domingo, 16 de enero de 2011

Contradicciones de los partidos de la derecha

Que los partidos de la izquierda cometen numerosas contradicciones en el conflicto realidad/ideales, es algo que todo el mundo conoce, y que se utiliza a menudo como arma arrojadiza contra quienes se denominan a sí mismos progresistas.

Lo que a veces no se comenta, quizá porque la coherencia es un valor de izquierdas, es que tampoco los partidos de derecha son capaces de mantener sus ideales.

Dos ejemplos "de cajón" en los dos últimos meses, en el PP de Madrid.




1) Autorización de la venta nocturna de alcohol. Aprobada por consenso de PP y PSOE.

No es que me vaya a quejar porque se autorice la venta nocturna de alcohol, pues ello me permitirá volver a improvisar alguna que otra fiesta nocturna. Pero realmente se trata de una traición a un ideal de la derecha. La venta nocturna de alcohol representa un ataque a los valores familiares, pero se ha debido autorizar por las presiones de los empresarios (lo que, al fin y al cabo, no choca demasiado contra los valores de la derecha, que acepta cualquier tipo de libertad siempre y cuando sea meramente económica) en un contexto en que Comunidad y Ayuntamientos necesitan mejorar sus fuentes de financiación —y las licencias de venta nocturna de alcohol son una evidente fuente de financiación de los ayuntamientos—.

Resulta curioso pero esclarecedor que esta medida se haya tomado a la vez que la Comunidad pasaba el marrón de las sanciones del botellón a los ayuntamientos Por supuesto, para la Comunidad no era un marrón, sino una simplificación de trámites... ¡ya que ahora todos los trámites los tendría que hacer la entidad local, en el caso de ciertos ayuntamientos falta de personal y recursos, y demasiado cercana al ciudadano como atreverse a sancionarle!

La justificación ética: que sólo las grandes cadenas venderán alcohol y que sólo lo harán en las zonas libres de botellón. A la primera premisa opondré que mi primer botellón, a los 18, fue con mercancía comprada en un Seven-eleven, es decir, en una gran cadena con licencia para la venta de alcohol. A la segunda, que los parlamentarios madrileños olvidan que el botellón puede "moverse" buscando las zonas donde se venda alcohol. Intencionada o intencionadamente, el partido que se define como adalid de la familia está traicionando con esta medida sus ideales familiares; pero no importa, pues su cómplice en esta medida, el partido "de los obreros", está defendiendo a la vez al gran capital (grandes empresarios frente a pequeños empresarios) y a lo que históricamente vio como una lacra de los obreros, el alcohol.




2) Eliminación del metrobús.

El metrobús de Madrid es un billete combinado que permite hacer hasta 10 viajes en metro (incluyendo transbordos) o en autobús (sin transbordos). Hasta el año 2009, un metrobús costaba lo mismo que 6 billetes de un solo viaje de metro o autobús, lo que lo hacía muy ventajoso.

Además, a diferencia de otros billetes, el metrobús permitía su uso colectivo (es decir, servía para 10 viajes de un viajero, o para un viaje de 10 viajeros). Es decir, era un billete muy apropiado para viajes en grupo (excursiones escolares donde no todos los niños tuvieran abono, grupos de turistas en Madrid, etc.)

En enero de 2010, en un contexto de inflación-cero, el precio del metrobús se elevó a la vez que se mantenía el precio del billete sencillo, de forma que un metrobús valía lo mismo que nueve viajes. Es decir, la proporción rentabilid/riesgo se redujo, pues aumentó el "riesgo" (no tener que hacer 9 viajes sino menos, y que por lo tanto el metrobús no fuera rentable para el usuario).

En enero de 2011, el precio del metrobús se ha vuelto a elevar, manteniéndose de nuevo el precio del billete sencillo, con lo que el "riesgo" ha subido: si el usuario no hace por lo menos 10 viajes, no le sale rentable comprar el metrobús.

En conversaciones informales, personas relacionadas con la gestión de los transportes me han confirmado que el objetivo es eliminar el metrobús, y sustituirlo por el abono transportes o por "tarjetas inteligentes" prepago, como en otros países.

El problema es que, al tomar esta medida, el Partido Popular que gobierna en Madrid (tanto en la Comunidad, propietaria del Metro, como en el Ayuntamiento, propietario de los autobuses) está eliminando el único billete familiar que permitía a un padre, una madre y sus hijos compartir un único pasaje durante una visita a Madrid. Ahora, para lo mismo, tendrían que comprar billetes individuales, o bien comprar tarjetas turísticas de transporte de un solo día, una opción mucho más cara.

Donde antes una familia de 4 miembros que desease hacer un trayecto de ida y vuelta podía gastar sólo el equivalente a 6 billetes, ahora tiene que pagar al menos el equivalente a 8 billetes: si intentan ahorrar con un bono, pagarán más. Por tanto, el PP está de nuevo traicionando su ideal de respeto a la familia al tomar esta medida.




Quizá un análisis etic-emic mostrara que desde el punto de vista "emic" el PP cree estar defendiendo la tradición y ayudando a las familias, del mismo modo que el PSOE cree auxiliar a los obreros y avanzar hacia el progreso. Pero desde el punto de vista consecuencialista, el resultado de la política del PP es, a menudo, una amplia destrucción de las relaciones familiares y de las tradiciones que el partido de derechas dice defender.

1 comentario:

Gonzalo dijo...

Creo que cometes un error de partida muy simple. Has metido "partido político" e "ideal" en la misma frase, cuando la única combinación posible es con la palabra "interés".

;-)