domingo, 14 de noviembre de 2010

Estimados señores de ya.com...

Estimados señores de ya.com:

Agradezco los 120 eurillos que me han pagado por mi cara bonita. Ya le dije tres veces a tres operadores distintos que consideraba que no hacía falta que me pagasen ustedes nada, pero, visto que han querido pagarme, no les enmendaré la plana.

Sólo me gustaría decirles que me encantó ser cliente suyo durante los primeros años, pero que luego, después de que Orange los absorbiera a ustedes, comencé a descubrir lo ñapas que era su atención al cliente.

En primer lugar, no es de recibo un teléfono 902 de asistencia técnica. Se puede llamar al 900 durante los primeros meses, pero sólo desde la línea propia, es decir, desde el teléfono que no funciona. Y a mi, personalmente, no me gusta llamar a 902 desde teléfonos que no sean el de mi casa: precisamente por ello (y porque la dirección de correo de un solo uso que les di la consulté desde fuera de mi casa) no pude llamar a tiempo para cancelar mi baja de ya.com y que no me pagasen esos 120 euros.

En segundo lugar, tampoco es de recibo que no se lean las reclamaciones, o que las lean sin analizar el caso ni comprender.

Es cierto que la reclamación les llegó a ustedes tres meses después de que yo la enviara a Consumo de la Comunidad de Madrid, pero, si hubiesen mirado mi ficha en su compañía, sabrían que, cuando yo hablaba de dificultades para darme de baja, hablaba de un segundo contrato que, a esas alturas, ya estaba dado de baja.

De hecho, en mi reclamación no pedía darme de baja, sino que en futuras bajas ustedes no mareasen al cliente atosigándole con llamadas a todas horas para finalmente decirle que tenía que rellenar un formulario en la web.

En todo caso, el día anterior a la baja, había yo suscrito un contrato de permanencia de un año con uno de sus teleoperadores, pero ya sabemos que el flujo de información en las grandes compañías impide que quien tramita la baja debida a un escrito de hace tres meses se entere de que el cliente dijo, en tiempo más reciente, que quería seguir dado de alta durante un año.

En tercer lugar, tampoco es de recibo que en el formulario de baja ustedes hagan responsable al cliente del pago de una cantidad por baja que no figura en el contrato de alta —aunque, en contratos más actuales, sí es informado el cliente una vez dado de alta—. Al final ustedes no me cobraron dicha cantidad, pero yo no podía saber que no iban a cobrármela, y, por tanto, tuve que actuar proactivamente, presentando la reclamación.

A pesar de ello, si al darme de baja no hubiera perdido una serie de ventajas ligadas a mi antigüedad (ip fija, mi dirección de correo, etcétera), quizá hubiera considerado seguir siendo su cliente. Sin embargo, hoy soy ya un agradecido cliente de su competencia.