiénes son las otras dos. «Es una historia muy larga de contar», suele decir ella, y realmente lo es, así que no podemos entrar en detalles. Pero una de las mozas se parece a Dolores y la otra, quizás, a Filomena.

En la caja de los tesoros, esa que contiene los pocos objetos de valor que quiso legar a sus hijos y que estos rechazaron por ser de una pobreza miserable, hay una carta que no lleva el nombre de Sandra, y junto a ella debería haber, según la anciana, una pequeña medalla que se perdió por el camino. «Fue un drama. Estábamos tan acostumbradas a las novelas, que creímos vivir en una». Es difícil sacarle más palabras, pero en el tono se percibe un ligero sentimiento de culpa.

—¿Y de su marido? —le pregunta alguna vez el personal de la residencia. Pero del que fuera esposo de Sandra Sánchez no conserva su viuda fotografía alguna.

2 comentarios:

Gloria Gil dijo...

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josemoya dijo...

Gracias por el enlace, Gloria. Seguro que me resulta útil...