martes, 6 de marzo de 2007

No soy la panacea...

Hay quien piensa que si sabes algo de ordenadores es que lo sabes todo de ordenadores. Y no sólo de ordenadores. De todo lo que pueda tener algo que ver con ellos: Vídeo, Fotografía digital, Electrónica... Mi jefa de departamento, por ejemplo (y ponerla a ella de ejemplo es peligroso, porque al menos un compañero me lee) se mostró airada cuando un técnico le dijo que podía arreglarle el ordenador, pero no enseñarle a usar Abies —una aplicación de gestión de bibliotecas usada exclusivamente en colegios e institutos—. A mí me pareció normal, claro, pero a ella no.

En su caso lo comprendo: para alguien de cierta edad, el informático es el técnico de computación que se encarga del manejo de los programas. Ya se sabe: así eran las cosas en aquella época en que los investigadores sólo necesitaban aprender a insertar los datos en una tarjeta y decirle al técnico qué querían que hiciera la máquina. Pero no lo comprendo en el caso de quienes me deberían conocer con cierta... profundidad.

Un amigo mío, por ejemplo, me llamó la semana pasada para que le diera mi opinión sobre una cámara digital. Hay que precisar que mi amigo debería saber que me gusta manejar ordenadores antiguos y que me resisto a comprar equipos nuevos. Al final los compro, claro, porque cuando la lámpara de un escáner de gama alta se te rompe a los dos años de tenerlo no hay más cáscaras que comprar otro (o pasarse sin escáner, evidentemente). Pero me resisto. Os juro que me resisto. Es decir: preguntarme a mí sobre hardware nuevo, sin darme dos meses para informarme, es como pedir a Benedicto XVI que nos informe sobre aspectos técnicos de las leyes sobre el matrimonio gay. Pero mi amigo, cuando le interesa, obvia estos detalles.

También debe obviar, claro está, el hecho de que yo llevo una semana mirando el tema de las cámaras y él ha comprado durante el último año todos los ejemplares de dos revistas sobre el tema. ¿Es que quizá no está seguro de haber entendido la jerga usada en ellas? ¡Si también se ha leído un curso de fotografía digital, donde le explican todos los términos!

En fin, quizá sea que se siente inseguro ante su decisión y desea diluir la responsabilidad de la misma. ¡A quién ha ido a elegir! ¡Si él sabe que me recorro todas las tiendas en busca de unos zapatos y al final, después de no decidirme por ninguno, me compro dos semanas después los primeros que veo!

En fin: he de reconocer que me siento halagado cuando me piden que ayude en esa clase de decisiones, pero... seriamente... ¿creéis que soy el más indicado?

2 comentarios:

Bliss dijo...

Me siento totalmente identificada con esta entrada. Pero para mí lo malo viene cuando, tras haber confesado mi ignorancia (totalmente natural, por otro lado) sobre la pregunta en questión, el "preguntante" pone cara de decepción como si pensase "me ha fallado, yo que la tenía por experta en todo...". Vamos, de lo más frustrante.

Monroe dijo...

Oh, Dios, como te entiendo.

Las peticiones que me han hecho simplemente porque soy programador son tan variadas que asustan. La más normal es la de una recomendación de hardware, que irónicamente tampoco yo conozco demasiado. Lo cierto es que no me interesa el tema. Pero también me han pedido consejo respecto a teléfonos móviles, cámaras digitales, reproductores de MP3...

El más gracioso es el que ha visto Hackers demasiadas veces y considera que programador = Haxxor. Me han preguntado y me preguntan con asiduidad respecto a cómo reventar cuentas de correo, piratear wifis razonablemente bien protegidas, crackear Contaplus o "meterme en el ordenador de otro".

La cara de decepción es mucho mayor cuando dices "no creo que debas hacer eso" que cuando dices "no lo se", creedme.