martes, 31 de enero de 2012

Escalofriante la conversación con C. sobre S. El tema ha surgido con motivo de un suceso trágico presenciado por uno de los presentes, y entre bromas y veras ha surgido su afirmación. Todos hemos pensado en S. Pero parece ser que ella ha estado más cerca de lo que los demás hemos llegado a confesar. Lo más angustioso, su desapasionado análisis de las circunstancias. ¿Qué aparta a C. de S.? Parece que pocas cosas (personas). Cosas (personas) que podrían desaparecer cualquier día de estos.

El análisis anterior corrobora la opinión de J. (J. no soy yo, pero podría serlo; otro día trataremos más a fondo sus ideas sobre C. y lo que la rodea). Diremos ahora, como cortesía para el lector, que la opinión viene a estar relacionada con el mal karma (aunque J. no menciona ni por asomo el karma). Y, sin embargo...

Yo he estado razonablemente callado: no tanto como lo habitual, porque llevaba encima dos tercios de cerveza. Quizá he estado más cerca que C. de S., pero por motivos distintos, pues S. escapa, para mi, al análisis racional, y yo soy la persona más irracionalmente partidaria del racionalismo. Por eso, sólo me he acercado a S. por motivos irracionales que escapaban completamente a mi comprensión y voluntad. Aun así, he estado cerca.

Por otro lado, mi negatividad se acerca a la de C., aunque sea en una dirección completamente distinta (de hecho, es el único rasgo que comparto con C., y es una sorpresa que compartamos algún rasgo). ¿Quiere decir eso que, al igual que C., podría acabar algún día con S.?