domingo, 14 de noviembre de 2010

Sueños

Hace unos meses me interesé por los sueños lúcidos, después de leer un artículo de Javier Malonda (el tipo que dibuja la tira ECOL) sobre el tema. Después de una probablemente demasiado breve tarea de documentación, usé la idea para un guión durante el scriptfrenzy de abril de 2010. Pero el caso es que, a pesar de que durante cosa de un mes estuve dedicándome a hacer pruebas de realidad, no tuve ningún sueño que pudiera calificarse de "lúcido".

Hoy he tenido un sueño que no sabría si calificar de "lúcido" o de extraño. Se trataba de un meta-sueño, uno de esos sueños en los que soñamos que estamos dormidos. No recuerdo haber tenido ninguno parecido, pero en cambio me eran reconocibles ciertos elementos del mundo onírico. Había cierta estabilidad en ellos (por ejemplo, el recuerdo de mí mismo poseyendo un segundo piso debajo de mi piso, algo que supongo que vendrá de sueños anteriores, o quizá de algún reprimido delirio de grandeza), que les hacía tener una consistencia "real". También, por ejemplo, la lectura de un libro sobre los aztecas que en aquel momento me parecía excepcionalmente detallado (supongo que mi cerebro estaría rellenándolo con datos sobre las culturas prehispánicas procedentes del capítulo en cuestión de un manual de Marvin Harris), o mi resistencia a que me despertaran.

En el momento en que escribo esto, muchas horas después de despertarme, no recuerdo qué parte del sueño corresponde a lo que "soñé que soñaba" y qué parte al "sueño-marco" principal. Sólo sé que mi racionalidad luchaba por separar sueño y realidad, y que en ningún momento fui capaz de acudir a las "pruebas de realidad" para echar el ancla.